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¡Escándala! ¡Escándala! Escándalos Britanicos
“...porque
sabías mucho y amabas poco, / y eras síntesis rara de un siglo loco /
y floración malsana de un viejo mundo.”
–fragmento de
“Andrógino” de Amado Nervo
Por
Su Caótica Majestad Doña Juana La Loca
Dedicada a Luis Armando Amézquita
y su vida escandalosa.
Como ustedas saben, las estéticas,
peluquerías y demás lugares donde se embellece una, son también lugares
de amenas lecturas que van del ¡Oooooorale!, al Caras; es por ello que Su
Maje frecuenta estos lugares donde ¡verdaderamente!, se practica la
lectura; ¡Ya quisiera Sari Bermúdez, tener tanto éxito! ¡Que Mega
Biblioteca, ni que Mega Biblioteca, con una buena estética llena de Tv y
Novelas, basta para que los niños aprendan a leer, a través de los escándalos
de Ana Bárbara y el Pirru o tal vez los de Bailando por un Sueño, pero sí
de escándalas se tratan; Doña Juana les dará la pagina de sociales,
pero no cualquiera, les hablará de dos escándalos ingleses; ¡ya ven;
ellas tan propias, tan discretas, tan....¡hipócritas!
Si, ustedas creen que solo la Wilde
dio de que hablar en el siglo XIX, aquí tenemos que; en abril de 1870,
Ernest Boulton y Frederick William Park fueron arrestados por la policía
a la salida del teatro de Strand en Londres. Ambos iban ataviados como ¡Ellas!,
más mujeres que Tula. Boulton lleva un vestido escarlata y un chal de
muselina blanca, sencillita pue’s, y Park un traje blanco. Los dos
usaban peluca y joyas, esas si eran joyas manta. Nuestras escandalosas
damas fueron trasladadas a Bow Street, donde fueron examinados hasta la
con...ciencia por James Paul, cirujano de la policía, quien afirmó haber
hallado huellas inequívocas de prácticas sodomíticas en el ano de
Boulton ¡Que fijado, don Paul, que fijado!
Boulton, miembro de una respetable
familia, trabajaba en Londres para su tío. La investigación develó
numerosos aspectos sobre su vida privada y, también sobre la dinámica de
las redes urbanas (la homosexualidad en provincia, siempre ha sido más
difícil de estudiar) de sociabilidad homosexual en la Inglaterra
victoriana. Varios testigos vieron a Boulton y Park, vestidos de mujer en
lugares bastante conocidos como
el teatro Surrey y bajo la Arcada de Burlington, donde se prostituían
travestidos y putas de lujo. Era frecuente verlos con Lord Arthur Clinton,
tercer hijo del duque de Newcastle, con quien Bolton mantiene una estrecha
relación ¡Picarones, picarones!
La correspondencia cruzada entre
ambos, durante 1868-69, no deja lugar a dudas del amor y pasión que se
tenían. Se descubre, además que Boulton se ha casado con Lord Clinton,
en una ceremonia privada para hombres, y que había mandado a imprimir
tarjetas de visita en las que se presenta como Lady Arthur Clinton. ¡Mírenla,
que abusada la niña! Las pesquisas de la policía londinense se extienden
hasta Edimburgo, residencia oficial de Lord Clinton, quien al verse
acorralado decide poner fin a su vida ¡Pa’ que vean que el clóset,
destruye!, tras un año de investigación; en mayo de 1871 Boulton y Park
son acusados formalmente de “asociación para incitar a la gente a
cometer crímenes contra natura”.
Sin embargo, la incompetencia de la
policía, que ha actuado en Edimburgo sin mandato de un magistrado escocés,
y del doctor Paul, que nunca antes había examinado el ano de un hombre,
permiten que el delito de prostitución no quede demostrado y, en
consecuencia, los miembros del jurado optan por emitir un veredicto de no
culpabilidad. Boulton y Park son liberados inmediatamente. No obstante, su
caso alerta a la sociedad británica sobre la escasez de instrumentos
legales con que cuentan para controlar las formas de sexualidad poco
ortodoxas
Diez años después..., como diría
Carla Estrada..., un círculo de hombres de clase alta que se envían
telegramas para recibir la visita de los repartidores (y no precisamente
de pizza), jóvenes trabajadores mal pagados, que se dejan masturbar o que
les hagan un guaguis, por un par de chelines, ahora resulta que la pobreza
provoca la homosexualidad ¡Cuidadito Paco Gil y todos los de Hacienda!
Pero como no les alcanza para sobrevivir, estos chicos acuden a una
“maison de passe”, especie de burdel masculino, donde pueden
prostituirse por horas, y horas repartiendo la ganancia con el dueño del
establecimiento ¿Cómo la ven?, pregunta Doña Juana. El gran escándalo
estalla en la Oficina Central de Telégrafos de Londres.
El 4 de julio de 1889, Charles
Swinscow, un repartidor de telegramas de 15 años, es interrogado por Luke
Hanks, miembro del servicio de seguridad de la Oficina Postal, en relación
a un robo perpetrado recientemente. Swinscow niega todo y, presionado por
Hanks, justifica la cantidad de dinero hallada en su poder, aduciendo que
se trata del pago recibido por los servicios sexuales prestados en una
“maison de passe” del West End. Según Charles, Henry Newlove, un
compañero de reparto y ex coge, lo había introducido en el mundo de la
prostitución masculina, llevándole al 19 de Cleveland Street, donde
Charles Hammond, le prestaba a caballeros.
Hanks va de chismoso a la policía,
pero cuando el inspector Frederick Abberline, trata de arrestar a Hammond,
encuentra la casa cerrada y vacía. El padrote, avisado por Newlove, huye
a Francia; como suele suceder, el rico huye y el pobre se jode. En el
interrogatorio, Newlove declara que el bule era frecuentado por poderosos
aristócratas, como el Conde de Euston, primogénito del Duque de Grafton,
y Lord Arthur Somerset, hijo menor del Duque de Beaufort, Todo un escándalo
si tenemos en cuenta que Somerset, de 37 años, es Mayor del Cuerpo de
Caballería de la Guardia Real y Supervisor de los Establos del príncipe
de Gales. El escándalo se vuelve mayúsculo cuando Arthur Newton, el
defensor de Somerset advierte a Sir Augustus Stephenson, que si Lord
Somerset llega a ser procesado “una persona muy distinguida” puede
verse implicada.
En el informe sale a relucir que la
persona distinguida, no es cualquier persona y solo se usan sus iniciales:
PAV, que corresponden al Príncipe Alberto Víctor, Duque de Clarence y
Avondale y Conde de Athlone, nieto de la reina Victoria e hijo mayor del
Príncipe de Gales. ¡Hasta en las mejores familias!, diría Carmencita
Salinas. La noticias de que el futuro heredero de la corona británica ha
visitado el burdel de Cleveland Street no tarda en llegar a oídos del
primer ministro, Lord Salisbury, que procura que no trascienda. En agosto
de 1889, Lord Arthur Somerset abandona Inglaterra para instalarse cómodamente
en Boulogna-sur-Mer. Ernest Parke, redactor de North London Press, publica
un poema satírico: Lord Gomorra, dirigido contra Somerset, en el que se queja de que
mientras éste permanece seguro en Francia, “simples novicios
corrompidos por dinero” se pudren en la cárcel; así que ya saben, si
tienen algo que contar de un famoso, ¡no se queden callados!, que solo así
podrán sacar de mis regios labios un ¡Escándala, mana!
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