![]() |
||||||
|
Ética y VIH/SIDA
por José F. Colón Una enfermedad nunca debe ser criminalizada, sin embargo el VIH/SIDA desde sus comienzos ha tenido una carga negativa sobre sí, la cual ha hecho que además de los estigmas y el discrimen, aquellos que padecemos de la enfermedad tengamos que sufrir el prejuicio en diferentes manifestaciones.
Recientemente tuvimos la oportunidad de leer una noticia
sumamente alarmante, en la cual se mencionaba el arresto y
encarcelamiento de un portador del VIH quién criminalmente y sin la más
mínima concepción moral o ética tuvo relaciones sexuales con
diecisiete mujeres, cinco de las cuales ya han sido diagnosticadas con
el virus.
Si bien podemos señalar este caso como uno aislado,
debemos recalcar el principio por el cual debemos dejarnos llevar cuando
hacemos cualquier acto que pueda reflejar algún efecto sobre los demás:
el amor y el respeto a la vida. Debemos dejarnos llevar por este
precepto sagrado para poder vivir con entereza y en el bien, una vida
complicada, difícil y dura de llevar...
Es por ello que consideramos que las personas con el VIH
debemos hacer nuestro estatus seropositivo público. Además de servir
como ejemplo vivo de que somos personas capaces de contribuir a la
sociedad a la cual pertenecemos, y que dicha apertura sirva para
derrumbar mitos sobre la enfermedad, esta acción conlleva una
responsabilidad ineludible para el que la toma. Es abrir las ventanas,
dejando que entre el sol y refulja sobre nuestros cuerpos, mentes y
almas...
Hay otras situaciones, como lo es por ejemplo la
notificación de las parejas al ser diagnosticados positivos, que deben
provenir primariamente de quién ha sido diagnosticado. El estado no
debe inmiscuirse en llevar a cabo la notificación a menos que se le dé
suficiente tiempo a la persona para que vaya y le comunique la verdad a
su pareja o parejas, impidiendo la intervención de terceros lo más
posible. Sin embargo, si pasa suficiente tiempo y la persona no toma
acción al respecto, entonces el estado deberá, con profesionales de la
salud que garanticen la confidencialidad de todos los envueltos, dejar
saber lo que sucede a las parejas de la persona diagnosticada
originalmente.
El estado debe intervenir en decir el estatus positivo de
un individuo solamente cuando éste esté acusado de violación, y se le
dé dicha información a la víctima.
Criminalizar, después de veinticinco años, una
enfermedad que afecta a todos por igual es atrasar la lucha contra la
misma. Es por eso que debemos humanizar la epidemia hasta hacerla
desaparecer...
Otro concepto, que más que concepto debe ser una forma
de vida, es la necesidad de la solidaridad entre los que padecemos la
enfermedad. Es amargamente triste ver como las diferencias entre las
personas pueden tener más peso que la tragedia de vivir con una
enfermedad compartida. Hay que elevar las dimensiones de nuestras
acciones para dejar a un lado las diferencias , aunque aparenten ser
abismales.
El VIH/SIDA es una radiografía del alma de la humanidad.
La manera en que breguemos con la búsqueda de una cura, una vacuna y el
tratamiento decente de quienes padecen de la enfermedad es un reflejo
claro de cuán civilizados estamos. Si tenemos la capacidad hacernos la
guerra unos contra los otros, ¿por qué no la tenemos para luchar por
el bienestar de todos?
Este tema es uno que, por lo complicado, abre múltiples
sub-temas, que se entretejen y afectan, de una manera u otra, el eje
central del mismo: la epidemia. Por lo tanto es de suma importancia
tratar de minimizar las complicaciones y agigantar los esfuerzos,
basados en la comprensión, el amor y la generosidad. Si tuviésemos un
mundo donde la repartición de las riquezas fuera más balanceada, no
estaríamos señalando esta enfermedad con una íntimamente ligada a la
pobreza. La mejor herramienta que tenemos para vencer esta disparidad es
la educación.
Se acerca, una vez más el 1 de diciembre, Día de Alerta
Mundial Contra el SIDA. Esta vez el tema está, como lo ha sido siempre
de una manera u otra, ligado a la mujer. Solamente que este año está
claramente dedicado a la mujer.
No podremos tener ni riqueza, ni libertad, ni democracia
alguna mientras nuestras acciones, nuestra moral y nuestra ética
universal no estén hermanadas en un solo propósito, una sola acción
como eje: la desaparición de la faz de la Tierra de la triste
enfermedad llamada VIH/SIDA...
Muchas gracias.
|