Ocho días después, supervivientes del maremoto
esperan ayuda
BANDA ACEH, Indonesia (3/1/2004 - Reuters) - Ocho días después del
peor maremoto de la historia, hambrientos y enfermos supervivientes
esperaban la llegada de alimentos y medicamentos en medio de una creciente
desesperación, mientras un gran operativo humanitario intentaba alcanzar
las áreas más remotas azotadas por el tsunami.
Según las Naciones Unidas, 1,8 millones de supervivientes necesitan
comida, pero la respuesta de la comunidad internacional en dinero y
recursos da lugar a la esperanza, en un momento en el que las enfermedades,
la deshidratación y el hambre sumaban aún más dramatismo al desastre,
que ya se ha cobrado al menos 144.000 vidas.
Las lluvias monzónicas en la norteña provincia indonesia de Aceh,
donde se registraron casi dos tercios del total de los muertos, y las
inundaciones en Sri Lanka agravaron el cuadro de miseria y sumaron más
problemas para los soldados y los trabajadores humanitarios que intentan
distribuir la ayuda.
Los aeropuertos del sur de Asia vibraban bajo el ruido de ciento de
aviones con medicinas, alimentos y refugios a bordo, mientras se aceleraba
el mayor operativo humanitario desde la Segunda Guerra Mundial, que ya ha
comprometido donaciones por 2.000 millones de dólares de diferentes
gobiernos.
El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo que el
organismo podría duplicar o triplicar los 250 millones de dólares que
había prometido para obras de reconstrucción y que también buscaría el
perdón de parte de la deuda para los países pobres más afectados por la
tragedia.
"El mundo está unido aquí de una manera que quizá no habíamos
visto nunca antes", dijo el domingo en Nueva York el coordinador de
asistencia de Naciones Unidas, Jan Egeland. "El sistema internacional
está funcionando", agregó.
DIFICULTADES EN LA DISTRIBUCION DE AYUDA
Egeland señaló que los equipos de ayuda esperaban alcanzar a las
alrededor de 700.000 personas hambrientas en Sri Lanka en tres días, pero
que podría llevar más tiempo la llegada de suficientes alimentos para
las casi 1 millón de personas necesitadas en algunas zonas remotas de
Indonesia, donde la cifra oficial de muertos se elevó a 94.000.
Los trabajadores humanitarios se enfrentan con serias dificultades a la
hora de distribuir la ayuda, especialmente en áreas lejanas de Aceh sobre
la isla de Sumatra, donde las carreteras y las pistas de aterrizaje han
sido arrasadas. El clima mejoró levemente el lunes.
Cientos de nuevas tropas extranjeras se dirigían a Aceh en una carrera
contra el tiempo para detener el brote de enfermedades mortales.
UNICEF dijo que estaba empezando a tener noticias de niños que
comenzaban a morir a causa de la neumonía en Aceh. En los campos de
refugiados, muchos permanecen enfermos de una variedad de males y tantos
otros aún padecen las heridas sufridas en el tsunami.
En Banda Aceh y otras localidades, miles de cuerpos en descomposición
aún yacen en las calles.
En algunos lugares, el descontrol de parte de la población obligó a
abortar el reparto de ayuda.
También aumentó el temor por la situación de la población en partes
aisladas de las remotas islas indias de Adaman y Nicobar. Los equipos de
rescate usaron pequeños barcos de madera y caucho para llegar a las islas
donde las carreteras están intransitables. El secretario general de la
ONU, Kofi Annan, planea visitar Indonesia, el país más afectado, el
jueves y probablemente emitirá desde allí un llamamiento mundial para
obtener más ayuda.
El desastre ha llegado a todos los rincones del mundo, ya que unos 40
países han perdido a compatriotas además de las 13 naciones afectadas
directamente por el tsunami.
/Por Tomi Soetjipto y Dean Yates/
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