Rosas blancas y velas para conmemorar solemne Año
Nuevo
PATONG BEACH, Tailandia 1/1/2005(Reuters) - La gente sostenía en sus
manos velas y rosas blancas en la isla de Phuket, una de las más
golpeadas por el maremoto que asoló el sudeste asiático, abrazándose
sin poder contener las lágrimas, en un símbolo conmovedor del ánimo que
ensombreció los festejos por el Año Nuevo en todo el mundo.
En contraste con el jolgorio usual para esta fecha, la tristeza
sobrevolaba los festejos después más de 127.000 personas fallecieran y
millones perdieran sus hogares por las gigantescas olas que sacudieron las
costas del océano Índico.
Australia encabezó el duelo mundial con un minuto de silencio, las
celebraciones de Año Nuevo fueron canceladas y los árboles en los Campos
Elíseos de París se enlutaron con cintas negras.
Del otro lado del mundo, en Nueva York, una multitud se apiñaba en
Times Square guardando un momento de silencio a las 8:15 p.m. (01:15 GMT)
mientras esperaban que el secretario de Estado de Estados Unidos Colin
Powell diera inicio a una tradicional ceremonia con la llegada de la
medianoche.
"Todos nosotros tenemos que mirarnos en el espejo esta noche y
darnos cuenta que afortunados somos", dijo Michael Bloomberg, alcalde
de Nueva York.
MINUTO DE SILENCIO
La australiana Sydney, la primera ciudad importante en celebrar el
nuevo año, siguió adelante con su exhibición de fuegos artificiales de
víspera de Año Nuevo, pero el millón de asistentes que acudió al
festejo no dejó de recordar a las víctimas del desastre natural,
guardando un minuto de silencio.
En la medianoche, el puente Harbour de Sydney explotó en llamaradas
multicolores, iluminando la ciudad en kilómetros a la redonda.
Alrededor del mundo, los festejos previstos fueron suspendidos o se les
bajó el tono. En Sri Lanka, donde más de 28.500 personas murieron, el
presidente Chandrika Kumaratunga canceló todas las celebraciones de Año
Nuevo y declaró día de duelo nacional.
Tailandia suspendió todas las celebraciones exteriores en memoria de
sus 4.500 víctimas, y Malasia decidió cancelar los festejos oficiales.
En Singapur, el primer ministro Lee Hsien Loong pidió celebraciones
silenciosas y canceló una exhibición con fuegos artificiales.
EUROPA SOMBRÍA
El desastre asiático ha extendido una larga sombra sobre todas las
celebraciones en el mundo, especialmente en Europa. Los europeos son la
mayoría de los 2.200 turistas extranjeros cuya muerte se ha confirmado y
7.000 desaparecidos.
Suecia, Noruega, Finlandia y Alemania hicieron ondear sus banderas a
media asta para recibir el año 2005 en señal de respeto para los miles
de muertos y desaparecidos, que habían cambiado el frío y oscuro
invierno de Europa por el sol y las playas de Asia.
El primer ministro sueco Goran Persson apeló a la solidaridad nacional
en medio del silencio de las celebraciones tras el devastador maremoto en
el que pueden haber muerto más de 1.000 suecos.
"Podemos saludar al Nuevo Año... y al mismo tiempo pensar en
todos los desaparecidos", dijo Persson ante una multitud congregada
en el parque central de Estocolmo, un escenario tradicional para las
celebraciones nacionales de todo tipo, pero ahora más ensombrecido.
París colocó crespones negros en los árboles alineados en los Campos
Elíseos para rendir homenaje a las víctimas. Miles de parisinos
tradicionalmente se reúnen en la larga avenida del corazón de la capital
francesa durante la noche de Año Nuevo.
Estambul, con el recuerdo del gran terremoto que golpeó en 1999 el
noroeste de Turquía y en el que murieron más de 18.000 personas,
canceló el concierto y los fuegos artificiales previstos para la ocasión
en el centro de la ciudad.
Un número determinado de ciudades italianas abandonaron sus planes de
festejos para la noche de Año Nuevo, y en su lugar decidieron enviar el
dinero a las organizaciones humanitarias para ayudar a las víctimas.
/Por Mark Bendeich/
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