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Canje humanitario en vilo
Constanza Vieira
BOGOTÁ, 29 dic (IPS) - Para las familias de
los rehenes civiles y militares en manos de la guerrilla colombiana, que
quiere canjearlos por insurgentes presos, ésta no es una semana más.
Nadie habla de lo que en otros círculos parece
candente: el 17 de diciembre el presidente Álvaro Uribe lanzó un ultimátum.
O las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
liberan ”antes del 30 de diciembre” a 63 rehenes, o el detenido Simón
Trinidad, figura notoria de esa guerrilla, será extraditado a Estados
Unidos.
Las FARC retienen --sujetos a canje por Trinidad y otros insurgentes
presos-- a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que en febrero
cumplirá tres años de cautiverio, y a otros 24 políticos, 34 oficiales
y suboficiales de la policía y del ejército y a tres estadounidenses que
buscaban información de inteligencia.
El gobierno agregó a esa lista, motu proprio, a un ciudadano alemán.
Colombia lleva más de cuatro décadas de guerra civil.
Trinidad (cuyo verdadero nombre es Ricardo Palmera) fue detenido un año
atrás en Quito, deportado a Colombia y pedido en extradición en marzo
por la justicia de Estados Unidos, que lo acusa de ”actividades de
narcotráfico” y ”toma de rehenes”.
El guerrillero, un ex banquero y economista que estudió en Estados Unidos
y fue negociador en el fracasado intento de paz entre las FARC y el
gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), cree que su extradición es
”cierta” y que ella ”cierra todos los caminos” al canje, según
dijo en una entrevista al semanario El Espectador en la que aseguró dará
”la batalla en el campo político” ante los tribunales estadounidenses.
Pero la inminente extradición de Trinidad no genera comentarios en la décima
”Vigilia por los secuestrados en Colombia”, un encuentro anual, el último
sábado del último mes del año, en la céntrica Plaza de Bolívar de
Bogotá.
Se trata en verdad de un programa radial en vivo, desde las 12.00 de la
noche a las seis de la mañana, del periodista Herbin Hoyos.
Durante el año, Hoyos dedica los sábados, desde la medianoche hasta el
amanecer, a emitir desde los estudios de Radio Caracol para los
secuestrados.
En su programa ”Voces del secuestro”, madres, hijas, hijos, padres,
hermanos y amigos de secuestrados hablan a los cautivos. Semanalmente las
familias llaman a una extensión telefónica atendida por un contestador
automático, oprimen algunos comandos y graban el mensaje que se emitirá
para su ser querido.
Durante la vigilia de la plaza, los mensajes se dan en vivo, personalmente
o por teléfono.
”Para todos nuestros oyentes en las montañas del país, para todos los
que están secuestrados en algún lugar de Colombia, les saludamos a esta
hora desde la Plaza de Bolívar de la capital colombiana”, comienza
Hoyos la transmisión, enlazada con Neiva y Cali, ciudades al sur y
sudoccidente donde las FARC han cometido secuestros masivos.
”Así como ustedes han pasado los 365 días de este año a la intemperie,
nosotros vamos a pasar esta madrugada en petición de su libertad”, dice
Hoyos a los secuestrados, que sumaron 2.201 en 2003, según el
Departamento Nacional de Planeación (DNP).
Aunque la DNP atribuye 20,8 por ciento de esos casos a la guerrilla, para
la Fundación País Libre, la insurgencia perpetró 48 por ciento de los
secuestros. En todo caso, la gruesa proporción restante es
responsabilidad de delincuentes comunes e incluso de familiares que se
disputan herencias.
Algunos casos corresponden, sorprendentemente, a miembros de la fuerza pública
que integran bandas de secuestradores. A diferencia de los rehenes, los
secuestrados no están sujetos a un canje humanitario, y su liberación
depende del pago de rescates.
”Todos estamos bien, y te pensamos mucho”, ”la niña cumplió 15 años”,
”tu hijo ya aprendió a leer y dice que quiere conocer a su papito”,
dicen las cartas habladas, y a algunos se les quiebra la voz. Quienes han
vuelto del secuestro dan cuenta que el programa es escuchado con devoción
por los cautivos.
Para algunos uniformados ésta fue la séptima Navidad en poder de sus
captores. Otros están retenidos hace seis y cinco años. En mayo de 2003
perecieron ocho militares, el ex gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria
y su asesor de paz y ex ministro de Defensa, Gilberto Echeverri Mejía, en
un fallido intento de rescate por la fuerza.
Ese es el peor escenario para las familias. Sólo Betancourt, estando
cautiva, se mostró de acuerdo en que los civiles sean rescatados
militarmente, pero a condición de que la operación sea exitosa. Además,
la libertad de los combatientes presos debe ser negociada, afirmó la líder
política en un mensaje de vídeo, un año y medio atrás
”Álvaro Uribe, lo saludo y le pido que ponga de su parte unos granitos
de arena y construyamos el cambio humanitario para todos nuestros hijos,
nuestros policías y soldados que están secuestrados. Le pido esa
apertura, para que salgan en libertad. No queremos más dolor, no queremos
más secuestros, no lo hagan más, guerrilleros”, dice un anciano de
sombrero de fieltro y ruana (el poncho de lana gruesa tejido en telar,
propio de los Andes).
”Secuestrados de Colombia, mi Juliancho: confío en Dios que pronto
estarán de regreso. Pero mientras esto ocurre, les deseo que Papá Dios
les regale, para el 2005, la vida. Paz, mucha paz interior, mucha
paciencia. Y tomen sus corazones y sus almas, que sí hay esperanza,”
dice Emperatriz de Guevara, madre del capitán Julián Guevara.
Y la hija de éste, Ana María, afirma: ”Aunque ese día mi mami hizo
todo lo posible para que yo estuviera muy contenta, tú me hacías mucha
falta... El Niño Dios me trajo una bicicleta. Te extraño y quiero que
sepas que a cada minuto estuviste en mi mente”.
Las 34 familias de los militares rehenes se agrupan en Asfamipaz, que
preside Marleny Orjuela. Ella exige a la guerrilla pruebas de
supervivencia de los retenidos. Hace 19 meses recibieron las últimas.
”Ése es el mínimo derecho que tenemos, de tener una carta, una foto,
un vídeo”, dice Orjuela, dirigiéndose por su nombre a los máximos
comandantes guerrilleros, y envía un saludo de cumpleaños a Betancourt,
nacida un 25 de diciembre.
”La extradición de Simón Trinidad va a complicar el acuerdo
humanitario”, dijo Orjuela a IPS y opinó que el gobierno debería
acoger la propuesta de la Iglesia Católica de prorrogar varias semanas el
plazo del ultimátum.
”Que esa voluntad política, que manifiestan tanto el gobierno (como) la
guerrilla de las FARC a través de los medios de comunicación, se haga
realidad en la firma del acuerdo humanitario es la única opción que
tenemos”, agregó.
El lunes, las FARC divulgaron una carta dirigida al secretario general de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, en la que piden
por segunda vez una audiencia ante la Asamblea General del foro mundial.
La guerrilla solicita a Annan que la ONU, el Vaticano y ocho países,
apoyados por la Cruz Roja Internacional y la Iglesia Católica colombiana,
faciliten y acompañen el canje de prisioneros por rehenes, que los
alzados consideran ”viable”.
Ángela Rodríguez de Pérez, esposa del ex senador liberal José Eladio Pérez
(tres años y medio como rehén de las FARC), considera que el ultimátum
de Uribe ”fue inoportuno”, pues ”no favorece el acercamiento entre
las partes”.
”Este acuerdo (de canje) sigue en el pulso militar y político entre
gobierno y FARC”, dijo Rodríguez a IPS.
Ella no tiene dudas de que ”sobre la extradición (de Trinidad) hay de
fondo una negociación por la libertad de los tres norteamericanos”.
El clamor humanitario ”no ha sido entendido ni oído por las dos partes
confrontadas. La posición de los dos sigue siendo intransigente. Las
familias tendremos que seguir trabajando por esa libertad, por el
acercamiento, la negociación y la concertación entre las partes”,
concluyó Rodríguez. (FIN/2004)
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