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Muertes olvidadas en
un recodo de la II Guerra Mundial
Por Vesna Peric Zimonjic
BELGRADO, 07/09/2005 (IPS) - El confinamiento y la muerte de 112.000
serbios de origen alemán a manos de los partisanos yugoslavos luego de la
segunda guerra mundial se discute por primera vez en Serbia con la
divulgación de archivos secretos y un homenaje al que asistieron
sobrevivientes expulsados a Alemania en 1948.
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Los serbio-alemanes estiman que
112.000 personas murieron en el campo de concentración de
Vojvodina, norte de Serbia, entre 1944 y 1948.
El documento desclasificado revela que el general Iván Rukavina, líder
de los partisanos que liberaron al territorio de las fuerzas
alemanas en la segunda guerra mundial (1939-1945), ordenó a tres
unidades militares "reunir urgentemente a toda la población
masculina alemana de entre 16 y 60 años y enviarla a los campos
designados para su permanencia colectiva" en el área de su
jurisdicción. |
| Tito (Josip Broz, 1892-1980) |
Pero no sólo los hombres fueron llevados al
campamento de Vojvodina. Miles de niñas, niños, mujeres y adultos
mayores terminaron hacinados en barracas, donde murieron de fiebre
tifoidea y de otras enfermedades. Los sobrevivientes fueron expulsados a
la sureña provincia alemana de Baviera en 1948.
La orden de Rukavina, fechada el 29 de noviembre de 1944, selló el
destino de unos 480.000 civiles serbio-alemanes que aún vivían en la
provincia de Vojvodina.
La frase "Muerte al fascismo, libertad al pueblo", que los
habitantes de la entonces Yugoslavia solían proferir luego de la expulsión
de las tropas nazis, era más que una consigna. La misma aparece en el
archivo desclasificado.
Poco antes, el 11 de noviembre de 1944, el gobierno provisional de los
partisanos yugoslavos había retirado a los serbio-alemanes de sus
derechos civiles, bienes raíces y otras propiedades. En ese momento había
más de 800.000 serbios de origen alemán en el país.
Las propiedades de los alemanes fueron a manos del Estado. El control de
las fábricas y pequeñas empresas fue asumido por el gobierno comunista.
Quienes a causa de la guerra habían quedado sin hogar, fueron albergados
en propiedades de los alemanes.
Extensos predios rurales de la minoría de origen alemán en la fértil
región de Vojvodina fueron divididos en pequeños lotes y distribuidos
entre campesinos pobres. La estructura étnica de la provincia se
transformó.
Esos cambios terminaron con la prolongada presencia alemana, que databa de
más de tres siglos antes, cuando los alemanes fueron alentados por el
entonces Imperio Austro-Húngaro a establecerse en Vojvodina. La zona
limitaba con el Imperio Turco, y eran pocos los que querían poblarla, por
temor a eventuales incursiones turcas.
Muchos alemanes que nacieron y crecieron en Vojvodina y pasaron por sus
campos de concentración han regresado desde Baviera para visitar su
tierra natal, pequeñas aldeas como Backi Brestovac, Vrsac, Kula, Vrbas,
Bac y Apatin.
Los serbio-alemanes de Baviera afirman que en total murieron 112.000
personas en Vojvodina. Y proporcionan nombres, fechas de nacimiento y
circunstancias del fallecimiento de cada víctima.
Un servicio (religioso) conmemorativo se llevó a cabo en la aldea de
Knicani, en Vojvodina, donde funcionó el campamento más grande. Para
muchos de los supervivientes y deudos que asistieron al homenaje, fue su
primera visita desde los años 40.
"Esta es una oportunidad para recordar, pero también para perdonar",
dijo a IPS Herbert Heinz, de 77 años, en un serbio perfecto pero algo
anticuado. "Estamos felices de poder volver aquí... No es una búsqueda
de venganza o compensación, estamos demasiado viejos para eso".
"La segunda guerra mundial terminó con 300 años de una civilización
y una cultura" en Vojvodina, dijo a IPS el historiador Zoran Ziletic.
"Y nunca nadie dijo 'lo lamentamos'", agregó.
En Serbia y en todas las repúblicas de la ex Yugoslavia, la cuestión de
la minoría de ascendencia alemana fue tabú durante seis décadas. Una
Asociación para la Cooperación Serbio-Alemana se estableció tras la caída
del régimen comunista, en 2000.
Pero todavía se mantienen los prejuicios de la era comunista, por lo
menos en lo que se refiere a la minoría alemana. Muchos historiadores
evocan el compromiso de los serbio-germanos con la invasión nazi.
"Miles de jóvenes alemanes se unieron a las fuerzas de ocupación",
escribió el historiador Simo Kostic en el diario Politika.
"El archivo que las tropas ocupantes dejaron atrás mostró que la
evacuación de por lo menos 90.000 hombres al servicio de la Wermacht (el
ejército alemán) fue llevada a cabo meticulosamente en noviembre de
1944. De modo que los (serbio-)alemanes decidieron partir por sí mismos",
continuó Kostic.
"Y en los campos colectivos a los que fueron llevados los demás, las
circunstancias eran las mismas que prevalecían en el resto del país, que
estaba económicamente devastado", justificó.
Otros historiadores ajenos a la presión de la ideología tienen un
enfoque más realista. El recuerdo de la aventura de los serbio-alemanes
"no es un asunto de ideología, venganza ni nada por el estilo",
dijo a IPS el historiador Todor Kuljic. "Es cuestión de justicia
histórica que debería ser honrada", puntualizó. ( (FIN/2005)
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