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Rita y Katrina
fosilizan política ambiental de Bush
Por Stephen Leahy
Mientras Estados Unidos intenta reponerse del daño
humano y económico del huracán Katrina y recibe en sus costas al Rita,
el gobierno sigue negando la relación entre el uso de combustibles fósiles
y el cambio climático, que nuevos estudios confirman.
TORONTO, 25/09/2005 (IPS) - Informes científicos definen un vínculo
claro entre las tormentas que se agravaron en los últimos 35 años y el
recalentamiento del planeta, atribuido a la liberación de gases
invernadero a la atmósfera como consecuencia de la quema de combustibles
fósiles como petróleo, gas y carbón.
Pero el gobierno de George W. Bush impedirá que el consenso científico
al respecto se convierta en una unanimidad con consecuencias políticas,
según Vicki Arroyo, directora de análisis de políticas en el Centro Pew
sobre Cambio Climático Global, con sede en Virginia.
Resulta imposible identificar a los huracanes Katrina y Rita como
productos del cambio climático inducido por la acción humana, pero la
ciencia demuestra que océanos más cálidos y niveles del mar más
elevados generan huracanes más fuertes, dijo Arroyo a IPS.
La casa de Arroyo, en Arlington, Virginia, está lleno de familiares
procedentes de Nueva Orleans, inundada a causa de Katrina, que no saben cuándo
podrán regresar a su ciudad, y ni siquiera si podrán hacerlo en el
futuro.
"La gente en la costa del golfo de México está comenzando a
preguntarse qué está pasando", dijo.
Se prevé que el huracán Rita golpee la costa del golfo de México, al
este de la ciudad de Houston, Texas, el sábado, poco más de tres semanas
después que Katrina matara a más de 1.000 personas y causara daños por
200.000 millones de dólares.
A las 21.00 horas (GMT) de este viernes, Rita todavía estaba a unos 200
kilómetros de Texas, pero las fuertes lluvias del huracán ya habían
azotado Nueva Orleans durante varias horas.
Algunos diques construidos para contener las aguas que rodean la ciudad se
han derrumbado de nuevo, como sucedió en ocasión del huracán Katrina, y
la ciudad vuelve a inundarse.
Mientras, en Texas, el estado del presidente Bush, millones han huido de
la inminente tormenta casi en estado de pánico, atascando cientos de kilómetros
de autopistas.
Las últimas investigaciones científicas "vinculan claramente la
mayor intensidad de las tormentas con el cambio climático", indicó
Peter Frumhoff, científico del Programa de Ambiente Global de la Unión
de Científicos Preocupados.
Otros estudios prevén que los costos sociales, económicos y ambientales
del cambio climático tendrán una "escalada" si no se toman
medidas urgentes para reducir las emisiones de dióxido de carbono de
combustibles fósiles, dijo Frumhoff.
"No podemos orquestar soluciones para todos los impactos del cambio
climático. Es mucho más fácil y menos caro reducir las emisiones de dióxido
de carbono", explicó.
Para evitar las peores consecuencias del futuro cambio climático, se
necesita reducir las emisiones 80 por ciento o más, según Frumhoff.
"Cuanto más esperemos para actuar, mayores tendrán que ser esas
reducciones", agregó el científico.
El Protocolo de Kyoto, un tratado internacional que impone a las naciones
del Norte industrial reducciones de sus emisiones de gas invernadero, entró
en vigencia en febrero.
El gobierno de Bush alega para rechazar el Protocolo que su país sufriría
perjuicios económicos por su implementación, y que los gases invernadero
no tienen vínculo con el cambio climático.
Estados Unidos produce alrededor de la cuarta parte de los gases
invernadero del mundo. De Texas parten hacia la atmósfera más de estos
gases que desde Francia cada año.
"Espero que comencemos a hablar más sobre esto a raíz de las
tragedias en el golfo de México", dijo Frumhoff, apuntando al
Congreso legislativo estadounidense.
Los europeos también tomaron nota de los cambios de clima en esta
temporada.
Europa sufrió en 2002 sequías que costaron miles de millones de dólares;
en 2003, una ola de calor que mató a miles de personas, y en el último
verano boreal, inundaciones sin precedentes, enumeró Ken Caldeira, climatólogo
y químico oceánico del Departamento de Ecología Global del Instituto
Carnegie.
Caldeira afirmó que los patrones actuales permiten prever que las costas
estadounidenses del golfo de México serán sacudidos por huracanes aún más
poderosos durante cientos de años en el futuro.
"No puedo probarlo científicamente, pero no es irracional decir que
esto es posible", agregó.
De cualquier manera, Caldeira aseguró que la ciencia ya permite afirmar
que las emisiones de gas producto de la quema de combustibles fósiles han
impactado en el clima mundial, y que si esto continúa las consecuencias
serán aun mayores.
"No podemos decir que no sabemos lo que hacemos. La pregunta es: ¿qué
riesgos estamos dispuestos a correr en el futuro?", añadió.
Las propias investigaciones de Caldeira concluyen que si el mundo continúa
utilizando igual que hasta ahora combustibles fósiles la temperatura
promedio se elevará en breve otros 12 grados, el nivel del mar se
incrementará varios metros y aumentará el contenido ácido de los océanos,
que serán incapaces de albergar vida.
Si bien admitió que pronosticar todos los cambios posibles, especialmente
a nivel regional y local, es imposible, Caldeira advirtió que "la
Tierra no será muy parecida a la de hoy dentro de 100 o 200 años".
La política del gobierno de Bush es dejar el problema a las futuras
generaciones, según el experto. (FIN)
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