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Falta sexo en Metas del
Milenio
Mario Osava
RIO DE JANEIRO, 30 nov (IPS) - Los Objetivos
de Desarrollo del Milenio deben incorporar los derechos sexuales y
reproductivos, olvidados en su versión inicial, así como los avances
logrados en las conferencias mundiales sobre población y mujeres.
Este es el reclamo de organizaciones que actúan en
salud, cuestiones de género, población y síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (sida), reunidos el lunes y este martes en Río de Janeiro, en
un simposio latinoamericano que repite reuniones similares en otras
regiones.
Las metas del milenio, que serán revisadas por la ONU en 2005, no
contemplan el ”papel de la planificación familiar en el proceso del
desarrollo”, señaló Carmen Barroso, directora de la Federación
Internacional de Planificación de la Familia - Región del Hemisferio
Occidental (IPPF/WHR, por sus siglas en inglés), promotora de este
encuentro.
Es necesario ”incluir políticas que faciliten el acceso universal a los
anticonceptivos y a la información” sobre su uso, efectos y
alternativas, para que las personas puedan decidir, dijo Barroso a IPS.
El fin de las discriminaciones y estigmas que afectan a las minorías
sexuales y a las personas con sida, de las desigualdades entre etnias y
clases en el acceso a los programas de salud son otros anhelos a
contemplar, acotó.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron adoptados por la Asamblea
General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en 2000, como una
plataforma global para acabar con la pobreza y las desigualdades. Se
establecieron ocho metas básicas con plazo en 2015.
Esos objetivos incluyen recomendaciones de todas las grandes conferencias
promovidas por la ONU en los años 90. ”La única no contemplada es la
de El Cairo”, es decir la Conferencia sobre Población y Desarrollo que
tuvo lugar en la capital egipcia en 1994, criticó Alejandra Meglioli,
representante de IPPF/WHR en Brasil.
Los derechos sexuales y reproductivos solo se relacionan ”de forma
incompleta” e indirecta con tres de las ocho metas, se observó en el
simposio, que contó con 200 participantes, divididos en un encuentro
brasileño el lunes y otro latinoamericano y caribeño este martes.
Ellas son la meta tres, que propone la igualdad de género en la educación,
el trabajo y la representación política, la cinco, que establece la
reducción de la mortalidad materna, y la seis, que establece detener el
avance del sida y de otras enfermedades epidémicas.
Las metas del milenio proponen también abatir a la mitad la proporción
de población que padece pobreza extrema y hambre, reducir la mortalidad
infantil, universalizar la enseñanza primaria y establecer el desarrollo
con sustentabilidad ambiental.
Las conclusiones de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer,
celebrada en Beijing en 1995, tampoco están debidamente incluidas en esas
metas, se quejaron organizaciones feministas y de salud reproductiva.
Para corregir tales omisiones, se impulsa un movimiento mundial con diez
grupos de expertos de organizaciones de la sociedad civil, universidades,
agencias de la ONU y gobiernos, que discutirán y prepararán propuestas
para la revisión de los Objetivos del Milenio, el próximo año.
La Conferencia Beijing + 10, que también se realizará en 2005 para
evaluar los resultados de diez años de aplicación de su plan de acción,
será otro factor de movilización.
Las opiniones se dividen entre quienes quieren adicionar una meta específica
sobre el acceso universal a los derechos sexuales y reproductivos y
quienes propugnan su mejor explicitación en objetivos ya definidos y
afines, admitió Barroso.
Hay también activistas latinoamericanos para quienes ”no vale la pena”
incorporar nuevas ”metas reduccionistas”, que no reflejarán los
documentos ”más amplios” aprobados en El Cairo y en Beijing, observó
Meglioli a IPS.
De todas formas, los encuentros regionales en los que se discute la cuestión
pretenden presionar para que los derechos sexuales y reproductivos y sus
indicadores específicos sean incluidos tanto en los Objetivos del Milenio
como en los reclamos sociales.
No sólo se necesita que la cuestión haga parte de los compromisos
gubernamentales, sino también de las preocupaciones de la población,
destacó Meglioli, una socióloga argentina especializada en el tema.
Si no se aseguran los derechos de la mujer, no habrá ”pleno acceso a la
información y a los métodos anticonceptivos” que permiten evitar
riesgos y exceso de embarazos, a la atención prenatal, ni a la prevención
del cáncer ginecológico, el sida y los problemas del aborto, comentó
Ney Costa, director de Bienestar Familiar en Brasil, una de las
organizaciones que apoyaron el simposio.
Otros temas, como el trabajo y el empleo, tampoco constan de los objetivos
y son reclamados por diversos movimientos, recordó Meglioli.
El simposio discutió además los obstáculos a la generalización de los
derechos sexuales y reproductivos, como el orden económico internacional
vigente, que amplía desigualdades y exclusiones.
Las diferencias étnicas deben ser contempladas en las metas.
La mortalidad infantil y materna es mucho mayor en la población negra que
entre los blancos en Brasil, y es mucho menor el acceso de los negros al
sistema de salud, destacó Maria Inés Barbosa, de la gubernamental
Secretaría Especial de Promoción de Igualdad Racial.
La erradicación de la homofobia fue un reclamo del movimiento de
homosexuales brasileños, representado por Luis Mott, dirigente del Grupo
Gay de Bahía, que lamentó la discriminación sufrida por las minorías
sexuales. Brasil es ”campeón en asesinatos de homosexuales”, con una
víctima cada dos días, destacó.
Los derechos reproductivos les son negados a los contaminados por el virus
de inmunodeficiencia humana (VIH, que provoca el sida), acotó María
Cristina Pimenta, técnica en prevención de esa enfermedad del Ministerio
de Salud.
Un estudio reveló que en la ciudad de Sao Paulo (la más poblada de
Brasil), 50,6 por ciento de las mujeres con VIH fueron esterilizadas,
contra solo 3,4 por ciento de la población en general, ejemplificó.
(FIN/2004)
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