Comercio Justo es útil, pero
insuficiente
Tito Drago
MADRID, 29 dic (IPS) - El Comercio Justo
crece en España (ahora también con apoyo gubernamental) y es muy útil
para promover desarrollo. Pero no puede contrarrestar los desequilibrios
del intercambio global, sujeto a trabas arancelarias y monopolísticas.
El Comercio Justo es un sistema comercial
alternativo, basado en el principio de la cooperación y no del lucro, que
ofrece a productores marginados del Sur acceso directo a mercados del
Norte, en condiciones laborales y de intercambio equitativas.
A la espera de los resultados de las ventas navideñas y de Fin de Año,
la organización no gubernamental (ONG) Intermón Oxfam, que coordina a
otras 70 entidades que apoyan esta actividad en España, informó que a
principios de diciembre las operaciones ya sumaban más de 40 por ciento
de las del mismo período del año anterior.
Una novedad es el apoyo del gobierno del socialista José Luis Rodríguez
Zapatero, quien expresó simbólicamente ese respaldo al adquirir sus
regalos de fin de año en tiendas de Comercio Justo.
Zapatero estima que 2005 será un año vital para la cooperación
internacional. En una reunión con dirigentes de ONG en vísperas de la
Navidad, se comprometió a desarrollar una política exterior orientada al
cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Esas ocho metas establecidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
con plazo en 2015, se proponen como una plataforma global de desarrollo
para terminar con la pobreza, el hambre y la desigualdad.
Entre otros anuncios, Zapatero reiteró su intención de impulsar el canje
de deuda externa por inversión en educación y la convocatoria a una
Conferencia sobre Cooperación en el primer semestre de 2005, en la que
participarán representantes de gobiernos, y de organizaciones no
gubernamentales, sindicales y empresariales.
En 2004, las redes de Comercio Justo en España vendieron por valor de
cuatro millones y medio de euros (aproximadamente seis millones de dólares),
por productos provenientes de África, Asia y América Latina.
Este sistema es una herramienta útil, pero insuficiente para apoyar un
desarrollo equitativo, dijo a IPS el sacerdote católico Ángel García,
presidente de Mensajeros de la Paz, antes de partir hacia Sri Lanka para
coordinar la asistencia a las víctimas del maremoto que se abatió el
domingo sobre países del océano Índico.
”Sin dejar el Comercio Justo de lado, hay que encarar paralelamente y
con fuerza la lucha porque se eliminen las malas prácticas del comercio
internacional y se abran los mercados del Norte a los países del Tercer
Mundo”, dijo.
La dirigente de Acción contra el Hambre, Marta López, apoya el Comercio
Justo como ”manera de impulsar la producción de artesanos y pequeños
empresarios de los países en desarrollo”. Pero ”hay algunos productos
que tienen la etiqueta de Comercio Justo y son de empresas que sólo se
preocupan por sus ganancias”, advirtió.
López explicó a IPS que el Comercio Justo es minoritario y poco
competitivo en precios. ”El gran problema está en los mercados de los
países industrializados, que no abren sus puertas”, dijo en
coincidencia con García.
El ejemplo es América Central, ”una región que produce frutas de gran
calidad y bajo costo, pero que no puede exportar libremente a la Unión
Europea (UE) y Estados Unidos porque tienen sus puertas blindadas con
aranceles”, sostuvo López.
El punto central de la actual ronda de negociaciones de la Organización
Mundial del Comercio es el desmantelamiento de las millonarias
subvenciones que aplican las potencias industriales a su producción agrícola,
pues distorsionan el comercio agrícola mundial y afectan principalmente a
los agricultores del Sur. Pero el diálogo permanece estancado.
Lourdes Berges, de Intermón Oxfam, dijo a IPS que el Comercio Justo es
una forma más de cooperación, que no excluye a otras. ”Al apoyar la
producción de comunidades campesinas y de grupos artesanales, se ayuda al
desarrollo de los mismos”, dijo.
Un componente importante de ese intercambio es la prefinanciación de la
producción. Las ONG implicadas anticipan hasta 50 por ciento del importe
de los productos que después se encargarán de comercializar en España y
otros países del Norte.
Gracias a esa financiación, comunidades, asociaciones y cooperativas de
productores pueden desarrollar sus actividades sin endeudarse. Ejemplos de
este mecanismo son productos importados como la bebida brasileña
Guaranito, y las prendas tejidas y objetos artesanales del taller
Tejemujeres, de Ecuador, que coordina el trabajo de 3.500 artesanas.
En todo caso, para Acción contra el Hambre, el problema de los
desequilibrios comerciales debe ser encarado globalmente, pues ”existen
tres actores o sujetos que rigen la economía global: productores,
distribuidores o intermediarios y consumidores”.
Quienes más producen para el mercado mundial son los que menos ganan,
unos 2.000 millones de trabajadores de países en desarrollo con salarios
de uno a tres dólares diarios. En el otro extremo de la cadena, el Norte
industrial concentra 80 por ciento del consumo, afirma esa ONG.
Entre las acciones de cooperación no incluidas en la red de Comercio
Justo, se cuenta la asistencia de la gubernamental Agencia Española de
Cooperación Internacional (AECI) a pequeños y medianos productores de países
del Sur, que incluye financiación, formación y apoyo técnico para
proyectos productivos.
Como fruto, en España se venden productos como La Orquídea, chocolate
con leche y kiwicha, de Agroindustrias Mayo SA, de Perú.
En la etiqueta del chocolate se aclara que el alimento vegetal kiwicha se
consume hace más de 3.000 años en los Andes de América del Sur y que
tiene un alto contenido en proteínas, fibras, carbohidratos y vitaminas.
La AECI también distribuyó en estas fiestas anacardos de Mozambique,
frutos cultivados por una unión de 227 cooperativas de más de 6.000
mujeres campesinas de zonas suburbanas de Maputo, capital de ese país.
Otros productos vendidos en España y elaborados mediante asistencia de la
AECI son la Pimienta Negra Entera (del Proyecto integral de riego y
adecuación de tierras para la producción, industrialización y
comercialización de la pimienta en Sao Tomé y Príncipe), el Café Tima
(de la septentrional Sierra Nevada de Colombia) y Chimoré, una ensalada
de palmitos cultivados en Cochabamba, centro de Bolivia.
(FIN/2004)
|