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Intolerancia católica
Marcela Valente
BUENOS AIRES, dic (IPS) - Grupos de fanáticos
ultraconservadores y autoridades de la Iglesia Católica de Argentina
lanzaron furiosos ataques contra tres exposiciones de arte plástica tras
el pretexto de que ofendían el cristianismo, logrando incluso que la
justicia clausurara dos de ellas.
La primera exposición, cerrada al público el 17
de este mes en Buenos Aires, fue la del reconocido plástico argentino León
Ferrari, de 84 años, cuyo pecado mayor fue el de haber confesado que no
cree en el infierno.
En su exposición podían verse imágenes de la liturgia católica dentro
de una licuadora, asomando de una tostadora eléctrica o sobre una sartén..
Poco después de la apertura de la muestra el 29 de noviembre, un obispo
la calificó de ”blasfema” y pidió su cierre, expresiones que
llamaron a un puñado de fanáticos a destruir varias de esas obras al
grito de ”viva Cristo Rey”. Luego, más de 5.000 católicos celebraron
una misa de ”desagravio” a la virgen María, junto al edificio donde
se presentaba la exposición.
En el clímax de la polémica, una muestra de Roque Fraticelli en el
Cabildo de la ciudad de Córdoba fue cancelada, antes de inaugurarse, por
las autoridades de la capital de la central provincia del mismo nombre.
Este artista también tomó para su trabajo figuras del santoral católico,
opción que enojó a fanáticos ultraconservadores que lo amenazaron de
muerte.
El arzobispo de Córdoba, Carlos Náñez, sumó su disgusto por el tenor
de la obra al indicar que se sentía ”agraviado” y ”preocupado”
por la presentación que iba a realizarse en un espacio público
municipal.
”Me insultaron, amenazaron con quemarme vivo, jamás había vivido una
cosa igual”, confesó el artista nacido en Córdoba a IPS. Fraticelli
consideró que se produjo ”una coincidencia increíble” con lo
ocurrido a la muestra de Ferrari y se manifestó indignado porque las
autoridades hayan cedido a la pretensión de ”fanáticos con mucho
dinero”, dijo.
Argumentando razones de seguridad, el intendente de la capital cordobesa,
Luis Juez, resolvió cancelar la muestra. ”Los espacios públicos son de
los vecinos y si uno de esos vecinos se siente agraviado u ofendido
moralmente por algo que sucede allí, como autoridad no podemos permitirlo”,
sostuvo el jefe comunal.
Los trabajos de Fraticelli formaban parte de una muestra más amplia a la
que se convocó a 10 artistas para que brindaran su mirada sobre la
Navidad. Los plásticos se proponían presentar una instalación en cada
salón del Cabildo cordobés, pero el revuelo resolvió a esa comuna a
suspender la exposición cuya fecha de inauguración estaba prevista para
el día 21.
La instalación de Fraticelli mostraba el acto sexual entre una virgen María
y un hombre con cabeza de pájaro que simbolizaba ser el Espíritu Santo.
Cuando trascendió ese contenido, los fanáticos se apersonaron ante el
Cabildo e impidieron la inauguración.
El sacerdote Julián Espina se presentó en el Cabildo rodeado de fanáticos
católicos y advirtió al artista que, si era necesario, defendería ”a
las trompadas” a la que proclamó como ”madre de los cielos”, por la
virgen María. ”Soy un ciudadano que tiene derecho a no ver semejante
porquería”, argumentó el cura, en referencia a la obra de Fraticelli
Azorado, el artista plástico describió la reacción de los
ultraconservadores como un ”delirio místico”. ”Uno de ellos lloraba
mirando al cielo, tomado de las rejas del Cabildo, y me gritaba: ¡te voy
a asesinar!”, relató el artista.
Menos grave fue el ataque contra las vírgenes con cabeza de muñecos que
presentó María Belén Lagar en la Galería de Arte privada Elsi del Río,
en Buenos Aires. Las estatuillas fueron apedreadas esta semana por jóvenes
católicos que aseguraron a los organizadores que debían desmontar la
muestra pues ”ofendía” sus creencias. El ataque destrozó los vidrios
de la galería pero las vírgenes se salvaron de milagro.
Pero sin duda que la polémica más sostenida fue la desatada en relación
a la obra de Ferrari, en particular por la repercusión mediática.
Con una larga y destacada trayectoria, Ferrari es considerado por sus
pares como el más grande exponente vivo del arte político argentino en
el área de la plástica.
Fue el pintor que introdujo el arte conceptual en este país en los años
60 y algunas de sus obras fueron adquiridas por museos del exterior como
el de Arte Moderno de Nueva York y el de la meridional ciudad
estadounidense de Houston.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le ofreció presentar una
retrospectiva de su obra en el Centro Cultural Recoleta, un espacio
municipal para expresiones artísticas. Ferrari llevó unas 400 piezas
entre cerámicas, esculturas, dibujos, grabados, collages, heliografías y
objetos, exposición que inauguró el 30 de noviembre.
Fue entonces que comenzó a gestarse el escándalo. Alrededor de 30 por
ciento de la muestra denunciaba la crueldad presente en el imaginario de
los católicos, sobre todo en las escenas que describen el infierno.
Ferrari sostiene que las imágenes de esos castigos exaltan la tortura a
los que piensan diferente y por eso ideó situaciones que sugieren escenas
de tortura en las que las víctimas son los personajes sagrados de la
Iglesia Católica.
Estatuillas de la virgen María en una licuadora, santos y papas
amontonados en una sartén, o un Cristo clavado en un avión de la fuerza
aérea estadounidense en caída libre, fueron algunas de las obras de la
discordia del creador.
Las críticas no tardaron en hacerse oír. El cardenal Jorge Bergoglio
hizo pública una carta en la que acusaba al artista de ”blasfemia” y
una agrupación de abogados católicos pidió el cierre de la muestra.
También un puñado de fanáticos ingresó al centro cultural y rompió
varios de los trabajos expuestos e incluso hirió incidentalmente a una
mujer que visitaba la exhibición.
El viernes 17 una jueza ordenó al gobierno clausurar la presentación por
”agredir la sensibilidad de los fieles cristianos”. Según su fallo,
la muestra invade la privacidad de los católicos practicantes que, a su
criterio, constituirían una mayoría con derecho a imponer su voluntad de
cesar la muestra.
El gobierno de Buenos Aires acató el fallo y apeló la decisión judicial
en defensa de la libertad de expresión. Pero ahora es la Cámara de
Apelaciones la que deberá responder antes de 15 días. Si los plazos se
demoran, la eventual autorización de reapertura podría coincidir con el
fin previsto para la muestra, en febrero.
Fraticelli destacó que al menos unas 30.000 personas llegaron a ver las
obras de Ferrari, en cambio en su caso la exposición no se abrió
siquiera y se afectaron los trabajos preparados por los otros nueve
artistas que iban a acompañarlo, por lo que estudian apelar a la justicia.
La clausura de la muestra de Ferrari provocó que miles de personas se
reunieran el domingo 19 en una manifestación de repudio a la censura. El
artista agradeció a los manifestantes y también de modo irónico a la
Iglesia Católica ”por la publicidad” que obtuvo merced al escándalo.
En su concepción, la obra ”se completa” con la reacción del público.
Hijo de un artista que pintaba iglesias, Ferrari conoce como pocos el arte
religioso. En su interpretación, Miguel Angel, El Bosco, El Giotto o Luca
Signorelli ”son maravillosos en la forma pero terribles en el contenido”,
porque ”muestran, aprueban, aplauden y exaltan la tortura”, expresó
el autor.
”Toda esta polémica se resume en una cosa muy simple”, explicó el
artista a la revista cultural ”Ñ” esta semana. ”Yo estoy en contra
de la tortura y el cristianismo está a favor”, dijo, y advirtió que la
polémica no es sólo religiosa.
El pintor remarcó que en Estados Unidos, 65 por ciento de la gente cree
que el infierno existe ”y eso significa que cree en la tortura para el
que es diferente”, concluyó. ”¿Por qué el gobierno de (George W.)
Bush no va a torturar iraquíes si son infieles?”, se preguntó al
final. ( (FIN/2004)
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