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Los observadores electorales españoles en Venezuela
creen que la situación es "tremendamente preocupante"
CARACAS, 05/12/2005 (EUROPA PRESS)
La misión de observadores electorales españoles, que se desplazó a
Venezuela con motivo de las elecciones legislativas celebradas ayer en el
país iberoamericano, considera que la situación actual es "tremendamente
preocupante", aunque reconocen que desde el punto de vista formal el
sistema ha estado "bien cubierto" y nadie se plantea en estos
momentos una acusación de fraude. Entre los participantes en esta misión
se encontraba el diputado del Partido Nacionalista Vasco Iñaki Anasagasti
(en la foto).
El bloque oficialista, integrado por el Movimiento Quinta República (MVR)
y sus aliados menores el Partido Podemos y el Partido Patria para Todos (PPT),
consiguió una rotunda victoria ante la ausencia de los principales
partidos de la oposición, quienes declinaron su participación en la
contienda por considerar que no había suficientes garantías electorales.
La nueva Asamblea Nacional estará integrada por 114 diputados militantes
del MVR de un total
de 167 escaños.
Ante esta situación, la diputada socialista María José Porteiro, que
está en Caracas encabezando la delegación de diputados españoles,
reconoció a Europa Press que la situación política en Venezuela a
partir de ahora es "tremendamente preocupante" ya que las
tensiones se han llevado "a extremos excesivos", para lo cual
apostó por "descrispar" el ambiente y que los venezolanos hagan
frente a su futuro siendo capaces de que haya "al menos diálogo".
"El entendimiento sería lo ideal, pero al menos diálogo",
indicó.
A su juicio, "los observadores electorales no debemos hacer una
valoración de tipo político, pero a día de hoy parece que el resultado
de ayer no está siendo cuestionado ni por los partidos de la oposición
ni por la sociedad civil. Es más, se ha cumplido con la legislación
vigente".
Respecto al polémico sistema de votación, la diputada afirmó que
para poder ejercer su derecho todos los ciudadanos tuvieron que acreditar
su identidad "de forma exhaustiva" presentando su documento con
una fotografía, su firma autógrafa, su huella dactilar y emitir un voto
electrónico, "que quedaba reflejado en una papeleta de papel físico
que después se deposita en una urna".
"Incluso creo que el sistema es excesivamente prolijo o garantista
para evitar el fraude", subrayó Porteiro, quien al ser consultada
por las críticas del senador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Iñaki
Anasagasti, que también forma parte de la misión, consideró que se debe
a su vinculación personal con el país sudamericano. "El (Anasagasti)
es nativo de aquí y tiene una implicación muy personal con
Venezuela", afirmó la diputada.
En todo caso, para Porteiro esas denuncias deberían emitirlas los
propios venezolanos. "Si las fuerzas de la oposición no lo opinan
así y no invalidan ni impugnan los resultados electorales, difícilmente
podemos hacerlo nosotros, que no somos de aquí (...) Objetivamente
considero que serían los venezolanos quienes deberían impugnar los
resultados, pero lo cierto es que nadie lo ha hecho", añadió.
"AHÍ YA PUEDE HABER OPINIONES"
De hecho, consideró que desde el punto de vista formal el sistema ha
estado "bien cubierto" y nadie se plantea una acusación de
fraude del sistema. "Que el sistema pueda ser el mejor, ahí ya puede
haber opiniones", añadió la diputada, que no ha querido "calificar
ni poner adjetivos a los comicios" y esperará a la vuelta a España
para hacer una "reflexión" sobre la legislación electoral
vigente en Venezuela.
Porteiro consideró que ahora hay que pensar "en el día después"
y, frente a lo declarado esta mañana por algún líder opositor, en el
sentido de dar por "zanjada" la situación, "personalmente"
le parece que "zanjado del todo no debe estar". "Hay que
restablecer cauces de diálogo entre la oposición y el Gobierno (...) si
no se producirá una ruptura social que a ninguno de los actores le
conviene", indicó.
Por último, insistió en que si el partido en el Gobierno acepta el
resultado "sin más" y no hace algún gesto, al final se
llegará a las presidenciales "con el ambiente demasiado tensionado",
aunque parece que un "buen síntoma" que el vicepresidente de la
República, José Vicente Rangel, haya dicho que el Gobierno quiere abrir
una mesa de diálogo con las otras fuerzas políticas.
LEGALES, PERO SIN LEGITIMIDAD
Por su parte, Anasagasti afirmó que las fuerzas 'chavistas' --Movimiento
Quinta República (MVR) y sus aliados menores, el Partido Podemos y el
Partido Patria para Todos (PPT)--, ganaron legalmente con un 25% las
elecciones, aunque precisó que "desde el punto de vista de la
legitimidad, los resultados son cuestionables" por la alta
abstención.
El senador peneuvista consideró que los resultados electorales "rompen
el discurso" del presidente venezolano, Hugo Chávez, ante "la
imagen internacional de representante del pueblo venezolano que pretende
proyectar".
El diputado español insistió además en que las elecciones "están
viciadas", puesto que "el arbitro está comprado". En esta
línea, Anasagasti precisó que el Consejo Nacional Electoral (CNE)
"no vela por la transparencia", por lo que la retirada de las
fuerzas conservadoras de la contienda electoral "está justificada",
dado que el sistema de votación "distorsiona su presencia".
"La oposición demanda un sistema electoral limpio con un sufragio
electoral directo, secreto y sin elementos que puedan cuestionar la
limpieza de los comicios", sostuvo el peneuvista, quien nació en
Caracas y cuyo nombre aparece aún en el registro electoral del país
iberoamericano. "Si hubiera tenido que votar, sinceramente no lo
habría hecho en un sistema en el cual el voto no es secreto",
apostilló.
PANORAMA COMPLICADO
Asimismo, Anasagasti resaltó la baja participación que registraron
las parlamentarias, pese a los incesantes llamamiento del dirigente
venezolano a votar, así como la ampliación del horario de votación por
parte del CNE. Así, sostuvo que "un 25% de la población voto a
favor de Chávez, mientras que un 75% se puso en su contra".
Ante esta situación, el observador español reconoció que el panorama
político en Venezuela se perfila "bastante complicado" con un
Parlamento monocolor, donde 114 diputados pertenecen al bloque oficialista.
Además, indicó que "los propios venezolanos cuestionan si el
presidente tendrá la suficiente capacidad para negociar con otros
partidos políticos".
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