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Primero las tendencias, después las estadísticas...
Por José F. Colón/Enkidu
Si en aquel entonces, hace muchos años atrás, yo
hubiese tenido la información y los mensajes de prevención del VIH/SIDA
que existen hoy, no me hubiera contagiado...
Mi primer compañero, (he tenido solamente dos), murió
en el 1991 del SIDA. Obviamente yo tenía que estar infectado también,
y cuando me hice la prueba, efectivamente, así fue. Demás está decir
los altibajos por los cuales he pasado, porque esos los conocemos todos
los que de una manea u otra hemos sido infectados y/o afectados por la
epidemia.
Hemos luchado por la tolerancia, la comprensión, la
inclusión en los foros que nos representan, el respeto y sobre todo,
que se nos vea como seres humanos normales y productivos, que como
muchos otros más, sufrimos de una condición de salud...
Nuestra lucha no ha sido en balde, sin embargo, la lucha
contra la prevalencia y el contagio del virus ha sido sumamente ardua,
caído , muchas veces en oídos sordos o ignorada, haciendo que los
esfuerzos de prevención hayan tenido que ser re-evaluados y cambiados
porque las estrategias no han funcionado como se esperaba. Hay que
mencionar el hecho de que la promesa de que para este año las
infecciones nuevas por VIH en los EU de A y sus territorios, hecha por
la administración del Presidente Clinton, de bajar de 40,000
infecciones nuevas a un 50%, es decir 20,000 anualmente no se ha podido
cumplir; se estima por el contrario que las mismas han subido unos
cuantos miles más...
Desde la perspectiva de una PVVIH/SIDA, y como activista,
considero que hay un error de base en las estrategias de prevención por
el simple hecho de que las mismas están delineadas a base de estadísticas.
Las estadísticas hacen que se estimen las cantidades de dinero que se
han de designar a los grupos focales entre los que están, (por lo menos
en Puerto Rico), en primer lugar los usuarios de drogas inyectables o
intravenosas, los hombres heterosexuales, las mujeres heterosexuales,
los hombres que tienen sexo con hombres y finalmente los adolescentes.
Esta categorización de prioridades es una con la cual no estoy
personalmente de acuerdo porque a mi parecer la categoría de hombres
que tiene sexo con hombres debería estar en por lo menos el tercer
lugar, ya que la definición de la misma es sumamente amplia, y no se
circunscribe a la comunidad gay nada más ya que existen los hombres
bisexuales, los hombres casados que tienen sexo nada más con hombres
casados, (piensan que no se pueden infectar por no tener relaciones con
un miembro de la comunidad gay), los que practican la prostitución
masculina, (llamados en Puerto Rico bugarrones), quienes cuando se les
pregunta sobre su orientación sexual dicen ser heterosexuales y que lo
que hacen es para buscarse el medio de comprar drogas...
Hasta ahora, supuestamente "todo está bien".
Sin embargo no lo está. Hace unos meses estuve en Atlanta para una
conferencia sobre VIH/SIDA y caminando por la ciudad encontré, junto a
mi compañero Anselmo, una copia del "Atlanta Journal" donde
tenía un artículo que mencionaba un grupo llamado 50+ (‘Fifty
Plus"). Sorprendidos nos enteramos de que existía una tendencia ,
especialmente en el sur de los EU de A de que personas mayores de
cincuenta años, especialmente mujeres afro-americanas, estaban infectándose
con el virus rápidamente y que no se le estaba prestando la debida
atención porque los médicos diagnosticaban a base de que todos los síntomas
eran debido a la edad y a lo que conocemos como "achaques de viejos".
Por sus mentes no pasaba el que la persona pudiese estar infectada con
el VIH. Perdieron de perspectiva que a esa edad se está sexualmente
activo y que muchas de esas personas, al encontrase solas, buscan de ese
ser especial que les brinde compañía, comprensión y por supuesto, la
parte afectiva que brinda el hacer el amor, o meramente el tener sexo.
De vuelta en Puerto Rico traje a colación este problema
y se me contestó escuetamente que era difícil actuar porque no existían
las estadísticas. En otras palabras, se olvidó el factor que de Puerto
Rico a la Florida, Atlanta, las Carolinas y Nueva Orleans, entre otros,
el tiempo de ir es meramente unas horas y que el flujo de pasajeros, ya
sea por negocios o placer es sumamente alto.
Personalmente no entendí como era posible que no se
hiciesen inmediatamente unas estrategias de prevención dirigidas a esa
población. No pasó mucho tiempo hasta que un día en que fui a hacerme
los exámenes de laboratorios de rigor al centro de SIDA donde me trato,
me di cuenta de que había una cantidad considerable de caras nuevas,
muchas de ellas mujeres, todas mayores de cincuenta años...
Intrigado le pregunté a una de las enfermeras del centro
si mi percepción era correcta o si me imaginaba lo que estaba viendo.
Su respuesta fue tan escueta como la que se me hiciera previamente
cuando traje a colación el problema a las autoridades anteriormente
mencionadas: "no es tú imaginación, es verdad", contestó
con cara de preocupación la enfermera, quien por casualidad pasaba de
los cincuenta ella misma...
No podemos esperar que las otorgaciones de dinero se
conviertan en la solución del problema. Las estadísticas son mucho más
que números, son gente de carne y hueso. Hay que replantearse la
metodología preventiva y hacer de las tendencias un foco de alerta que
mantenga a quienes luchamos contra la epidemia del VIH alertas a los
pasos que tenemos que, por su importancia, tomar inmediatamente que las
divisemos. Hacer lo contrario es mantener el ritmo frustrante que hemos
tenido en los pasados veinticinco años, y ponerle al virus la vida de
miles de seres humanos en bandeja de plata...
Muchas gracias.
Nota: el autor es defensor de los derechos de las PVVIH/SIDA
en San Juan, Puerto Rico. Aboga además por los derechos de la comunidad
GLBTT y los derechos humanos en general. Para comentarios puede
escribirle a jfcolon062@aol.com
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