The Gay Marriage Debate — El Debate Sobre el Matrimonio
Gay;
Melinda Henneberger, Newsweek, escribe sobre el porqué el
matrimonio gay no es "el nuevo aborto" — ni será el nuevo movimiento por los derechos civiles en el
futuro cercano. Traducción: © Agustin Villalpando/Enkidu
El momento más desafortunado del debate de la semana pasada sobre la
prohibición constitucional sobre el matrimonio homosexual pudo haber venido
luego de que el Senado decidió no votarlo. Fue el momento en que Tony
Fabrizio, un experto republicano en encuestas de opinión habló sobre cómo
este asunto estaba haciendo estaba encendiendo a "la porción moralista de la
base del Presidente," haciendo referencia al matrimonio civil entre personas
homosexuales como "el nuevo aborto."
No se trata de nada similar.
Aunque una mayoría de estadounidenses, incluyendo a John Kerry y a John Edwards, definen el matrimonio en términos tradicionales, ninguna vida está
en juego en el debate sobre el estilo de vida. Aquellos que se oponen al aborto porque creen que se está acabando con una vida, no necesariamente
tienen el mismo entusiasmo para impedir los matrimonios entre personas del
mismo género.
¿Qué tan entusiasmada puede ser la base respecto a una enmienda constitucional cuando la propia esposa del vicepresidente, Lynne Cheney, ha
dicho que es una mala idea? Tal vez el hecho de que los Cheneys tienen una
hija que es abiertamente gay no ha afectado su conclusión de que el asunto
debe dejarse para que los estados decidan sobre él, aunque sólo habría sido
humano si esto hubiese tenido alguna influencia sobre su forma de pensar, de
la misma forma en que el Alzheimer de Ronald Reagan llevó a su familia a ser
promotores de la investigación de células de tallo [stem cell]. Todo lo
político es personal. E incluso luego de todo el debate, lo que yo aún
quería entender mejor fue la idea de que el matrimonio gay, de alguna
manera, minaría mi matrimonio, y el suyo.
Gary Bauer, quien encabeza el grupo conservador American Values [Valores
Estadounidenses], estuvo de acuerdo en llevarme de la mano sobre este caso,
y comenzó de esta manera: "Tienes a un tipo en la calle haciendo billetes de
$20 dólares en su sótano, y cada uno de los que hace resta valor a los míos." Ok, pero eso suena bien, no es un argumento. Bauer, a quien conocí un
poco cuando realizó su campaña proselitista para la presidencia en el año
2000, es un tipo agradable—alguien a quien yo podría describir como lo opuesto de la idea de alguien que odia, hasta que describió algunos de los
e-mails malévolos [vicious] que recibe de algunos de los opositores
liberales [open minded] del fanatismo, quienes declaran lo felices que estarán de bailar sobre su tumba. Pero lo que pinta es un escenario
aterrador sobre lo que sucedería si la definición legal del matrimonio resulta trastocada.
Si el matrimonio es definido como algo más que la unión de un hombre y una
mujer, predice él, "los cristianos que creen de otra manera tendrán
problemas con el I.R.S. [la oficina impositiva de Estados Unidos -Ministerio
de Hacienda- N/E]" Además, asegura, "la meras palabras "madre" y "padre"
desaparecerán del diccionario. Esas palabras dejarán de ser utilizadas y la
palabra que lo comprenderá todo será "parent", que reemplazará a las dos
anteriores."
Lo que más llama la atención, sin embargo, es su idea de que si se permite
que cualquiera ingrese al club, nadie lo querrá bajo las reglas viejas.
Cuando Bauer hacía campaña para la presidencia, no estaba plenamente
convencido de que Bush estuviese de acuerdo con este o aquel asunto social.
¿Ha cambiado eso? En esto se mostró algo equívoco:
"Habría preferido que la Casa Blanca se hubiese involucrado con
anterioridad, pero se han comportado muy bien las últimas semanas. Aunque
he tenido desacuerdos con la administración, no tengo dudas acerca de que Bush
no desea que la historia lo recuerde como un cambio social radical ocurrió
bajo su mirada."
Se siente algo molesto, reconoció, por las palabras de cautela que Bush
parece sentirse compelido a utilizar al discutir el asunto: "Siempre tengo
sentimientos encontrados cuando el presidente advierte que el debate
necesita estar libre de críticas — hablando a sus propios simpatizantes —
cuando la crítica se encuentra toda del otro lado." (No toda, le aseguré).
En todo caso, dijo, no cree toda esa argumentación de que Bush necesita
evitar manifestar su apoyo abierto a la prohibición del matrimonio gay a fin
de que los votantes inseguros no lo rechacen, toda vez que el estadounidense
promedio es socialmente muy conservador. Sin embargo, durante toda nuestra
conversación, el también parecía, de manera curiosa, vacilante de discutir
el matrimonio gay per se. Cuando le pregunté, por ejemplo, cómo es que dos
hombres gay, que no están casados y viven en la casa de al lado, son en algo
diferentes de dos personas que están casadas y son mis vecinos de al lado,
respondió preguntando cómo me sentiría si un hombre con dos esposas se cambiase a vivir junto a mí. En cada caso hipotético, de hecho, él no hizo
referencia alguna a las parejas del mismo género, sino a poligamistas.
A lo largo de la historia, aseguró, el matrimonio ha sido "un sistema para
garantizar que el mayor número de niños posible, tuviesen una madre y un
padre. Si no es eso, no puede ser otra cosa – los poligamistas en Utah,
incesto consensual. Si no se trata de hombre-mujer, entonces no existen
límites constitucionales para que sean sólo dos."
¿Entonces los poligamistas son la amenaza real? "Abraham Lincoln dijo que la
poligamia era uno de los dos grandes males [great evils], junto con la
esclavitud. Y si nuestra sociedad continúa por este camino, garantizo que
afectará tu matrimonio. Si se permite la poligamia, la monogamia se verá
seriamente minada." Lo que yo sé es que no desea aparecer como homófobo,
pero estas contorsiones lo hacen parecer apenado por los términos del debate
actual.
Y con este tinte de intranquilidad de uno de los voceros principales para
los de derecha, más que equiparable a la ambivalencia de la izquierda —
incluso al interior de la comunidad gay — el matrimonio entre parejas del
mismo género parece que no se convertirá ni en un asunto como lo fue el
aborto, ni en un nuevo movimiento de derechos civiles, al menos no en el
futuro cercano.
Melinda Henneberger, Newsweek - New York, July 20, |