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Obvios favor de
abstenerse
©
S.C.M. Doña Juana La Loca/Enkidu

Joseph
Ducreux
Francia, 1735-1802
Le Discret, ca. 1790
Cuantas veces no has escrito, leído
o contestado el siguiente anuncio: “obvios favor de abstenerse” ¿Por
qué el que alguien sea afeminado nos sigue cuestionando? ¿Será que
desde hace mucho tiempo siempre nos han visto a los homosexuales como poco
menos que hombres? ¿Por qué esta homofobia interna? Si bien debemos
partir del hecho de que muchos homosexuales somos biológicamente hombres
tenemos que pensar que otros no lo son ya que culturalmente se sienten mas
atraídos hacia funciones, roles y sobre todo características femeninas
¿Pero que tan machos son los hombres? ¿qué tan hembras son las mujeres?
En estos días las mujeres tienen
poco de las características que “debían tener”; ya no son pasivas,
tampoco suelen ser cariñosas, sumisas, miedosas, temerosas. Hoy por hoy
en nuestro país queda patente que es la mujer quien saca la casa y la
familia ¿entonces donde quedan los valores masculinos de proveedor de la
casa y cabeza de familia? El hombre macho se encuentra en extinción y
esto es algo que nos afecta también a homosexuales “masculinos” ya
que no podemos casarnos tampoco con la idea del hombre macho, tal vez con
el hombre viril y con ello con el hombre congruente no sólo en su
“masculinidad” sino también en su orientación sexual ¿Por qué?,
pues porque muchas personas que escriben “obvios favor de abstenerse”
lo hacen porque las vestidas y los amanerados les hace ruido en los
prejuicios que hemos aprendido de la sociedad y por ello se señala al
joto, al pasivo, al afeminado.
¿Por qué nos construimos a partir
de la discriminación? Es
regla general de que a los homosexuales se nos haga la diferencia entre lo
que somos y lo que es un “verdadero hombre” : los hombres no lloran,
no se rajan, no son sensibles, son valientes, son temerarios y por ende
quienes solemos comprar este guión somos
incapaces de expresar amor, cariño, de disfrutar algo que sea más allá
de van Dame o peor aún el disfrute sexual se nos acaba en cuanto
terminamos el famoso “mete-saca-explota” y ahí acabo nuestra
capacidad de sentir. Aparte de esta castración sensorial, también existe
esta doble moral del “a mi no se me nota” ¿por qué no quieres que se
te note? Por vergüenza de ti mismo, por vergüenza de amar a quien amas,
por temor a que te discriminen, por sentir que puedes engañar a los demás
aunque no puedas engañarte a ti mismo. Y al final ¿qué?
Es curioso que hoy en día, los
hombres que en algún momento de su vida se compraron el discurso de: soy
macho, mando en mi casa, se hace lo que yo digo, los hombres no lloran,
eso es de maricones y un largo etcétera son los ancianos más agredidos,
los ancianos más solitarios. Tal parece que el modelo “obvios favor de
abstenerse”, no es la solución, si bien es cierto que no comulgamos o
no nos quedan ciertas poses, amaneramientos o “estilos de vida”
tenemos que aprender a convivir, respetarnos y sobre todo vencer estos
miedos de experimentar nuevas formas de ser hombres homosexuales, varones
homosexuales u homosexuales masculinos. Después de todo las masculinidad
es un invento de la cultura y lo que antes fue masculino hoy es algo muy
femenino y viceversa ¿o acaso no sabes que las faldas, el maquillaje y
las pelucas fueron sobre todo inventados para el uso y disfrute del hombre?
Como hombres tenemos que cuestionar
si nuestra formas de relacionarnos y de vivirnos corresponden a lo que
queremos o a lo que espera la sociedad heterosexual de nosotros y romper
tanto los esquemas de homosexual afeminado, como el de homosexual al que
no se le nota nada, y no con el afán de que a nadie se le note o que a
todos se nos note; sino que poco a poco las singularidades y los
prejuicios pierdan poder sobre nuestras acciones. La construcción de una
nueva identidad masculina, ya no puede corresponder a modelos establecidos,
sino que al igual que la homosexualidad debe ser enriquecida desde nuestra
experiencia. Y finalmente ¿quién es mas obvio?, ¿aquel que toda la vida
se la pasa escapando de los homosexuales visibles?, o ¿aquel que decide
traspasar los lìmites de una masculinidad estereotipada para sentirse gay?
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