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ARTICULO DE LA SEMANA:
Intolerance will lose the test of
time, Oct. 29:
“La
intolerancia perderá la prueba de tiempo”:
por BRIAN DICKERSON/Traducción © Agustín Villalpando/Enkidu.
Espero que las encuestas de opinión
estén equivocadas. Pero a menos de una semana antes de las elecciones del
martes, casi todos sus estudios sugieren que los votantes de Michigan se
preparan a adoptar una enmienda constitucional que instaura a las personas
gay como ciudadanos de segunda-clase.
No debe sorprender a nadie que el
problema haya venido ahora a la cabeza. Hay miedo allá afuera en el campo
–abundante, incoado y desesperadamente en busca de un pararrayos—.
Este año, las personas gay.
La Propuesta 2 aplacaría el temor
prohibiendo el reconocimiento legal a los matrimonios gay y a las uniones
civiles. Los defensores de la enmienda argumentan que la enmienda es
necesaria para conservar la santidad de matrimonio del heterosexual, y yo
supongo que ellos tienen un punto aquí. Todos sabemos lo que pasó a la
santidad de fuentes para beber así como de las piscinas, cuando los
jueces liberales decidieron que esos santuarios de la Cristiandad blanca
deberían ser accesibles a todos.
Pero mi propósito aquí es no
ridiculizar a los auto-nombrados guardianes del privilegio heterosexual.
Mi propósito es tranquilizar a aquéllos descorazonados por la
popularidad de la Propuesta 2, pues estoy convencido de que la sombra que
proyecta sobre el buen nombre de Michigan será algo fugaz.
La familia y los amigos
Ahora mismo, la campaña para
convencer a las personas bugas [straight-heterosexuales] de que las
personas gay representan una amenaza a la civilización occidental parece
ir viento en popa. Pero a la larga, está condenada, destinada a ser
desacreditada por el sólo derecho a la libertad de asociación que la
Propuesta 2 busca disminuir.
Incluso la más circunscrita mayoría
de vidas bugas siempre han interactuado con aquéllas de vecinos, colegas
y familiares que son gay. Pero en el pasado, muchas de esas interacciones
eran inconscientes. Hoy, casi cada persona buga tiene contacto diario con
gentes que son abiertamente gay – y si las amistades íntimas permanecen
aún relativamente raras, la familiaridad se está convirtiendo en lugar
común.
Los miembros gay del equipo de
boliche [bowling], los terapeutas ocupacionales y los operadores de la
tintorería a donde vamos todos los días, continuarán haciendo las
mismas cosas que sus colegas bugas hacen – enamorarse, criar niños,
comprar y vender bienes raíces y afligirse por los amores perdidos –
independientemente de que nuestras instituciones legales y religiosas los
reconocen.
Mientras más nos encontramos unos
a otros en la sopa mundana de la humanidad, será más duro para los
estadounidenses bugas sostener el engaño de la amenaza de lo extraño,
que todo fanatismo exige para sostenerse.
La generación ‘¿Por qué?’
Yo no sé si esta corrección tendrá
lugar dentro de esta década o se desplegará con más lentitud durante la
próxima generación. Y no quiero disminuir la injusticia a aquéllos que
tendrán que vivir en la sombra degradante de la Propuesta 2 mientras que
ésta permanezca vigente. Los lectores gay tomarán escaso solaz, estoy
seguro, en mi confianza de que sus perseguidores están remando contra la
corriente de la historia.
Pero la dirección en que las
relaciones entre los homosexuales y los heterosexuales se está moviendo
es inequívoca. Y no favorece a quienes desean acentuar nuestras
diferencias o racionalizar nuestro tratamiento disparejo en las cortes.
Mi hijo ha llegado a un mundo muy
diferente de las aulas y los vecindarios segregadas en donde yo crecí. Yo
recuerdo vivamente su incredulidad la primera vez en que vio videos que
retratan el trato discriminador contra los negros en el Sur de Jim Crow de
los años cincuenta y sesenta. “¿Qué en todo el mundo, me preguntó,
era eso?” [”What in the world,” he asked me, “was that about?”]
Yo no puedo imaginar que sus hijos
reaccionarán a la homofobia del año 2004 con menos asombro. Ciertamente,
en la perspectiva del tiempo, este momento devendrá extraño. Seguramente,
la familiaridad desterrará el miedo, y esta oscuridad, también, pasará.
Traducción © Agustín
Villalpando/Enkidu.
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