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Cine gay sale del
armario
Por Dalia Acosta
LA HABANA, 16/08/2005 (IPS) - Un programa de salud para hombres que
tienen sexo con otros hombres (HSH) y el Proyecto 23 del Instituto Cubano
de Artes e Industrias Cinematográficas se unieron para organizar la
primera semana de cine gay de la historia de Cuba.
La jornada iniciada el lunes y que finaliza este viernes en la sala
cinematográfica 23 y 12, en el corazón de la capital cubana, lleva el
nombre de "Diversidad sexual" y tomó por sorpresa a la
comunidad gay habanera, acostumbrada a carecer de espacios propios.
Es un "salto al espacio público", afirmó a IPS Raúl Regueiro,
coordinador nacional del proyecto HSH del gubernamental Centro Nacional de
Prevención de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/Sida (Cenesex).
Unas 300 personas aplaudieron "Juego de lágrimas", película
británica que presenta personajes extremos: el hombre rudo de proyección
social heterosexual y su pareja, una bella y sensible mujer atrapada en un
cuerpo masculino.
"Historias con personajes como estos podemos encontrar en calles de
nuestra ciudad y no pretendemos que esos hombres digan 'yo soy
homosexual', o que las travestis y transexuales se vistan de hombre",
afirmó Regueiro al inaugurar la semana de cine.
Queremos que "cada uno se encuentre feliz consigo mismo y con la
sociedad que lo rodea, que en muchos casos somos nosotros mismos, los
hombres homosexuales", añadió el promotor de salud que trabaja hace
siete años en la prevención del sida.
"La complacencia con nuestra sexualidad aumentará nuestra calidad de
vida y nos pondrá en mejores condiciones de enfrentar con responsabilidad
y protección epidemias de transmisión sexual como la del sida", síndrome
de inmunodeficiencia adquirida, aseguró.
Se trata de "lograr un mayor alcance" de las acciones realizadas
desde 2000 con el fin de disminuir la vulnerabilidad de homosexuales,
bisexuales, travestis, transexuales y transformistas y promover la
aceptación social, dijo Regueiro.
La semana de cine aparece así como la continuidad de los videos-debates
que se realizan dos veces al mes desde hace cinco años y de otras
actividades similares en varias provincias, y podría ser la primera
experiencia de un camino más ambicioso.
El proyecto de HSH es parte de un programa nacional aprobado por el
Ministerio de Salud Pública, y cuenta con un apoyo del Fondo Mundial de
Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria para el período
2003-2008.
A la invitación para la semana de cine, se sumaron las promotoras de
salud del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual, un grupo de
travestis y transexuales que han sido preparadas para la tarea de prevención
del sida en su comunidad.
Si al inicio la audiencia estuvo formada mayoritariamente por gays, un público
más variado empezó a acudir el miércoles con el inicio de la proyección
de la mini-serie estadounidense "Angels in America" (traducida
en Cuba como "Ángeles en Norteamérica"), del director Mike
Nichols.
"Algo así no se podía imaginar años atrás", dijo Benigno
García, un habanero de 50 años que se enteró a última hora de la
muestra por una amiga. "Al parecer, ha triunfado la sensatez humana",
añadió y lamentó la poca promoción previa que tuvo.
García lleva en sus manos folletos, condones y lubricantes que recibió a
la entrada del cine de un grupo de promotores de HSH.
Un afiche muestra la foto de un padre con su hijo. "No en todo se
parece a ti, pero eso no lo hace diferente. Valorar a tu hijo por sus
preferencias sexuales, no te dejará ver la magnífica persona que has
formado", afirma el texto al pie.
"Está en tus manos comprenderlo y aceptarlo", añade la campaña
de sensibilización.
Especialistas estiman que la necesidad de prevenir el sida en la población
masculina, la más afectada en Cuba por el VIH (virus de inmunodeficiencia
humana, causante del sida), obligó a las autoridades a abrir las puertas
a la cuestión de la diversidad sexual.
Con una población de 11,2 millones de habitantes, Cuba había detectado
6.288 casos de VIH/sida hasta el 26 de abril pasado. Del total de personas
seropositivas, 5.034 eran hombres y de ellos, 86 por ciento había
mantenido relaciones homosexuales.
Por cada mujer infectada por el VIH en Cuba, hay cuatro hombres en igual
condición, según cifras oficiales.
La legislación cubana no incluye regulaciones de corte homofóbico desde
la reforma penal de 1997, pero el rechazo a la homosexualidad es un
sentimiento fuertemente arraigado en buena parte de la población por la
cultura machista dominante.
Así y todo, la situación actual es favorable si se la compara con la
vivida en los años 60, cuando una cantidad importante de homosexuales
fueron recluidos y obligados a trabajar en las llamadas Unidades Militares
de Apoyo a la Producción (UMAP).
A la historia de la UMAP, que duró apenas un año, siguió el
establecimiento de un grupo de "parámetros" que excluían a no
pocos homosexuales de los sectores de la educación y la cultura por su
mal ejemplo para las nuevas generaciones.
Durante décadas, las personas homosexuales no podían ingresar al
gobernante Partido Comunista ni a determinadas carreras universitarias o
puestos de trabajo porque su condición sexual las convertía en "no
confiables".
La historia comenzó a cambiar tímidamente a finales de los años 80 y
durante la década pasada. A juicio de Mariela Castro, directora del
Cenesex, el país vive "un momento muy oportuno" para promover
la comprensión de la homosexualidad.
"Increíble", dijo sobre la semana de cine un homosexual que
recordó el estreno, hace más de diez años, del filme "Fresa y
chocolate", una historia de amistad entre un gay y un comunista
heterosexual que marcó un momento de cambio.
"Cuando la gente se paraba a aplaudir, uno pensaba que estaba
viviendo un cambio social importante, y al final todo siguió igual. Ojalá
que ahora no vuelva a ser así y que estemos ante el inicio de un proceso",
opinó. (FIN/2005)
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