|

Gabo da otra vuelta de tuerca al
amor
Constanza Vieira
BOGOTA, 16 oct (IPS) - ”Memoria de mis
putas tristes”, la novela del colombiano Gabriel García Márquez que
aparece este mes, es una hoja no narrada de la historia de Florentino
Ariza, personaje central de ”El amor en los tiempos del cólera”,
publicada en 1985 por el premio Nobel de Literatura.
La nueva novela ”es otra cara y otro aspecto del
mismo personaje, es la otra faz de la vida que calla 'El amor en los
tiempos del cólera'”, dijo a IPS desde México el también escritor
colombiano Alvaro Mutis.
Más de tres años demoró García Márquez en escribir ”Memoria de mis
putas tristes”. Concluyó tres meses atrás y, fiel a su costumbre, ”Gabo”,
como lo llaman, entregó el original a Mutis, uno de sus amigos más
cercanos y residente como él en Ciudad de México.
”Me pareció un libro extraordinario”, dijo Mutis. Pero advirtió:
”Somos amigos con Gabo desde 1954. Sin haberlo establecido por escrito,
hemos hecho un pacto, y es que ni él ni yo hablamos de la obra del otro”.
Sin embargo, prosiguió para IPS, ”Memoriaà” es ”muy apegado a la
tradición de todos los libros de Gabo. Es una continuación. Uno tiene a
veces la impresión, al leer un libro así de Gabo, que él sólo ha
escrito un libro en diversos capítulos, con diversos títulos”.
Agregó que ”como toda su obra, es un clásico. Está narrado en un
idioma muy apegado al que se habla en la región de Gabo, en Aracataca y
en la costa” colombiana sobre el mar Caribe.
La trama tiene lugar en Barranquilla, principal ciudad del Caribe
colombiano, y trata de ”un viejo de 90 años que cuenta sus experiencias
amorosas presentes”, dijo Mutis.
El relato ”es absolutamente delicioso. Yo siempre gozo mucho con sus
libros, pero con éste gocé muchísimo”, expresó Mutis, quien ha sido
galardonado con el Premio Cervantes, máximo reconocimiento literario de
la lengua española, y con el Príncipe de Asturias.
”Y ya he dicho demasiado, me van a regañar”, dijo Mutis terminando la
entrevista.
En ”El amor en los tiempos del cólera”, una mirada casual entre
adolescentes origina un cataclismo de amor que persiste incluso después
de medio siglo. Durante decenios, Florentino Ariza venera en silencio a
Fermina Daza, quien se somete a la ”condena sacramental” de casarse
con otro hombre y deja florecer ”una pradera de amapolas” en el lugar
que Florentino ocupaba en su memoria.
En ese tiempo, Florentino suma más de 600 relaciones fugaces, de las que
lleva una fiel contabilidad, pero jamás paga el amor.
Para ”descargar tantas palabras de amor que se le quedaban sin usar”,
pasa sus horas libres ayudando a otros a escribir cartas a sus enamoradas,
y en el trabajo redacta ”con tanta pasión, que hasta los documentos
oficiales parecían de amor”.
Florentino demuestra, con su vida, que nada en este mundo es más difícil
que el amor, y que no hay ”nadie con más sentido práctico, ni
picapedreros más empecinados ni gerentes más lúcidos y peligrosos que
los poetas”, aunque aprende que ”se puede estar enamorado de varias
personas a la vez, y de todas con el mismo dolor, sin traicionar a ninguna”,
pues ”el corazón tiene más cuartos que un hotel de putas”.
Otro lector anticipado de la nueva novela de García Márquez, el poeta
colombiano Juan Gustavo Cobo Borda, considera que ”la novela tiene la
desfachatez feliz de los viejos, que ya no tienen que ocultar nada, que al
mismo tiempo pueden regodearse de todo lo que han mantenido sigiloso y
oculto, como la cursilería, las debilidades, su candor de enamorados
adolescentes, sus errores y fervores”.
El libro exalta el bolero ”por ser la vida misma, y pone casi en el
mismo plano (al compositor austríaco) Bruckner con Celia Cruz y el Trío
Matamoros” de Cuba, dijo Cobo Borda a IPS.
Para el poeta, el personaje de la nueva novela lleva, como Florentino, las
contabilidades de cama, que suman unas 500 mujeres, pero, por el contrario,
jamás aceptó amor sin pagar por él.
Las novelas de García Márquez ocurren en el norte de Colombia, donde el
invierno tropical produce aguaceros arrasadores y, en la época seca del
verano, el polvo invisible se mete ”hasta los resquicios más protegidos
de la imaginación, y los vientos locos desentechan las casas y se llevan
a los niños por los aires”.
En el mundo de García Márquez, los mulatos pobres bailan el fin de
semana sin clemencia, se emborrachan a muerte con alcoholes hechos en casa
y terminan la fiesta a la medianoche del domingo con ”trifulcas
sangrientas de todos contra todos”.
Pero también hay familias de ”apellidos tan grandes” que no caben en
el espacio entre las arcadas de las casas, mientras el sentido de justicia
se va perdiendo ”en un naufragio ineluctable”.
En ese mundo de mujeres bravas y hombres de corazón tierno y gatillo fácil
que eluden la verdad por no llorar, para casarse no se puede esperar hasta
que terminen las guerras civiles, esos ”pleitos de pobres arreados como
bueyes por los señores de la tierra, contra soldados descalzos arreados
por el gobierno”.
”Memoria de mis putas tristes” comienza con un epígrafe del japonés
Yasunari Kawabata, también premiado con el Nobel de Literatura, tomado de
su novela ”La casa de las bellas durmientes”.
”No debía ser nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer
de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la mujer dormida, ni
intentar nada parecido”, reza el epígrafe.
Hace unos años, García Márquez dijo que ése era el libro que le
hubiera gustado escribir.
Antes de crear ”El avión de la bella durmiente” en junio de 1982 (meses
antes de recibir el premio Nobel de Literatura), recogido 10 años después
en su tomo ”12 cuentos peregrinos”, García Márquez había leído
”La casa de las bellas durmientes”.
En la obra del japonés, ancianos burgueses de Kyoto pagan altas sumas
para pasar la noche apenas contemplando a las más bellas muchachas de la
ciudad, desnudas y narcotizadas, mientras ellos yacen a su lado en la
misma cama.
”No podían despertarlas, ni tocarlas, y ni siquiera lo intentaban,
porque la esencia del placer era verlas dormir”, rememora García Márquez
a Kawabata en ”El avión de la bella durmiente”.
En un vuelo de París a Nueva York, el escritor colombiano relata haber
estado preso de amor, velando el sueño de su compañera casual de asiento,
la mujer más bella que había visto en la vida.
El narrador tuvo que guardar la compostura sin ”escapar ni un instante
al hechizo de aquella criatura de fábula que dormía a mi lado”.
Durante las doce horas y ocho minutos que duró el vuelo, el hombre se
dijo en silencio ”todo lo que le hubiera dicho a ella si hubiera estado
despierta”, contemplándola palmo a palmo, brindando discretamente por
ella cada sorbo de champaña, y viendo pasar por la frente de la muchacha
de 20 años las sombras de sus sueños, como nubes sobre el agua.
”Aquella noche, velando el sueño de la bella, no sólo entendí aquel
refinamiento senil, sino que lo viví a plenitud”, escribe el Nobel
colombiano.
”Memoria de mis putas tristes”, de 114 páginas, comenzará a circular
este mes en una tirada récord superior a un millón de ejemplares en
todos los países de América Latina, España y Estados Unidos. Por
primera vez, la edición estadounidense en español se publicará antes
que la traducción al inglés.
El lanzamiento en Colombia estaba previsto para el 27 de octubre, pero fue
adelantado para este martes 20, pues el jueves 14 comenzaron a ser
vendidas en las calles de Bogotá copias fraudulentas, a casi la tercera
parte del precio previsto por la editorial colombiana Norma. (FIN/2004)
|