Caribes negros celebran a sus ancestros esclavos en
Guatemala
Por Frank Jack Daniel
LIVINGSTON, Guatemala (Reuters 26/11/04) - Cientos de personas,
viajando desde lugares tan alejados como Nueva York, celebraron el viernes
a la cultura caribe Garifuna en un pequeño puerto de Guatemala, con
danzas en tributo a sus aguerridos ancestros.
Después de una fiesta que duró toda la noche se cerró el viernes un
festival de tres días con una representación al amanecer de la llegada
de la cultura Garifuna a Guatemala a bordo de piraguas.
La gente bailó en las calles al vertiginoso ritmo de tambores,
bebiendo el licor típico de la zona y cantando canciones tradicionales
sobre las penurias de sus ancestros.
Los Garifuna son descendientes de esclavos fugados que se mezclaron con
caribes indígenas en la isla de San Vicente, en el Mar Caribe.
Esta población habla un lenguaje que entremezcla palabras y gramática
del Africa Occidental con dialecto arauak, del Caribe, y también con
francés, inglés y español.
"Para mí, esto simboliza los problemas que mis ancestros tuvieron
que atravesar y cada año recuerdo a aquéllos que encabezaron nuestra
migración," dijo Alvin Laredo, de 38 años, que vino en barco desde
Belice para la celebración acompañado por sus dos hermanas, quienes
lucían vestidos típicos de zaraza.
En medio de disputas con los franceses en la época colonial, en 1797
los británicos los deportaron a una isla deshabitada cerca de Honduras.
Rápidamente se esparcieron a lo largo de la costa Atlántica de
Centroamérica, asentándose en Nicaragua, Honduras, Guatemala y Belice.
El puerto de Livingston es uno de sus principales asentamientos.
Cerca de la mitad de los 200,000 garifunas viven actualmente en Estados
unidos, la mayor parte en Nueva York, pero también en Miami y Los
Angeles.
Muchos ancianos garifuna dicen que su estilo de vida --basado en su
lenguaje, comida, la pesca y cultivos tradicionales-- se están perdiendo,
a pesar de que sus integrantes más jóvenes ven los festivales de
Livingston y Belice, que comenzaron sólo unos pocos años atrás, como
una forma de conectarse con sus raíces.
Prudence Miranda, de 23 años, se mudó de Belice a Los Angeles hace
tres años y se integró a la Marina estadounidense. Estuvo de servicio en
Pakistán y en el Golfo Pérsico, pero dijo que regresa a casa cada año
para los festivales.
"Nos ayuda a estar en contacto porque nos recuerda a nosotros
mismos," aseguró.
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