Ayuda sólo si hay
privatización
Análisis de Sanjay Suri
Los líderes del Grupo de los Ocho (G-8) países
más poderosos ofrecieron muy poco a África, pero siguen exigiendo mucho
a cambio.
GLENEAGLES, Escocia, 08/07/2005 (IPS) - En la cumbre del grupo,
finalizada este viernes en la localidad escocesa de Gleneagles, se
manejaron muchos números para satisfacer las demandas de las estrellas de
rock que lideraron una campaña contra la pobreza, entre ellas el británico
Bob Geldof y el irlandés Bono.
Los jefes de Estado y de gobierno del G-8 anunciaron que ”junto a otros
donantes, impulsarán un aumento de la ayuda oficial al desarrollo para África
de 25.000 millones de dólares anuales para 2010”. Si se considera que
hoy se otorgan 25.000 millones de asistencia, la ayuda prometida aumenta a
la mágica suma de 50.000 millones.
Pero en África, la cifra no suena tan mágica. ”Es un aumento en la
asistencia, pero no el que se había publicitado con tanto énfasis. Además,
mucho de lo anunciado ya había sido prometido antes”, dijo a IPS Claire
Melamed, de la organización humanitaria Christian Aid.
Sin embargo, era imperioso para los líderes del G-8 hacer algún anuncio
sobre África luego de que el desarrollo de ese continente fuera puesto al
tope de la agenda de la cumbre, junto al cambio climático.
El G-8 está integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia,
Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.
En su declaración final, el club de los poderosos defendió el principio
de la privatización, a pesar de centenares de estudios, varios de ellos
aceptados por el Banco Mundial, dando cuenta de procesos de
privatizaciones rápidos y sin limitaciones que han arruinado varias
economías.
”La iniciativa privada es un motor clave del crecimiento y del
desarrollo”, dice el comunicado.
”Los países africanos necesitan mejorar aun más el clima de
inversiones, y nosotros seguiremos ayudándolos a hacerlo. En África, la
sociedad entre lo público y lo privado es crucial”, añade el texto.
El G-8 ofreció ayuda para construir en África ”la capacidad física,
humana e institucional necesaria para el comercio”.
Sin embargo, el grupo no hizo ninguna mención a los millonarios subsidios
que otorgan la Unión Europea (UE) y Estados Unidos a sus productores agrícolas,
perjudicando a los cultivadores africanos.
¿Y quién aprovechará mejor la privatización en África que las
empresas estadounidenses y europeas?
”El G-8 pareció decir: 'No preguntes qué podemos hacer por los pobres,
sino qué pueden hacer ellos por nosotros'”, señaló Peter Hardstaff,
del Movimiento para el Desarrollo Mundial (WDM, por sus siglas en inglés).
Los líderes del G-8 anunciaron además que instarían a las instituciones
financieras internacionales a considerar ”una asistencia adicional a los
países para que desarrollen su capacidad comercial y adapten sus economías”.
Aquí se vio presente una vez más la sombra de los programas de ”ajuste
estructural” impulsados para que los países pobres liberalicen sus
economías a ritmo acelerado.
El grupo además ofreció apoyo a iniciativas para impulsar al sector
privado a través del Banco Africano de Desarrollo.
Los países del G-8 ”enviaron un claro mensaje de que sólo considerarían
actuar en los países pobres si éstos se liberalizan a cambio”, señaló
el WDM en un comunicado.
La organización sostuvo que los países poderosos ofrecen ”sobornos de
ayuda por comercio”, pues sólo prometen asistencia extra si las
naciones avanzan en los procesos de privatización.
Según la declaración del G-8, ”depende de los gobiernos de los países
en desarrollo tomar el liderazgo hacia el crecimiento”.
”Tienen que decidir, planear, y ser consecuentes con sus políticas económicas
para cumplir con sus propias estrategias de desarrollo, por las que serán
responsables ante su propio pueblo”, añade.
Para Christian Aid, este pasaje del comunicado no es más que un ”trozo
de sentido común”.
Mientras, WDM sostuvo que el comunicado es un desastre para los pobres del
mundo.
”Estamos furiosos, pero no sorprendidos”, dijo Hardstaff.
Las pequeñas sumas de dinero ofrecidas como ayuda ”no son nada más que
un vendaje sobre las profundas heridas que causa el G-8 presionando con
políticas económicas fracasadas como la privatización, la liberalización
del comercio y la desregulación en África”, añadió.
De hecho, el G-8 ha endurecido su postura sobre el comercio, sostuvo John
Hilary, del grupo War on Want (Guerra a la Pobreza).
El grupo ”obliga a más países a abrir sus mercados, amenazando a
millones con la miseria. Cuando llega el momento de actuar, el G-8 da la
espalda a los pobres del mundo”, señaló.
La declaración incluyó compromisos específicos para apoyar la educación
en África, como un programa de ”educación para todos” impulsado por
el presidente estadounidense George W. Bush.
Los líderes del G-8 también se comprometieron a redoblar la lucha contra
el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) y a lograr para 2010 un
”acceso universal al tratamiento para todos los que lo necesiten”.
A pesar de que las promesas son pocas, ”seguiremos muy de cerca los
acontecimientos para constatar que se cumplan”, dijo Melamed. (FIN)
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