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30
meses después de su aprobación: El fondo global continúa fallando a las
PVVS dominicanas
En
los dos años y medio que han transcurrido desde la aprobación del muy
anticipado proyecto para VIH/SIDA del Fondo Global para la República
Dominicana, muy poco ha cambiado para la gran mayoría de dominicanos
que necesitan tratamiento ARV.
Por
Eugene Schiff*
Para
los jefes políticos que dirigen el gobierno dominicano, el núcleo
elitista que viven vidas acomodadas administrando las Agencias
Internacionales con presupuestos anuales multimillonarios para la
implementación de proyectos VIH/SIDA, y los ejecutivos de la junta del
Fondo Global para Combatir VIH/SIDA, Malaria y Tuberculosis en Ginebra, la
vida de la gran mayoría de las personas que viven con SIDA en la
República Dominicana les debe valer poco o nada. No puede existir otra
explicación lógica para la tragedia actual que enfrentan más de diez
mil personas que viven con SIDA en la República Dominicana.
Si
hacemos una reseña de la historia reciente relacionada al Fondo Global en
la República Dominicana nos ofrece una lección importante sobre el
funcionamiento de burocracia letal. Inicia en un momento cuando muchos
tenían esperanza de que el acceso a tratamiento mejorara, a raíz de los
anuncios de la aprobación de convenios para VIH/SIDA del Fondo Global
para la República Dominicana y varios otros países en enero del 2003,
durante la segunda ronda de propuestas del Fondo Global (la primera ronda
se aprobó en abril del 2002). Pero en lugar de crear los rápidos éxitos
y cambios radicales que algunos prometieron y muchos ansiaron, ahora queda
claro que el Fondo Global podría ser realmente uno de los principales
obstáculos, e inclusive el más grande, para el mejoramiento del acceso a
tratamiento en la República Dominicana.
Las
Promesas del Fondo Global se Convierten en Años de Burocracia Mortal
Después
de la aprobación del convenio a inicios del 2003, no fue sino hasta el 18
de mayo del 2004, QUINCE MESES DESPUES, que el convenio fue "firmado"
entre Ginebra y la agencia finalmente seleccionada para ser el receptor
principal local, COPRESIDA. El 1 de junio del 2004, COPRESIDA recibió el
primer desembolso de fondos de Ginebra, pero aún después del primer
atraso de quince meses, únicamente se desembolsaron $227.685 de los $48
millones, una suma mísera que no incluía recursos para la compra de
medicamentos antirretrovirales para la aceleración del acceso a
tratamiento a nivel nacional.
Irónicamente,
todo este tiempo, el gobierno dominicano ya poseía fondos considerables,
más de $40 millones, recibidos específicamente para proyectos de
VIH/SIDA por parte de préstamos y donaciones de otros dos donantes
importantes, el Banco Mundial y el United States Agency for International
Development. Sin embargo, tanto el Banco como el USAID prohibieron
determinantemente el uso de estos recursos para la compra de medicamentos
ARV, por lo que no compraron y varios miles de dominicanos murieron de
SIDA durante este período.
Si
no se hubiera presentado un caso en el 2002 ante la Comisión
Internacional de Derechos Humanos en contra del gobierno dominicano por
parte de individuos y organizaciones de personas que viven con SIDA en la
República Dominicana, junto con otros defensores internacionales, entre
ellos la Asociación Agua Buena en Costa Rica, es probable que el gobierno
dominicano no hubiera proporcionado ningún medicamento ARV durante todo
este tiempo. La Comisión falló a favor de la petición y obligó al
gobierno a brindar medicamentos ARV inicialmente para aproximadamente una
docena de personas, y luego a más de cien PVVS signatarios de la demanda
legal presentada ante la Comisión.
En
ese momento, la política oficial del USAID, Banco Mundial y, por lo tanto,
la mayoría de sus contrapartes locales, todavía consideraba que
proporcionar tratamiento antirretroviral para personas que viven con SIDA
no era el uso más efectivo en términos de costos para sus fondos,
enviando un mensaje cruel a las personas que viven con SIDA en la
República Dominicana. Irónicamente, sin embargo, la compra de muebles
importados excesivamente costosos, computadoras portátiles, unidades de
aire acondicionado, tiquetes de avión, realización de talleres en
hoteles tipo "resort", y el alquiler de espacio de oficinas en
uno de los lugares más caras del país, era, y evidentemente sigue siendo,
una inversión muy sensata. Durante años el único tipo de tratamiento
ARV considerado "sostenible" ofrecido a mujeres portadoras del
VIH ha sido un corto tratamiento con nevirapina para la madre y el niño
para prevenir la transmisión al bebé, lo cuál en muchas ocasiones
resulta en la muerte de la misma madre (y el padre) a causa del SIDA. Se
distribuyen miles de informes y presentaciones en conferencias
internacionales alrededor del mundo proclamando el "éxito" de
estos programas.
Aprovechando
el impulso de la victoria de las PVVS ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, y la aprobación del convenio del Fondo Global, en
octubre del 2003 se recibió una donación de la Iniciativa para VIH/SIDA
de la Fundación Clinton, compuesta en su mayoría por medicamentos ARV
genéricos para aproximadamente 700 PVVS dominicanas provenientes de
compañías farmacéuticas de India con precios reducidos. Sin embargo,
esto fue su límite. Al igual que las otras agencias internacionales, y el
mismo gobierno dominicano, la Fundación Clinton aparentemente prefirió
no continuar gastando más y más de sus propios recursos para cumplir con
lo requerido para la rápida aceleración del programa de tratamiento en
la República Dominicana, esperando (basado en las falsas esperanzas) de
que no sería necesario debido al pronto desembolso e implementación del
convenio del Fondo Global.
Durante
varios meses de la segunda mitad del 2004, los centros de tratamiento
continuaron brindando medicamentos a aquellos que ya los recibían, pero
los doctores estaban con las manos amarradas ya que no contaban con
medicamentos ARV para la mayoría del número creciente de personas que
les llegaban cada vez más delgados, enfermos, con más síntomas
definitivos del SIDA, cada visita aproximándolos más cerca a la muerte.
Muchos nunca regresaron, por cuánto nunca llegaron los fondos ni los
medicamentos para salvarles la vida.
En
octubre del 2004, se realizó el segundo desembolso del Fondo Global, pero
esta vez, igual que la anterior, en lugar del monto esperado de $2.5
millones, Ginebra autorizó únicamente el desembolso de $218,294, debido
a preocupaciones sobre la habilidad del receptor principal de manejar y
rendir cuentas sobre grandes sumas de dinero. No fue hasta 7 meses más
tarde, después de 15 meses de atrasos previos y dos desembolsos
insignificantes para un total combinado de menos de $500,000, que en mayo
del 2005 el siguiente (tercer) desembolso del Fondo Global se recibió,
por un total de $1.5 millones. Hace un par de semanas, el 10 de junio del
2005, un cuarto desembolso, esta vez por una suma considerable de $3.6
millones, fue desembolsado por el Fondo al Receptor Principal (COPRESIDA)
(según información publicada en páginas Web por AIDSPAN –
www.aidspan.org – y el Fondo Global – www.theglobalfund.org).
Sin
embargo, lamentablemente, si hay una lección que aprender de estos
fracasos pasados, es que a pesar de que existen millones de dólares
disponibles para programas internacional de VIH/SIDA, muchas veces en
lugares como la República Dominicana, pero más probablemente en
Washington o Ginebra, este dinero, y los medicamentos y otros suministros
que pueden y deberían estar comprando, todavía no han sido recibido, y
posiblemente nunca sean recibidos, para la mayoría que los necesitan más.
El dinero existe en bancos, en papel, páginas Web, en proyectos,
propuestas e informes para instituciones internacionales poderosas y sus
contrapartes locales, pero en muchos casos, como éste, los problemas
continúan y en su mayoría los medicamentos todavía no han llegado.
Además,
inclusive las necesidades actuales abrumadoras están creciendo
rápidamente, y en unos pocos años muchos más de los 80,000-150,000
personas que viven con VIH y SIDA en la República Dominicana necesitarán
acceso a medicamentos ARV. Según la página Web del Fondo Global, la
cuál es actualizada continuamente, el gobierno planea brindarle
tratamiento únicamente a 6000 personas para el final de los cinco años,
una fracción insignificante en vista de todos los que necesitan
tratamiento a nivel nacional. Estas figuras muchas veces ni siquiera
contemplan la situación terrible que afecta a los miles de haitianos VIH+
que viven y trabajan en la República Dominicana, muchos de los cuáles se
encuentran prácticamente excluidos de los servicios de salud pública y
el Programa Nacional para el Tratamiento del SIDA en la República
Dominicana.
El
sufrimiento y abusos extensivos en contra de haitianos viviendo en Haití
y especialmente en la República Dominicana, durante mucho tiempo ha sido
un fenómeno aceptado y prácticamente invisible para las autoridades
dominicanas, y tristemente para mucha de la población. Por lo tanto, no
debería ser una sorpresa el hecho de que a lo largo de la República
Dominicana, los bateyes rurales, dónde los cortadores de la caña
haitianos y sus familias viven y trabajan, reportan algunas de las tasas
más altas de VIH/SIDA y casi siempre tienen el acceso más limitado a los
servicios básicos de salud y medicamentos ARV.
La
República Dominicana: Palabras Vacías y Promesas Falsas
En
la República Dominicana, se han hecho muchas promesas y declaraciones
sobre el VIH/SIDA por parte de todas las agencias y partidos políticos.
Pero los años de inacción por parte del gobierno, combinados con el
actual estado lamentable de los asuntos en términos de acceso a
tratamiento, al final hablan mucho más fuerte que las declaraciones
repetitivas. Irónicamente, es cada vez más frecuente que en este país,
más que en muchos otros, que los líderes y sus candidatos políticos,
realicen discursos periódicos sobre VIH/SIDA – discursos que en su
mayoría están compuestos por palabras y promesas falsas. Posiblemente
esto lo hacen para complacer a los donantes.
Con
el fin de medir el compromiso político real para con las personas que
viven con VIH/SIDA y el acceso a tratamiento en la República Dominicana,
uno puede considerar el caso del vecino Haití. En Haití, un país sin un
gobierno en funcionamiento, y en un estado incomparable de pobreza, la OMS
estima que los programas de tratamiento para el SIDA han logrado brindar
medicamentos ARV a más del doble de las personas, en comparación con la
República Dominicana. Alrededor de 4,000 personas reciben tratamiento ARV
en Haití, mientras que en la República Dominicana el número es más
cercano a 1,500. Algunos aquí argumentan que la calidad de la atención
proporcionada es más importante que la cantidad de personas recibiendo
tratamiento, pero esto es una excusa tonta y una decisión inaceptable. La
terrible realidad evidente para todo aquel que se atreve a mirar es que la
calidad de atención para las personas que viven con SIDA en la República
Dominicana es inaceptablemente baja. Además, la realidad es que a menos
que exista acceso a medicamentos antirretrovirales y medicamentos para
tratar infecciones oportunistas, los dominicanos VIH+ saludables
eventualmente se enfermarán y morirán de SIDA, dejando atrás familia e
hijos. La epidemia del SIDA, junto con el temor, estigma y discriminación,
seguirán fuerte.
Actualmente,
alrededor del 90% de los dominicanos que viven con SIDA que necesitan
medicamentos antirretrovirales del todo no tienen acceso a tratamiento ARV.
Paradójicamente, el problema no es el alto costo de los medicamentos,
como lo piensan la mayoría. Desde hace muchos años el gobierno tiene
acceso a medicamentos genéricos con un costo de menos de un dólar por
persona por día en la República Dominicana. Además de un acceso
extremadamente limitado a medicamentos ARV, casi todos los componentes
básicos para atención integral de calidad no se encuentran disponibles
para la mayoría. Únicamente un porcentaje mínimo de las clínicas y
personas que viven con SIDA tienen acceso a los medicamentos esenciales
salvavidas para infecciones oportunistas por medio del Programa Nacional
de SIDA, los cuáles pueden llegar a ser más importantes para tratar
infecciones agudas que los medicamentos antirretrovirales.
En
general existe un acceso muy limitado a las pruebas de laboratorio CD4,
las cuáles se recomienda en las directrices internacionales para países
pobres que se realicen por lo menos cada cinco o seis meses para indicar
cuándo se debe empezar tratamiento y para monitorear el estado
inmunológico. Aún más escasas y costosas son las pruebas de carga viral
que ayudan a medir si los medicamentos antirretrovirales están
funcionando correctamente y suprimiendo la réplica del virus VIH en las
células del cuerpo. Y en la República Dominicana, para el número
relativamente pequeño de personas que tienen acceso a tratamiento ARV,
pero que posiblemente desarrollen resistencia a la limitada variedad de
medicamentos antirretrovirales disponibles en el país, es casi imposible
obtener una prueba de genotipo/fenotipo para medir la resistencia al
medicamento y mutación del virus. Todas estas pruebas y medicamentos ARV
patentados mucho más costosos se consideran eficaces en función de los
costos y lo suficientemente importante como para ser proporcionados a
muchas PVVS en el país vecino, Puerto Rico. Sin embargo, en la República
Dominicana, donde se considera que las vidas de la mayoría de las
personas pobres tienen poco valor, ni siquiera los componentes más
básicos recomendados para el tratamiento de VIH/SIDA en países de pocos
recursos se encuentran disponibles.
Escasez
Extrema en el Acceso a Pruebas CD4
Uno
de los principales problemas es la falta de acceso periódico a pruebas
CD4. El conteo de CD4 es una herramienta esencial para la atención de
PVVS tanto en países pobres como ricos. Las negociaciones sobre precios
realizadas por la Fundación Clinton lograron reducir el costo de
reactivos para las pruebas CD4 a menos de $6 por prueba. Sin embargo,
durante el último año las agencias internacionales y el gobierno ha
pagado $100 por prueba a un laboratorio privado y ahora le pagan al mismo
laboratorio $50 por prueba, lo cuál todavía es bastante costoso. Casi
todos los doctores que tratan a personas con SIDA por medio del Programa
Nacional de SIDA podrían confirmar que los altos costos de las pruebas
han obligado al gobierno a limitar en gran medida el acceso a estas
pruebas para aquellos que los necesitan.
Tanto
en la actualidad como durante el año pasado, el laboratorio del Instituto
Dermatológico en Santo Domingo es el único laboratorio seleccionado por
el gobierno para realizar pruebas CD4. Muchos comparten un nivel de
frustración sobre esta institución y las pruebas de CD4, ya que
pareciera que los directores del laboratorio del Instituto Dermatológico
están más interesados en la ganancia financiera sin importancia y
cercenar el Programa Nacional de SIDA, que ofrecer un servicio de bajo
costo y sostenible en respuesta a la emergencia real que vive la salud
pública. Algunos afirman que existen comisiones clandestinas tanto para
oficiales gubernamentales, doctores y aquellos de los laboratorios
privados, una acusación que podría ser no justificada, pero que amerita
una investigación seria. En cualquier caso, el mismo gobierno tiene mucha
culpa, debido a atrasos notables en la compra de equipo para su propio
laboratorio. Ha hecho poco hasta la fecha para solucionar efectivamente la
burocracia tediosa, las largas listas de espera, y la falta de pruebas
periódicas de CD4, en sí se ha convertido en un cuello de botella
crítico para el tratamiento de la mayoría de las PVVS que van a consulta
externa.
Aún
con US$5 Millones: Escasez severa de ARVs en este momento
En
la actualidad numerosas fuentes han confirmado que casi todas las
clínicas del país que pertenecen al Programa Nacional de VIH/SIDA que
dan tratamiento enfrentan una escasez de medicamentos ARV, a pesar del
hecho de que son pocas las personas con acceso a tratamiento. Casi no ha
existido tratamiento disponible para aquellos que recién califican para
medicamentos ARV, y hubo comentarios de que inclusive han tratado de
racionar la distribución a aquellos que reciben tratamiento con el fin de
tomar todas las medidas posibles para evitar interrupciones en la terapia
que pueden causar resistencia a los medicamentos. Esto es una estrategia
inteligente desde una perspectiva médica, logística y administrativa,
pero no deja de enviar un mensaje espeluznante a las personas que viven
con SIDA sobre la sostenibilidad del programa. Si uno recibe su coctel con
nevirapine para una semana, en lugar del suministro normal para uno o dos
meses, muchos empiezan a preocuparse sobre cómo recibirán tratamiento de
por vida por medio de un programa con tan mala administración. La
situación les crea dudas sobre la competencia, compromiso y confiabilidad
de los directores de las clínicas y los funcionarios del programa
nacional de SIDA.
Para
los dominicanos que reciben medicamentos ARV, el manejo de la cadena de
suministro y la compra de medicamentos y diagnósticos de laboratorio, no
es un concepto teórico o una diligencia molesta cada cierto tiempo, sino
que muchas veces es un asunto de vida y muerte. Con la escasez actual de
ARV, se reportaron medidas de emergencia adicionales para garantizar el
suministro de suficientes medicamentos para los 1,400-1,500 personas que
se benefician con el programa nacional. Sin embargo, Dulce Almonte, la
presidenta de REDOVIH, la Red Dominicana de Personas Viviendo con VIH/SIDA,
estima que actualmente hay más de 800 personas con menos de 200 CD4s
documentados (lo que implica que ya califican para, y necesitan,
tratamiento ARV) que fueron incluidos en la "lista de espera"
temporal para tratamiento.
En
una de las clínicas privadas en Santo Domingo, un lugar que muchos
señalan como un modelo en términos de la alta calidad de la atención
que brindan, los doctores reportan que 100 personas en sus registros
activos tienen conteos de CD4 menores a 50. Esto significa que cada una de
esas personas se encuentra peligrosamente cerca de la muerte y
posiblemente afligido con, o susceptible a, una amplia gama de infecciones
oportunistas letales. No obstante, casi todos permanecen en la lista de
espera ya que según ellos durante más de cuatro meses el gobierno no ha
autorizado que estas personas entren en el programa de tratamiento, y a
pesar de solicitudes repetidas no han entregado más medicamentos
antirretrovirales para estas personas a las clínicas. Lamentablemente,
han surgido, y siguen surgiendo, problemas similares en todo el país y el
acceso a medicamentos y atención de calidad en la mayoría de las áreas
rurales, si es que hay alguna, es muchas veces considerablemente peor que
en la capital. Esta es la triste realidad de la aceleración de
tratamiento en la República Dominicana, y un reflejo del progreso de este
país caribeño con respecto a la muy anunciada iniciativa 3 x 5, que urge
a los países a realizar esfuerzos extraordinarios para brindar
antirretrovirales a más de tres millones de personas alrededor del mundo
para finales del 2005.
Falta
de medicamentos ARVs es sólo una parte de la crisis actual
Todavía
resta otro asunto de urgencia con relación a la compra de medicamentos.
Aparte de algunas pequeñas compras anteriores, y algunas donaciones que
cubren una cantidad extremadamente limitada de las necesidades generales
del país, todavía hay poco acceso a una amplia gama de medicamentos que
se necesitan para infecciones oportunistas. Supuestamente, el pedido del
gobierno (o más precisamente, COPRESIDA, el Receptor Principal del Fondo
Global) la compra de rango más amplio de medicamentos para infecciones
oportunistas todavía no ha sido formalizada y prepagada, así que no esta
claro si habrá, o cuando, un suministro confiable de estos medicamentos
para aquellos que los necesitan. Los doctores insisten que la mayoría de
los dominicanos con SIDA que ellos atienden son desempleados o demasiado
pobres y que muchas veces no pueden costear ni siquiera las cuotas de
recuperación de US$2-3 que cobran las farmacias gubernamentales por
algunos medicamentos, mucho menos el costo de medicamentos y pruebas de
laboratorio más costosos.
Los
medicamentos y pruebas de laboratorio ciertamente no son las únicas cosas
que se necesitan para brindar buena atención y salvar las vidas de
personas que viven con SIDA, pero si son el primer paso básico. También
existe una necesidad urgente por mejorar la infraestructura de la salud
pública, hospitales, clínicas, personal capacitado y profesionales de
salud capacitados, conocimientos sobre tratamiento, y consejería sobre
adherencia para las personas, programas de extensión, programas de
prevención y acceso a preservativos, administración de registros
médicos, sistemas de vigilancia de salud, acceso más extenso a pruebas
de VIH, buenas prácticas para la compra, proyección, sistema de
transporte y distribución que permita que las personas tengan acceso a
los servicios apropiados en lugares de atención, y la necesidad para el
almacenamiento seguro de los medicamentos, y mucho más.
Resolver
estos problemas podría ser considerado una tarea extremadamente difícil
y desalentadora. Sin embargo, las experiencias de otros gobiernos en
Latinoamérica y el Caribe revelan cuanto se puede realizar si los
líderes y administradores de salud se comprometen a brindar atención y
salvar vidas. Además de países con Programas Nacionales para Tratamiento
(y muchas veces prevención) del SIDA ambiciosas y exitosas, tales como
Cuba, Costa Rica, Brasil, Barbados y las Bahamas, no sería exagerar
sugerir que en relación a las necesidades nacionales y los recursos
disponibles, casi todos los otros países en todo el Hemisferio Oeste han
hecho más progreso que en la República Dominicana, en lo que se refiere
a brindar tratamiento a las personas que viven con SIDA.
En
comparación con muchos otros países de África, el Sureste Asiático, o
el vecino Haití, el número y las necesidades de personas que viven con
SIDA en la República Dominicana son relativamente pequeñas, los recursos
nacionales son mayores, y la infraestructura física y de salud en general
está mejor desarrollada. De igual importancia, han existido
esfuerzos fuertes y dinámicos por parte de personas que viven con SIDA,
trabajadores de salud y grupos comunitarios con escasos recursos. Ellos
continúan denunciando, abogando y trabajando para mejorar el acceso a
tratamiento, en un contexto difícil y muchas veces con poca o ninguna
remuneración o reconocimiento. Claro que el número de personas
comprometidas en estos esfuerzos siguen siendo insuficientes y aún falta
gran cantidad de trabajo de promoción y fortalecimiento. Pero aún más
crítica es la necesidad resonante de acciones radicales que rompan la
amplia brecha que existe entre el discurso, las prioridades y los métodos
de la élite indiferente tanto adentro como afuera de la burocracia del
VIH/SIDA y la situación tan terrible, pero prevenible, que amenaza las
vidas de decenas de miles de dominicanos VIH+ pobres. Muchos no reconocen
que la necesidad de este cambio es tan urgente ahora como siempre.
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*Asociación
de Derechos Humanos Agua Buena
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Eugene
Schiff
Coordinador
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Richard
Stern,
Director
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