ESTABLECIENDO CONTACTO

por © Jorge A. Isaías Silva/Enkidu

1,2,3, probando, probando... ¿Hay alguien ahí?

 

Espero en realidad alla alguien del otro lado del ciberespacio leyendo este artículo y espero sobre todo pronto establecer contacto con ustedes mis lectores.

 

Comenzar a escribir esto ha resultado de lo más difícil. El mundo entero dio en unos pocos días muchos temas a analizar y mi curiosidad trajo a flote asuntos ya olvidados por muchos de nosotros. ¿Qué hay de los indígenas en México? ¿Cómo se soluciona el desempleo? ¿Las marchas son malas? ¿Qué es más importante, mi dignidad o tener empleo? ¿Se debe luchar por mantener abiertos espacios de ghetto?

 

Muchos temas pasaron por mi cabeza y finalmente me decidí por divagar un poco en este artículo para más adelante internarme más detalladamente en cada uno de ellos. Hoy escribo sólo para establecer contacto y comenzar una retroalimentación que enriquezca con sus comentarios, puntos de vista y sugerencias lo por mí escrito.

 

Estos últimos días han sido para todos los mexicanos muy complejos, pasamos ya por la absolución legal de asesino de jóvenes gracias a un acuerdo político en lo oscurito; vimos reformarse una ley que a la larga nos afectará a todos y vemos diariamente como el sálvese quien pueda es la ley que impera. Viajando en el metro, me dí cuenta cómo a nadie nos importan los demás, nos empujamos, nos aventamos, queremos pasar primero, no dejamos pasar. En uno de esos viajes, al subirse un chavo pidiendo apoyo pues no encuentra trabajo, escuché a alguien decir: “a mí que me importa, yo sí tengo trabajo y este buey ni de mi familia es.” El comentario me incomodo, sobre todo porque es un común denominador en nuestro país. Lo más preocupante del asunto es que se ha caído en el canibalismo y hay personas que aceptan jornadas de 15 horas por sueldos muy bajos, pues la necesidad los obliga, pero sinceramente creo que no debemos permitir a las empresas hacer este tipo de cosas, finalmente las empresas nos necesitan tanto como nosotros necesitamos el empleo.

 

Es preocupante ver que este “sálvese quien pueda” nos ha tapado los ojos y no nos permite ver que TOD@S somos parte de una sociedad y que en el mediano o largo plazo nos veremos afectados por la crisis. Veamos el asunto desde el punto de vista más simple: si un empleado gana poco, no tiene para consumir y si no tiene para consumir, el ciclo económico se rompe y las empresas tienen que cerrar por las pocas ventas. No hay que dejar pisotear nuestros derechos, hay que unirnos, apoyarnos, ver por el otro. No tenemos porqué aceptar horarios de más de 8 horas; tampoco tenemos porqué aceptar que no se nos den prestaciones. La Ley Federal del Trabajo indica que independientemente de la forma de pago, al mantener una relación laboral el patrón debe proveer a sus empleados de todas las prestaciones que la ley indica. Esto es, aún cuando trabajemos por honorarios, nuestro empleador debe darnos IMSS, Afore, INFONAVIT, reparto de utilidades y Aguinaldo, de no ser así estamos en nuestro pleno derecho de demandar a la empresa y tenemos todas las de ganar.  Tampoco es necesario contar con un contrato o una antigüedad determinada, sólo debemos demostrar la relación laboral y ésta puede demostrarse por medio de la entrada de dinero constante a tu cuenta y con testigos.

 

El caso es que no debemos dejarnos y siempre debemos tratar de apoyarnos, si vas en el micro o en tu carro y frente a ti hay una manifestación:

 

1.- Investiga cuáles son sus peticiones.

2.- Infórmate bien de qué se trata; no te dejes llevar por lo que se publica en los medios.

3.- ¡Apóyalos!

 

Ya casi para terminar por este día, me encuentro por demás preocupado por el revuelo que causa el cierre de los antros LGBTT. Sinceramente no creo que debamos hacer tanto barullo. Si bien estos lugares son centros de reunión y espacios en los que mucha gente se siente libre de expresarse, son a mi parecer ghettos que debemos buscar dejar para salir a las calles y mostrarnos como somos. En el caso particular de la Ciudad de México, contamos con una ley que nos protege y castiga la discriminación, así que si en algún antro, restaurante, café, cine o comercio, los quieren sacar, por besarse con su pareja o por jotear, marquen el 061, llamen una patrulla y denuncien al establecimiento por violar el artículo 206 del Código Penal del Distrito Federal. ¿Van a tener que estar algún tiempo en la Delegación?, Sí, pero vale la pena si se trata de hacer valer nuestros derechos.

 

La calle es nuestra, no sólo los antros. Por cada antro que se cierre nosotros debemos abrir una calle. Sobre todo porque en los antros hay muchos HSH (hombres que tienen sexo con hombres) que en su afán de demostrar ante la sociedad que no son gays te golpearían e insultarían en la calle aún después de haberte ligado ayer en un antro.

 

Cualquier duda, comentario o sugerencia la recibo con gusto en comunicarte_mexico@prodigy.net.mx

 

Nos vemos aquí la próxima con “2 de Octubre ¿Se olvida?”

  JORGE A. ISAIAS SILVA
[16.07.2004]: RETOMANDO LA CALLE, por Jorge A. Isaías Silva/Enkidu
Hace poco más de una semana se llevaron a cabo en la Ciudad de México un par de manifestaciones civiles con orígenes y propósitos diferentes entre sí, pero que coincidieron en el mismo fin de semana.... más