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Más de 50.000 muertos por maremoto, se temen brotes
enfermedades
GALLE, Sri Lanka 28/12/2004 (Reuters) - Los supervivientes del maremoto
que asoló a siete países con costas en el Océano Índico buscaban
frenéticamente el martes entre los escombros y la devastación a sus
seres queridos, mientras el saldo de muertos superaba los 50.000 y las
autoridades temían posibles brotes de enfermedades causadas por la
putrefacción del agua.
La escala de la destrucción causada por el tsunami del domingo dejó a
los gobiernos en una situación de impotencia, pidiendo ayuda.
En todas las costas, el mar seguía devolviendo los cadáveres de las
víctimas del desastre, al tiempo que los miembros de los equipos de
rescate luchaban contra las pilas de desechos, lodo y partes de cadáveres.
La ONU dijo que el desastre era extraordinario por su amplia extensión,
ya que abarcó a muchos países.
Las agencias de ayuda se esforzaban por hacer frente a la situación.
La Cruz Roja Internacional dijo que podría tener que triplicar la
cantidad de fondos que estaba solicitando.
"El tamaño del desastre es increíble", dijo Bekele Geleta,
jefe de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y
la Media Luna en Sudeste de Asia.
Las Naciones Unidas dijeron que cientos de aviones con ayuda, repletos
de artículos de emergencia, llegarían a la región desde alrededor de 20
países, en un plazo de 48 horas.
En un clima de ansiedad, las autoridades esperaban un posible brote de
enfermedades causadas por el agua contaminada, y por los miles de cuerpos
en estado de descomposición.
Muchos de los muertos eran niños, y las pantallas de televisión y los
diarios estaban llenos de imágenes de padres conmocionados por el dolor.
El gigantesco seísmo del domingo, de magnitud 9,0 en la escala de
Ritcher, fracturó el suelo marítimo cerca de la isla indonesia de
Sumatra.
Ese movimiento tectónico desató un tsunami que avanzó a toda
velocidad por el Mar de Andaman, golpeando a Sri Lanka, el sur de India,
las Islas Maldivas, Malasia, Myanmar y muchos centros turísticos repletos
de visitantes que habían ido a pasar la Navidad a Tailandia.
En Sri Lanka, que parecía ser la nación más afectada, el Gobierno
dijo que se había confirmado el fallecimiento de más de 18.700 personas.
Indonesia dijo que el total de muertos en la isla Aceh había alcanzado a
19.000, mientras que hasta 100.000 personas habían resultado heridas.
En la playa Khao Lak, en el norte de Tailandia, al norte de la isla
Phuket - un imán para los turistas escandinavos y alemanes - los
destruidos hoteles comenzaron a entregar cuerpos, al menos 770, muchos de
ellos tailandeses.
Los responsables temen que la cifra pueda elevarse por encima de los
60.000. Indonesia dijo que su saldo de muertos podría ascender a 25.000,
mientras que las autoridades de Sri Lanka advirtieron que allí podrían
haber perdido la vida hasta 25.000 más.
Tailandia dijo que podría declarar hasta 2.000 fallecidos.
"Hay una gran cantidad de extranjeros muertos porque estamos en la
temporada alta y en Navidad. Es una época de vacaciones familiares",
dijo el primer ministro tailandés, Thaksin Shinawatra, a periodistas.
EXTRANJEROS MUERTOS
Sólo se pudo identificar a 112 extranjeros muertos. Entre ellos se
encontraban 22 franceses, 13 noruegos, 12 británicos, 11 italianos y 10
suecos, 9 japoneses y 8 estadounidenses, además de turistas de Austria,
Australia, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, Nueva Zelanda, Singapur,
Sudáfrica y Taiwán.
La extensión de la catástrofe y la cantidad de víctimas se hacía
más clara a medida que los equipos de rescate comenzaban a llegar a las
áreas más remotas.
En India, en algunas de las islas de Andaman y Nicobar, localizadas
casi sobre el epicentro del seísmo, los miembros de los equipos de
rescate encontraron sólo a un tercio de los habitantes con vida. Unos 100
oficiales de la fuerza aérea, y sus familias, desaparecieron de una base
en una isla.
La policía dice que habrían muerto 5.000 personas en el conjunto de
más de 550 islas en la frontera de Myanmar e Indonesia. En toda India, se
estima que hubo unos 11.499 muertos.
En Sri Lanka, alrededor de 1.500.000 personas - el 7,5 por ciento de la
población - se habían quedado sin hogar, muchos de ellos refugiados en
templos budistas y escuelas.
Por David Fox.
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