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CULTURA-IBEROAMERICA:
García Márquez tiene quien lo defienda
Tito Drago
Negar a Gabriel García Márquez es cosa de tontos, dijo a IPS el
director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la
Concha, en referencia a la polémica por la invitación del premio
Nobel colombiano al III Congreso Internacional de la Lengua Española,
a celebrarse en noviembre en Argentina.
MADRID, 16 sep (IPS) - Las palabras del académico responden al
debate suscitado tras la declaración de la presidenta del comité
organizador del Congreso y subsecretaria de Cultura de Argentina,
Magdalena Faillace, respecto de que García Márquez no había sido
invitado porque era rechazado ”sin explicaciones” por las
academias de la lengua.
Simplemente pensar que los académicos habían decidido no invitar
al ganador del premio Nobel de Literatura en 1982 ”es tomarnos por
tontos”, explicó García de la Concha, también presidente de la
Asociación de Academias de la Lengua Española (AALE).
La presencia de García Márquez, más allá de sus discursos
provocativos o no, enriquece cualquier reunión, apuntó.
Otro premio Nobel de Literatura, el portugués José Saramago, tras
anular su decisión de no asistir al Congreso, también habló de
tonterías.
”Falta saber todavía si la Academia argentina confirma o no las
declaraciones de la subsecretaria de Cultura de que se había
decidido no invitarle por causa del alboroto que produjo su discurso
en el congreso anterior, celebrado en Zacatecas”, agregó Saramago.
Es necesario saber eso, concluyó ”para que no nos tomen por
tontos”.
En su diálogo con IPS, García de la Concha subrayó que las
relaciones de la RAE y de la Asociación de Academias con García Márquez
siempre fueron buenas, antes, durante y después del Primer Congreso,
realizado en 1997 en Zacatecas, México.
En ese Congreso, el autor de ”Cien años de soledad” propuso
jubilar la ortografía, ”terror del ser humano desde la cuna”,
lo cual provocó un gran debate y habría llevado a los
organizadores del Congreso de Rosario a no invitarlo, según
Faillace.
Semanas después de Zacatecas, García Márquez viajó a Madrid y se
encontró con García de la Concha y Fernando Lázaro Carreter,
entonces presidente de la RAE, con quienes compartió un almuerzo.
Después visitó la Academia, donde estuvo casi tres horas
recorriendo sus instalaciones e interesándose por las tareas que
allí se estaban realizando.
Lo que ocurre, prosiguió, es que el escritor colombiano decidió
hace años no recibir premios, doctorados ni otro tipo de
distinciones, así como hablar en Congresos, porque si lo hiciera
una vez ya no podría negarse a sucesivas propuestas.
Zacatecas fue una excepción, porque él estaba viviendo en México
y consideró una deuda de honor con ese país asistir al Congreso,
comentó..
”La suya es una actitud respetable y es por esa razón, para no
abrumarlo, que no se le cursó invitación, pero sin que hubiera un
rechazo a él de por medio”, adicionó García de la Concha.
A la pregunta de por qué entonces Faillace atribuyó a las
Academias la decisión y refiriéndose a Zacatecas, contestó que la
Subsecretaría pudo no haber preguntado las razones o no haber
recordado bien el asunto, cuando habló con los periodistas. ”Ha
sido un desagradable malentendido, pero que ya está aclarado”,
concluyó.
Saramago, quien reside en Islas Canarias, después de hablar con
García de la Concha, manifestó este jueves su voluntad de asistir
al Congreso. Aunque advirtió de que el asunto seguirá abierto
”mientras la Academia argentina no aclare qué ha pasado.
Mientras tanto, ”sólo estamos poniendo un parche, porque siempre
quedará la duda de si García Márquez estaba invitado o no”,
sostuvo.
”¿Es cierto que lo habían vetado, o no es cierto?”, preguntó
el escritor portugués ganador del premio Nobel de Literatura en
1998.
Y se contestó a sí mismo: ”La subsecretaria de Cultura dijo que
a ella le habría gustado que asistiera García Márquez, pero que
los académicos habían decidido no invitarlo. Ahora queda que la
Academia argentina diga si ha tenido o no un papel en todo eso”.
Aunque esa aclaración que reclama Saramago todavía no se produjo,
las charlas telefónicas de García de la Concha en la tarde y noche
del miércoles con él y con García Márquez aclararon la situación,
al menos en lo que respecta a la posición de las Academias.
Eso posibilitó que Saramago anunciase este jueves su decisión de
asistir y pronunciar el discurso en homenaje a su colega argentino
Ernesto Sabato.
En la conversación --”deliciosa”, según dijo--, García de la
Concha escuchó decir al Nobel colombiano que, cuando se enteró de
lo manifestado por Faillace en Buenos Aires, le molestó haber leído
dos de las cosas que más pueden dolerle: ”Que no iba a ir al
Congreso por diferencias con la Academia y con Argentina, el país
que más amo, una nación que llevo en el corazón”.
A continuación le pidió a su interlocutor que convenciera a
Saramago para que acudiera a Rosario, porque de lo contrario se vería
él en la obligación de asistir, ya que el Nobel portugués había
dicho que si no concurría su colega colombiano tampoco él asistiría.
”¿En qué cabeza cabe --se preguntaba el director de la Real
Academia Española-- que las Academias no deseen tener a García Márquez
en un Congreso así? Gabo es un invitado permanente a este tipo de
actos”.
García Márquez -conocido también por el apodo Gabo-- le pidió a
García de la Concha que convenza a Saramago para que acuda al
Congreso de Rosario porque ”si no, me veré en la obligación de
ir yo”.
La invitación formal le fue enviada por la senadora argentina
Cristina Fernández, esposa del mandatario Néstor Kirchner y
presidenta honoraria del Congreso.
Fernández manifestó en la nota que lo invitaba ”desde la cabeza
por las razones más que evidentes de su calidad de escritor, y
desde el corazón porque nos identifica el sentimiento y la convicción
del compromiso, que el arte y la política deben tener con la región
latinoamericana, con los pueblos y su historia”.
El Instituto Cervantes se abstuvo de pronunciarse, limitándose a
apoyar plenamente a García de la Concha, pues esa institución solo
se ocupa de cuestiones organizativas en el Congreso, según su
portavoz.
La Asociación de Academias de la Lengua Española fue creada en
1951, en México, al celebrarse allí el primer congreso. Entonces
se fijó como su objetivo ”trabajar asiduamente en la defensa,
unidad e integridad del idioma común, y velar porque su natural
crecimiento sea conforme a la tradición y naturaleza íntima del
castellano”.
Esa Asociación es presidida siempre por el Director de la RAE, y
cuenta con un tesorero, también de la RAE, un secretario general y
dos vocales elegidos entre los académicos hispanoamericanos. La
sede está en la misma RAE, que financia sus gastos. (FIN/2004)
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