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Pobreza y sida en el
Centro de la Piedad
Por Kimberly Shen
BANGKOK (IPS) - En medio del mayor asentamiento precario de la capital
de Tailandia, el sacerdote católico Joseph Maier y su Fundación para el
Desarrollo Humano atienden a 220 niños y niñas, 41 de ellos con VIH/sida.
A la hora del almuerzo, niños de todas las edades se sienten a lo largo
de una gran mesa, cantan con entusiasmo y agradecen por su comida, bajo la
atenta mirada de madres sustitutas que trabajan en forma voluntaria. Los
niños mayores ayudan a alimentar a los más pequeños.
El edificio de tres pisos de la Fundación, llamado Centro de la Piedad,
se destaca entre las precarias viviendas del barrio Klong Toey.
Desde que fue asignado a Tailandia hace 35 años por la iglesia
redentorista de la ciudad estadounidense de Denver, Maier, conocido como
”padre Joe”, creó una red de servicios sociales y construyó escuelas
y refugios.
Su Fundación para el Desarrollo Humano fue creada en 1975, tiene 243
empleados y maneja un presupuesto superior a 50 millones de bahts (1,25
millones de dólares), en su mayoría producto de donaciones.
Los seis hogares del Centro de la Piedad albergan a niños de diferentes
procedencias: algunos son víctimas de abusos, otros son huérfanos de
padre o madre que murieron de sida, y varios tienen sida ellos mismos.
La clave es dar normalidad a la vida de esos niños, explica Maier. ”El
sida está aquí para quedarse. Estos niños deben ir a la escuela y
convivir con niños que no tienen sida, y los que están sanos deben
convivir con niños con sida”, explicó a IPS el sacerdote.
”Creo que si les permitimos llevar una vida normal, los ayudaremos a no
sentirse raros, a sentirse aceptados por la sociedad”, agregó.
Según el Programa Mundial contra el Sida del estadounidense Centro para
el Control y la Prevención de Enfermedades, a fines de 2003 había unos
570.000 adultos y niños con VIH/sida en Tailandia, y ese año hubo 65.178
muertes por sida en este país.
También en 2003, se descubrió que 1,2 por ciento de las mujeres que
asistían a clínicas prenatales eran portadoras del VIH (virus de
inmunodeficiencia humana, causante del sida).
Según organizaciones tailandesas de defensa de la infancia, más de
250.000 niños están huérfanos a causa del sida en este país. Para
2010, dicen, este número aumentará a más de 350.000.
El ”padre Joe” dice que sus niños tienen mucho que enseñar a los
adultos. ”Los consideramos nuestros profesores. Nos enseñan tolerancia,
amor y amistad. Piden que los amemos, que los abracemos. Tienen sueños y
aspiraciones, igual que cualquier otro niño”, expresa.
Cada domingo, los niños se reúnen en la capilla del Centro de la Piedad
para la misa, oficiada por el padre Joe.
Pero la Fundación también se ocupa de niños budistas, si bien predica
el catolicismo, explicó John Padorr, asesor de la institución.
Un niño con syndrome de Down dibuja en la sala de arte a dos personas
montadas sobre un elefante. Hace el mismo dibujo todos los días, pero en
diferentes colores.
”Trata de superar su dolor. Si uno viera desaparecer de a poco a sus
familiares y amigos, consumidos por el sida, ¿no estaría emocionalmente
traumatizado?”, explica el padre Joe.
Wee, una de las madres sustitutas, trabaja en la Fundación desde hace
cinco años y calcula que ha cuidado de más de 100 niños. Siente lástima
por ellos, porque no tienen padres naturales.
Con dos hijos propios, Wee dice que los niños de la Fundación son como
cualesquier otros niños pese a tener VIH/sida, y juegan con el mismo
entusiasmo.
”Cuando recién empezamos a trabajar aquí, yo era el párroco de un
pequeño enclave católico en el barrio de Klong Toey, construido en torno
a un matadero, y vivía en un ranchito junto a mis parroquianos”,
recuerda el padre Joe.
Ahora, la Fundación para el Desarrollo Humano es el testimonio de su duro
trabajo.
”Somos y siempre seremos una organización de base instalada en los
asentamientos marginales de Bangkok y dedicada a las necesidades de los más
pobres entre los pobres, en especial los niños”, dice con modestia. (
(FIN/2005)
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