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La hora de la escoba…
La majadería
de quienes se aferran a costumbres rígidas,
deteniendo el cambio y sus posibles bondades, resultan peor que un
bloqueo intestinal, y es definitivamente, hablando en colectivo, más
dolorosa.
Hemos estado
escuchando un sin fin de medias verdades o demagogia en su más puro
estado de parte de aquellos que defienden, a ultranza, lo indefendible:
la continuidad de una bicameralidad anquilosada que sirve en gran medida
al bienestar de unos cuantos.
El pueblo de
Puerto Rico tiene una oportunidad que bajo ninguna circunstancia debe
ser derrochada. Mañana 10 de julio de 2005
podemos comenzar a moldear un nuevo sistema legislativo que redunde en
bienestar para todo nuestro pueblo. Este paso, dirigido a escoger un
sistema unicameral, debe estar acompañado con
el despertar de un cambio sustancial de nuestras actitudes hacia el rol
que como pueblo tenemos hacia nuestro sistema de vida en el cual la participación
civil regirá como estandarte, mobil y brújula
para el futuro que hemos de legar a las generaciones que hoy se levantan.
Miremos hacia
atras y recordemos algunas instancias en la cual nuestros llamados
representantes botaron la bola con ideas torpes e ineficaces: cuando en
la huelga de la Universidad de Puerto Rico un legislador, hoy fallecido,
dijo que a los estudiantes había que
“pasarlos como carne al pincho”, la legisladora que quiso instituir
el día nacional de las muñecas, el
legislador que promulgó que a los niños huérfanos
negros se les debía de entrenar para ser
peloteros, y si seguimos no acabamos de enumerar la sarta de idioteces
que se han propuesto, dicho o presentado en el hemiciclo, ya sea en lo
que hoy es la Cámara o en el Senado. Recuerdo
que un legislador, (quien hoy sustenta un puesto de importancia), quería
establecer en la isla el “daylight savings time”, y que otra, (a
quien le encanta poner cruzacalles de felicitación
en el Dia de las Madres, la Navidad, etc.), pedía
a gritos la vacuna contra la malaria.
No en balde
hoy hay tanto silencio de parte de los legisladores. Saben que uno de
los resultados de la unicameralidad es el darle más poder a la sociedad
civil, es decir, al pueblo, cosa que no pueden aguantar porque les
coloca en un punto vulnerable, en el cual tendrán
que mejorar, no solamente sus discursos llenos de una retórica hueca,
pasajera y floja, si no su imagen como entes de estado cuyo rol es el de
servir y no el de ser servidos…
Mucho hemos
tardado en coger una buena escoba y sacar a ese montón
de trogloditas de sus butacas acolchonadas, encueradas y demasiado caras
para el fisco de un país cuyos problemas son inmensos…
Satisfacer las
necesidades de todos los que habitamos la isla de Puerto Rico no es
tarea fácil. Hay que comenzar cambiando
actitudes, promoviendo la solidaridad y estableciendo la cooperación
de la sociedad civil con las instituciones gubernamentales y las
organizaciones de base comunitaria. Hay que revertir el desorden y
comenzar un orden nuevo, donde las graderías
de la cámara se conviertan en un salón de
clase donde nuestro pueblo pueda educarse y prepararse para participar.
Los días del circo romano se acabaron.
Tenemos que dejar atrás la presencia de claques desenfrenadas que se
dejan llevar por este o aquel caudillo en decadencia, quien no quiere
ceder el poder a pesar de los reclamos del pueblo.
Las leyes
tienen que ser concebidas con el fin de ponerse en función,
no con miras a mantenerse como letra muerta inefectiva. El rol del
pueblo en la nueva cámara será velar para
que así sea, poniendo presión
donde sea necesario, ya sea en el poder legislativo o en el ejecutivo,
obligando a que lo legislado se cumpla.
Sabemos que
antes que todo esto, inmersos en el proceso, debemos delinear la
estructura de la cámara única.
Después de estudiar los diferentes
planteamientos sobre los cambios estructurales que reacomodarán el
poder delegado del pueblo, los mismos deberán
ser puestos en las manos del pueblo para que este, con su voto, avale
los cambios que se le harán a nuestra Constitución.
Tendremos que recordar cada una de las debilidades sufridas desde que comenzó
el sistema bicameral republicano para evitar repetirlas en la estructura
renovada de nuestra nueva Rama Legislativa. Lo
importante de todo este proceso es la presencia del pueblo el cual tendrá
la oportunidad de moldear, construir y finalmente comenzar a implementar
el nuevo sistema soberanamente. Sin duda alguna el proceso se irá
convirtiendo en un productor de liderazgo.
Es importante
que no nos hagamos ilusiones y fantasias imposibles de lograr. El
proceso de cambio no es cosa de un dia para el otro. Todo tomará su
debido tiempo; (aunque pareciera ser que San Juan por fin bajó el
dedo.)
Pero hay que
empezar por algún punto. Como decía
Hostos: “La Patria es el punto de partida…”
Por todo lo
anteriormente expuesto, dejemos que nuestro valor dicte el curso del
futuro. Vamos unidos a abrir la senda hacia la construcción
del camino nuevo. Dejemos atrás las escobas y tomemos en nuestras manos
los picos y las palas.
Vamos hacia un
futuro lleno de esperanza votando por la unicameralidad que sentará las
bases para un Puerto Rico fortalecido, más sabio, y sobre todo, mucho más
unido…
Muchas gracias.
José
F. Colón
Pacientes de SIDA pro Política
Sana
UNIDOS
PODREMOS TENER FUTURO
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