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Bombas esparcen dudas
políticas
Análisis de Peter Hirschberg
JERUSALÉN, 07/12/2005 (IPS) - Apenas los servicios de rescate de
Israel terminaron de retirar los muertos y evacuar los heridos de la
escena del atentado en Netanya, comenzaron las especulaciones sobre el
impacto de la violencia en las elecciones del año próximo.
En caso de producirse nuevos ataques palestinos, ¿caerían las
posibilidades del flamante líder del Partido Laborista, Amir Peretz,
quien promueve una agenda de neto contenido social?
¿Se vería beneficiado el primer ministro Ariel Sharon, que abandonó el
derechista partido Likud para formar una nueva fuerza política?
¿O recogerían la ganancia los actuales líderes del Likud, que acusan a
Sharon de haber estimulado a los combatientes palestinos al ordenar el
repliegue de Gaza? Cinco israelíes murieron y otros 35 resultaron heridos
el lunes, cuando un atacante suicida palestino detonó una bomba en una
zona céntrica de Netanya.
La violencia ha influido en las elecciones de Israel desde los años 80,
casi siempre favoreciendo al rival del primer ministro de turno.
Tras una ola de ataques de grupos palestinos, el entonces primer ministro
Yitzhak Shamir, del Likud, fue derrotado en 1992 por el laborista Yitzhak
Rabin. Pero luego, el ex líder laborista Shimon Peres perdió dos
elecciones cuyas campañas estuvieron marcadas por atentados terroristas.
En 1988, fracasó luego de que una madre y sus tres hijos murieron en un
ataque terrorista contra un autobús en la central ciudad cisjordana de
Jericó.
También perdió en 1996, pese a la ventaja de dos puntos porcentuales que
mantuvo durante la campaña sobre su rival, Benjamin Netanyahu, según las
encuestas. Precedió las elecciones una ola de atentados suicidas que
dejaron 60 israelíes muertos.
En 2001, meses después del colapso de las negociaciones de paz en Camp
David y el inicio de la segunda intifada (insurrección popular palestina),
Sharon venció en las urnas al entonces primer ministro, el laborista Ehud
Barak.
Siguiendo con esta lógica, es muy posible que Sharon no pueda dormir en
los próximos días.
Debe estar preparándose para desafiar el patrón de las últimas
elecciones, si es que los atentados terroristas aumentan a medida que se
avecinan los comicios del 28 de marzo de 2006.
Pero Sharon podría contar con ciertas ventajas. Si bien cedió Gaza, fue
una decisión unilateral, y él se negó siempre a negociar con los
palestinos.
La mayoría de los israelíes, cada vez más convencidos de que no pueden
seguir controlando a los palestinos pero muestran escepticismo ante la
posibilidad de un acuerdo que ponga fin al conflicto, ven al repliegue de
Gaza como una medida pragmática.
Más vulnerable parece el laborista Peretz, quien concentró su campaña
casi exclusivamente en el achicamiento de la brecha entre ricos y pobres.
Pero el dirigente centroizquierdista elude siempre una definición en
asuntos de seguridad.
No obstante, desde su sorpresivo triunfo en las primarias laboristas hace
un mes, logró imponer su agenda en la campaña, obligando a otros líderes
políticos a referirse también a asuntos sociales.
El propio Sharon lanzó su "guerra a la pobreza", mientras, en
el Likud, los diferentes aspirantes a encabezar el partido compiten en
forma desesperada para presentarse como los defensores de los pobres.
Pero los atentados del lunes de pronto extinguieron el debate social, y
Peretz quedó en una situación incómoda. El candidato laborista rápidamente
divulgó una declaración condenando los atentados y prometiendo una
"guerra sin concesiones" contra el terrorismo.
También convocó con urgencia a un grupo de ex generales que lo apoyan,
en una suerte de recreación de una reunión de gabinete destinada a las
fotos de prensa. Todo esto sólo acentuó la percepción general de que
Peretz, ex jefe de la central sindical israelí Histadrut, es vulnerable
en asuntos de seguridad.
Una encuesta divulgada el martes por el canal Israel Television confirmó
esa percepción: más de 50 por ciento de los consultados afirmaron
confiar en que Sharon, ex general y ex ministro de Defensa, puede manejar
de forma efectiva el terrorismo, y sólo 13 por ciento dijeron lo mismo
Peretz.
Sin embargo, también es posible que, si la violencia aumenta, Sharon sea
objeto de críticas de parte del sector político de línea dura,
encabezado ahora por Netanyahu, ex primer ministro y ministro de Finanzas
del actual periodo, quien renunció en rechazo al repliegue de Gaza en
agosto. Netanyahu, principal candidato a liderar el Likud, sostiene que la
retirada de Gaza sólo estimulará a los grupos terroristas.
Pocas horas después de los atentados en Netanya, Uzi Landau, una de las
principales figuras del Likud, calificó el repliegue de Gaza de "rendición
ante el terrorismo" y "señal de lo que vendrá" si el
gobierno sigue cediendo territorio a los palestinos.
El hecho de que Peres se uniera a Sharon para crear el partido Kadima (Adelante,
en hebreo), en el centro del espectro político, será aprovechado por el
Likud para acusar al actual primer ministro de moverse peligrosamente
hacia la izquierda, un mensaje que podría tener gran impacto en la actual
atmósfera de violencia y tensión. (FIN/2005)
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