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Ataque al corazón de
Europa
Por Stefania Bianchi
Líderes de Europa condenaron los atentados con
bomba de este jueves en un autobús y en el sistema de trenes subterráneos
de Londres, y lo calificaron de un ataque al corazón del continente.
BRUSELAS, 07/07/2005 (IPS) - Las explosiones se produjeron a la
hora de la mañana de mayor movimiento de pasajeros. Por lo menos 37
personas murieron y 700 resultaron heridas, según datos oficiales, pero
en forma extraoficial se manejan cifras mucho mayores.
Hasta varias horas después de los atentados, las autoridades no habían
anunciado quién podría ser el responsable, aunque la cadena británica
BBC informó que un grupo autodenominado ”la organización secreta de Al
Qaeda en Europa” se atribuyó los ataques.
Este grupo, en un comunicado no confirmado oficialmente, exhortó a ”los
gobiernos de Dinamarca e Italia y otros cruzados” a retirar sus tropas
de Afganistán e Iraq.
Poco después de las explosiones, el presidente de la Comisión Europea --órgano
ejecutivo de la Unión Europea--, el portugués José Manuel Durao Barroso,
afirmó que las explosiones fueron un ”ataque a las libertades
fundamentales que va directo al corazón de Europa”.
Durao Barroso asistía a la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) países más
poderosos (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña,
Italia, Japón y Rusia), que se desarrolla hasta este viernes en la
localidad escocesa de Gleneagles.
”Este es un ataque contra el pueblo de Gran Bretaña, es un ataque
contra la democracia”, señaló.
”La UE ofrecerá todo apoyo y asistencia disponible a las autoridades
británicas para enfrentar esta atrocidad. Debemos pararnos firmes y
juntos contra el terrorismo en todas sus formas”, exhortó Durao Barroso.
”En un tiempo en que los líderes del mundo se unen para luchar contra
la pobreza, no podemos permitir que prevalezca el lenguaje de la violencia.
Los ataques de hoy confirman la urgencia de la solidaridad mundial y la
acción”, añadió.
Mientras, en Roma, el comisario de Justicia de la UE, el italiano Franco
Frattini, afirmó que los atentados demostraron la vuelta del terrorismo
al ”corazón” de Europa e instó a las naciones del bloque a buscar
mayor coordinación en materia de seguridad y lucha antiterrorista.
”Quisiera subrayar que éste no es un ataque sólo contra Gran Bretaña
o sus ciudadanos, sino un ataque contra toda Europa y contra todos
nosotros, todos los ciudadanos europeos. Este es un ataque contra todos
los que defienden y promueven los derechos humanos y nuestros valores
compartidos de libertad, justicia y seguridad”, señaló.
”¿Qué tenemos que hacer? Activar de inmediato la coordinación entre
los servicios de inteligencia y las fuerzas policiales y ofrecer a Gran
Bretaña toda la ayuda que necesita”, agregó.
Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo, el español Josep
Borrell, expresó su solidaridad con todas las víctimas de ”este ataque
brutal”. El cuerpo legislativo guardó un minuto de silencio en su sesión
plenaria.
”Como presidente del Parlamento y ciudadano de un país que apenas hace
un año experimentó los horrores de ataques terribles como éstos, quiero
enviar un mensaje de solidaridad con el pueblo británico”, afirmó.
”Estamos todos con ustedes, pueblo británico, y nunca permitiremos que
las atrocidades o el terrorismo derroten los valores de paz y democracia”,
agregó.
Varios partidos políticos en el Parlamento también condenaron los
atentados.
Los líderes verdes Daniel Cohn-Bendit y Monica Frassoni dijeron que el
momento de los atentados fue ”particularmente cínico”.
Gran Bretaña es el centro de atención mundial esta semana, no sólo por
la cumbre del G-8, sino también por la elección de Londres el miércoles
como sede de los Juegos Olímpicos de 2012.
”Los líderes de los países más ricos del mundo finalmente hablan de
buscar formas de mejorar la vida de los más pobres del mundo. Sugerir que
esa idea es equivocada es escandaloso y obsceno”, expresaron ambos
parlamentarios.
Muchos países reforzaron sus medidas de seguridad tras los atentados.
Francia, Italia, España, República Checa y Estados Unidos se declararon
en estado de alerta, y en Budapest se evacuaron dos grandes centros
comerciales como medida preventiva.
España condenó los ataques y ofreció ayuda a Gran Bretaña para
”perseguir a los criminales que perpetraron un ataque tan repugnante
contra una ciudad que está celebrando su elección como anfitriona de los
Juegos Olímpicos de 2012”.
La capital española fue blanco de una cadena de ataques terroristas en
trenes, en marzo de 2004, que dejaron 191 muertos.
La organización de derechos humanos Amnistía Internacional declaró que
los ataques a medios de transporte urbanos revela ”un total desprecio
por los principios más fundamentales de humanidad”.
”En este momento, más que nunca, debemos superar el miedo con esperanza,
la inercia con acción, y la indiferencia con solidaridad”, exhortó
Irene Khan, secretaria general de Amnistía, con sede en Londres.
”Nuestra vulnerabilidad común nos transforma en parte de esta tragedia,
pero nuestra humanidad común y nuestras convicciones sobre derechos
humanos deben transformar el miedo en solidaridad y acción”, agregó.
(FIN)
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