Combate al terrorismo no justifica
tortura
Thalif Deen
NUEVA YORK, nov (IPS) - El combate al
terrorismo no justifica la tortura, la humillación de prisioneros ni la
violación de convenciones internacionales, según un informe de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) que no nombra a Estados Unidos
pero alude claramente a su trato de personas detenidas en Afganistán e
Iraq.
Es probable que el documento de 19-páginas,
titulado ”Tortura y otros tratos o castigos crueles, inhumanos o
degradantes”, y redactado por el relator especial sobre derechos humanos
Theo van Boven, sea considerado por la Asamblea General de la ONU en
diciembre.
En el foro mundial se observa una actitud más hostil hacia Washington
tras la reelección el 2 de este mes del presidente estadounidense George
W. Bush, y la designación el miércoles como nuevo fiscal general a
Alberto Gonzales, con antecedentes de justificar la mano dura con presos
terroristas o sospechosos de serlo.
Si ese nombramiento es avalado por el Senado, Gonzales sucederá a John
Ashcroft, quien anunció su renuncia a comienzos de este mes.
El designado se había desempeñado hasta ahora como asesor legal de la
Casa Blanca, y en ese carácter redactó un memorando fechado en enero de
2002 y filtrado este año, en el que sostuvo que presuntos terroristas o
aliados del terrorismo detenidos en Afganistán por fuerzas
estadounidenses no debían considerarse protegidos por las Convenciones de
Ginebra, que establecen el trato a prisioneros de guerra.
Gonzales ha sostenido que esas normas internacionales y otras firmadas por
Estados Unidos sobre el mismo tipo de presos son ”obsoletas”.
Tras la ocupación de Iraq el año pasado por una coalición encabezada
por Washington, las Convenciones de Ginebra no protegieron a los
prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib, en Bagdad, torturados y
humillados por soldados estadounidenses, según mostraron fotografías
causantes de un escándalo en escala mundial.
Varios soldados son juzgados actualmente por el Comando de Investigación
Penal del ejército estadounidense debido a esos abusos, bajo cargos que
incluyen el de homicidio involuntario.
Según el informe de la ONU, ”la justificación de la tortura viola, por
sí misma, la prohibición de torturar”.
Van Boven señaló en el documento que ”recientemente se han planteado
argumentos legales sobre necesidad y defensa propia (...) con la intención
de justificar y exonerar de responsabilidad penal a funcionarios
sospechosos de haber cometido o instigado actos de tortura contra
presuntos terroristas”.
Pero ”la naturaleza absoluta de la prohibición de la tortura y otras
formas de maltrato significa que ninguna circunstancia excepcional, aunque
sea un estado de guerra o una amenaza de guerra, inestabilidad política
interna o cualquier otra emergencia pública, puede ser invocada como
justificación de la tortura”, aseveró.
El relator especial afirmó que recibido información ”sobre ciertos métodos
que han sido justificados y usados para obtener información de presuntos
terroristas”, y que entre ellos están ”mantener a detenidos en
posiciones dolorosas o estresantes, privarlos de sueño o de luz por
periodos prolongados, exponerlos a extremos de calor, frío, ruido y luz,
encapucharlos, privarlos de ropa, desnudarlos y amenazarlos con perros”.
Todas esas prácticas se aplicaron en Abu Ghraib.
”La jurisprudencia internacional y regional sobre derechos humanos es unánime
al establecer que tales métodos violan la prohibición de tortura y
maltrato”, enfatizó Van Boven.
Tras los atentados de septiembre de 2001 en Estados Unidos,·”miles de
personas sospechosas de terrorismo, incluyendo a niños, fueron detenidas
sin oportunidad de que se definiera su situación legal y sin acceso a
abogados”, y según informes, algunos de ellos permanecen en
confinamiento solitario, ”lo que en sí mismo puede constituir una
violación del derecho a no ser torturado”, indicó.
En octubre, cuando se le preguntó si apoya la demanda de una comisión
investigadora independiente sobre la política de detención aplicada por
Estados Unidos en Iraq y Afganistán, planteado por la organización no
gubernamental humanitaria Amnistía Internacional, Van Boven dijo a
periodistas que era imperativo realizar esa investigación.
”Siempre que hay acusaciones graves de tortura, las investigaciones son
absolutamente necesarias. Y el resultado de esas investigaciones debería
hacerse público, ya que se trata de un asunto absolutamente público”,
alegó.
”Bush se burla de la comunidad internacional y de todos quienes respetan
los derechos humanos”, al nombrar a Gonzales, dijo a IPS el director de
la revista The Progressive, Matt Rothschild.
”Gonzales, junto con Ashcroft, (el secretario de Defensa estadounidense,
Donald) Rumsfeld y (el vicepresidente reelecto junto con Bush, Dick)
Cheney, impulsó el endurecimiento de los métodos de interrogatorio y el
ocultamiento de prisioneros de la Cruz Roja Internacional”, afirmó.
Según Francis A Boyle, profesor de derecho internacional en la
Universidad de Illinois, ”Alberto Gonzales originó, autorizó, aprobó,
auxilió e incitó, como asesor de la Casa Blanca, graves quebrantos de
las Convenciones de Ginebra. En otras palabras, es a primera vista un
criminal de guerra. Debe ser juzgado en el marco de las Convenciones de
Ginebra y la Ley de Crímenes de Guerra estadounidense”.
Por eso no es una persona adecuada para desempeñarse como fiscal general,
y el Senado estadounidense debe rechazar su nombramiento, opinó.
”Si Gonzales viajara por el mundo en ejercicio de ese cargo, abogados
defensores de los derechos humanos como yo tratarían de lograr que sea
detenido y juzgado” por crímenes contra la humanidad, comentó el
experto.
Jordan J Paust, profesor de fundamentos legales en la Universidad de
Houston, coincidió con la tesis de Boyle.
”La negación de las garantías establecidas en las Convenciones de
Ginebra violan esas normas, y toda violación de las leyes de la guerra es
un crimen de guerra. La complicidad con tales crímenes (por ejemplo,
ayudar o incitar a cometerlos) es también penalmente sancionable”, dijo
a IPS.
”Por lo tanto, parece que Gonzales es acusado en forma razonable de
actividad criminal internacional”, y ”esa mancha es suficiente para
que no sea confirmado en ninguna posición de gobierno”, aunque ”tiene
el derecho humano a ser considerado inocente mientras no se pruebe su
culpabilidad ante un tribunal, con garantías básicas al debido proceso,
evaluó Paust.
Tales garantías son las que él ”eligió negar a otros en la base (estadounidense)
de Guantánamo”, al extremo oriental de Cuba, donde están presos sin
acusación formal muchos detenidos en Afganistán, Iraq y otros países,
apuntó.
”Nombrar a Alberto Gonzales fiscal general sería una farsa”, sostuvo
el jueves en una declaración por escrito el presidente del Centro de
Derechos Constitucionales, Michael Ratner.
”Significaría tomar a uno de los arquitectos legales de una política
ilegal e inmoral, e instalarlo como funcionario encargado de proteger
nuestros derechos constitucionales. El memorando de Gonzales abrió el
camino hacia Abu Ghraib”, adujo. (FIN/2004)
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