Testosterona para facilitar el aumento de peso en las mujeres con VIH
Se podría recomendar para las mujeres con bajos niveles de andrógeno y peso reducidoLos
resultados de un estudio doble ciego y con control placebo llevado a cabo por el
Dr. Dolan del Hospital General de Massachussets en Boston, EE UU, sugieren
que las mujeres con VIH y niveles bajos de andrógeno podrían beneficiarse del
uso de testosterona para ganar peso.
Esta
investigación incluyó a 57 mujeres con VIH con niveles de testosterona libre
inferiores a la mediana del nivel normal de referencia y con peso corporal por
debajo del 90% del peso ideal (o con pérdida de peso superior al 10%). Las
mujeres fueron aleatorizadas para recibir testosterona por vía transdérmica
(4mg por parche) dos veces diarias (n=29) o un placebo (n=28) durante seis meses.
Para
evaluar el efecto del tratamiento, se calculó la masa muscular a través de la
excreción de creatinina en la orina, y la función muscular mediante la Prueba
Cuantitativa Tufts de Función Muscular.
Al
inicio del estudio todas las mujeres tenían un peso corporal bajo (índice de
masa corporal = 20,6 +/-0,4kg/m2), una pérdida de peso significativa en
comparación con los niveles máximos antes de enfermarse (18,7 +/-1,2%), y una
función muscular reducida.
Entre
las mujeres que recibieron testosterona, hubo un aumento significativo de los
niveles de testosterona en
comparación con el control placebo (niveles totales: 37 +/-5 versus
-2 +/-2ng/dl, p<0,0001; testosterona libre: 3,7 +/-0,5 versus
-0,4 +/-0,3pg/ml, p<0,0001). Los autores del estudio observaron que la
testosterona estaba bien tolerada, sin
ningún efecto adverso en la función inmunitaria, los lípidos, el glucosa, la
función hepática, la composición corporal o el aumento de vello corporal (hirsutismo).
También
señalaron incrementos en la masa
muscular con el uso de testosterona en comparación con el placebo (1,4
+/-0,6 versus 0,3 +/-0,8kg, p=0,082),
así como en la función muscular en el hombro (0,4 +/-0,3 versus
-0,5 +/-0,3kg, p=0,023), los codos (0,3 +/-0,4 versus
-0,7 +/-0,4kg, p=0,036), la extensión del codillo (0,2 +/-1,0 versus
-1,7 +/-1,3kg, p=0,019) y la flexión del codillo (0,7 +/-0,5 versus
0,3 +/-0,7kg, p=0,036). Sin embargo las diferencias no fueron significativas, lo
que se podría explicar por el hecho de que el
uso de esteroides tendría que combinarse con ejercicios físico s regulares
para mejorar el aumento de peso magro.
Según
el Dr. Dolan: "el uso de testosterona está bien tolerado y mejora la
fuerza muscular en las mujeres con VIH de bajo peso. Podría tratarse de una
terapia complementaria eficaz para mantener la función muscular en las mujeres
con VIH sintomáticas, aunque se ha de encontrar la estrategia para optimizar
las dosis."
Fuente: HIV Treatment Bulletin, Vol. 5, No. 3, April 2004 - Polly Clayden, HIV i-Base (www.i-base.org.uk)
Referencia:
Dolan S, Wilkie S, Aliabadi N et al.
Effects of testosterone administration in HIV-infected women with low weight: A
randomised, placebo-controlled study. 11th
CROI 2004, Abstract 151.