Congreso EEUU no obtiene votos necesarios contra matrimonio gay

WASHINGTON (Reuters - 30 de septiembre de 2004, 05:30 PM PST) - El Congreso de Estados Unidos no logró el jueves obtener los dos tercios necesarios de los votos para aprobar una enmienda constitucional, apoyada por el presidente George W. Bush, que prohibiría los matrimonios homosexuales.

La votación partidista en el Congreso, de mayoría republicana, fue de 227 contra 186, pero faltaron 49 votos para alcanzar los dos tercios requeridos.

Los demócratas bloquearon en julio una medida similar en el Senado, compuesto por 100 senadores. En esta ocasión, los que proponen la enmienda no obtuvieron siquiera una mayoría simple en el proceso.

Quienes respaldan la propuesta pronosticaron que estos reveses ayudarían a incluir el tema en las elecciones al Congreso que se celebrarán el 2 de noviembre, conjuntamente con los comicios presidenciales.

"Esto tendrá una gran magnitud," dijo el líder de la mayoría del Congreso, Tom DeLay, un legislador republicano del estado de Texas, quien prometió que volvería a someter la propuesta a votación el año que viene.

"El pueblo de Estados Unidos necesita conocer la posición de sus representantes," afirmó.

Los demócratas acusaron a los republicanos de haber impulsado el proyecto, junto con otras medidas, con el propósito de dividir a los votantes y enardecer a los conservadores.

"Esta es una acción partidista para distraer al pueblo estadounidense del historial de fracasos de los republicanos" en el Congreso, opinó la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, una legisladora del estado de California.

Para que una propuesta de enmienda constitucional se convierta en ley tiene que ser aprobada por dos tercios de los legisladores del Congreso y el Senado, y posteriormente al menos 38 estados, de los 50 que componen la nación, tienen también que aprobarla.

El candidato presidencial del Partido Demócrata, el senador John Kerry, y su compañero de boleta, John Edwards, del estado de Carolina del Norte, se oponen al matrimonio entre homosexuales. Sin embargo, como otros de sus colegas demócratas en el Congreso, favorecen que este asunto se decida a nivel estatal.

El vicepresidente Dick Cheney, quien tiene una hija lesbiana, ha dicho que también favorece que sea cada estado el que decida si aprueba los matrimonios entre personas del mismo sexo, pero aclaró que Bush es quien establece la posición del gobierno sobre este asunto.

Bush y otros simpatizantes de la enmienda constitucional alegan que los matrimonios entre homosexuales degradan al matrimonio tradicional y que, por lo tanto, debe prohibirse para salvaguardar a los niños.

Asimismo, opinan que una enmienda constitucional impediría que jueces que favorecen los derechos homosexuales y funcionarios locales puedan desafiar la voluntad del pueblo estadounidense, permitiendo los matrimonios entre personas del mismo sexo.