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Negros siguen en el
fondo del autobús
Por Barbara Litzlbeck
NUEVA YORK, 05/12/2005 (IPS) - Cincuenta años después de que la
costurera negra Rosa Parks se negó a ceder su asiento en el autobús a un
hombre blanco, activistas de Estados Unidos se reunieron para celebrar su
legado, así como para exigir justicia económica y el fin de la guerra en
Iraq.
El acto homenajeado tuvo lugar el 1 de diciembre de 1955. El consecuente
arresto de Parks desató un boicot de 381 días al sistema de transporte
de Montgomery, en el sudoriental estado de Alabama, organizado por el poco
conocido pastor bautista Martin Luther King, quien más tarde obtuvo el
premio Nobel de la Paz por su labor.
El boicot condujo a un fallo histórico de la Suprema Corte de Justicia,
que declaró ilegal la segregación racial en todos los servicios públicos.
El 1 de este mes, varios cientos de personas se reunieron en Wall Street,
corazón financiero de Nueva York, portando carteles con eslóganes como
"De Nueva Orleans a Iraq: detengan la guerra contra los pobres",
en referencia a la devastación que a fines de agosto padeció la
sudoriental región estadounidense del golfo de México por el huracán
Katrina, y a la discriminación racial y económica que el desastre dejó
al descubierto.
"Martin Luther King también llegó a la conclusión de que la guerra
de Vietnam era la enemiga de las personas negras", dijo a IPS Larry
Holmes, de la Coalición Tropas Fuera Ahora. "No sólo fue una guerra
inmoral, sino que también los fondos fueron desviados de los programas
sociales. Esto hizo de la guerra un enemigo del progreso social y, en esa
tradición, nos oponemos a la guerra en Iraq", aseveró.
El lema del homenaje neoyorquino fue "Viva como Rosa Parks: luche
contra la pobreza, el racismo y la guerra". Los presentes evocaron a
una mujer que sería conocida como la chispa que encendió al movimiento
por los derechos civiles que revirtió la mayor parte de las opresivas
leyes segregacionistas que gobernaban todas las áreas de la vida en el
sur de este país, desde los restaurantes a las aulas, y especialmente el
transporte público.
En el momento del arresto de Parks, los afrodescendientes eran relegados a
la parte trasera de los autobuses. Además de las restrictivas reglas para
sentarse en autobuses municipales, los pasajeros que no fueran blancos debían
pagar su boleto en la parte delantera, salir del vehículo y volver a
ingresar por la puerta trasera, en vez de simplemente recorrer el pasillo.
La protesta neoyorquina fue convocada por la Coalición 50º Aniversario
de Rosa Parks - Día Nacional de Ausencia, integrada por unas 1.000
organizaciones locales y nacionales, incluyendo la Coalición Tropas Fuera
Ahora, la Reunión Nacional Negra de Choferes y muchas otros grupos e
individuos contrarios a la guerra y defensores de los derechos civiles.
Parks falleció el 24 de octubre, a los 92 años, provocando una catarsis
de admiración, amor y homenajes. Fue la primera mujer cuyos restos fueron
colocados en la rotonda del Capitolio estadounidense, y su ataúd fue
observado por miles de personas. Discursos pronunciados por líderes de
organizaciones de defensa de los derechos civiles y legisladores la
aclamaron como "la madre del movimiento por los derechos civiles".
Los homenajes en Washington y en su estado de adopción, el septentrional
Michigan, atrajeron a decenas de miles de deudos y suscitaron elogios del
ex presidente Bill Clinton (1993-2001), de senadores y gobernadores, del
reverendo Jesse Jackson y de muchos otros.
Pero para los activistas que se congregaron en Nueva York, el aniversario
no fue simplemente un día de conmemoración, sino también un llamado a
la acción. Aunque la segregación legalmente terminó, todavía hay
racismo y pobreza en Estados Unidos, señalaron.
"Antes de su asesinato (en 1968), Luther King llegó a comprender que
el concepto de derechos civiles tiene que ampliarse más allá de la
esfera social, hacia la económica", dijo Holmes. "El derecho a
un trabajo por un salario digno es tan fundamental como el derecho a
utilizar el transporte público", afirmó.
En esta línea, la justicia para los evacuados del huracán Katrina también
estuvo entre las prioridades de la agenda. Los ciudadanos que se dieron
cita en Nueva York reclamaron que a miles de desplazados de Nueva Orleans
les fuera garantizado el derecho a regresar inmediatamente.
"Tenemos que dar al huracán Katrina un nuevo nombre y apellido",
dijo a los participantes Charles Barron, miembro del Consejo de la Ciudad
de Nueva York. "El primero debería ser FEMA (la criticada Agencia
Federal para el Manejo de Emergencias) y el segundo Bush, porque este
huracán FEMA Bush fue el que causó la destrucción real en Nueva
Orleans", afirmó.
Los organizadores también exigieron una inmediata retirada de los
efectivos militares estadounidenses de Iraq.
La manifestación tuvo lugar apenas un día después de que el Consejo de
la Ciudad de Nueva York aprobó por unanimidad una resolución declarando
al 1 de diciembre Día de Conmemoración de Rosa Parks, y solicitando a
las empresas y escuelas que no sancionen a nadie que decida tomarse el día
libre para asistir a las celebraciones.
La resolución fue el reflejo de otras aprobadas en Boston, en el
nororiental estado de Massachusetts, Detroit, en el septentrional
Michigan, Baltimore, en el oriental Maryland, Cleveland, en el nororiental
Ohio, y Oakland, en el sudoccidental California.
"Un puñado de personas que poseen, controlan o se benefician de la
economía deben saber que consideramos que el derecho a vivir sin guerras
y el derecho a un trabajo son tanto derechos civiles como el de sentarse
en la parte delantera del autobús", declararon los organizadores del
día nacional.
"Es tiempo de declarar que las personas pobres y trabajadoras no se
sentarán en la parte trasera del autobús económico que sólo funciona
para hacer más ricos a los ricos. Este es el legado que Rosa Parks nos
dejó", agregaron.
En Nueva York, otro acontecimiento fue organizado por la Autoridad de
Transporte Metropolitano, que rindió tributo a Parks dedicándole un
asiento en cada ómnibus de la ciudad.
Un afiche titulado "Todo comenzó en un autobús" fue colocado
encima del asiento delantero de cada uno de los 5.000 ómnibus de la
ciudad, y se pidió a los pasajeros que no ocuparan ese asiento.
(FIN/2005)
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