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Sustentabilidad versus
pobreza
Por Joyce Mulama
MONTE KENIA, 05/11/2005 (IPS) - Cualquiera que visite el distrito
keniata de Mbeere, en la Provincia Central, verá a ambos lados de la
carretera bolsas de carbón vegetal. Pero quienes las venden son mucho
menos visibles. Se esconden entre la densa vegetación circundante, y
aparecen sólo para concretar ventas a las apuradas.
La razón del secreto es la tala ilegal de los bosques del Monte Kenia, de
donde procede la materia prima del carbón vegetal, y que está poniendo
en riesgo esa área de recolección de agua para no menos de 60 ríos.
Apenas 17 por ciento de los bosques del mundo se encuentran en África,
pero más de la mitad de toda la deforestación ocurre en este continente.
Se teme que la tala esté diezmando el bosque de 2.700 kilómetros
cuadrados. La menguante cantidad de árboles es responsable de la gran
erosión del área circundante, que pierde anualmente cuatro millones de
toneladas de suelos, ganadas por el océano Índico.
Como la tala ilegal es motivada en gran medida por la pobreza, colocar las
preocupaciones ambientales entre las prioridades de esta región no es una
tarea fácil.
En un intento de abordar la pobreza y brindar una alternativa al corte de
árboles, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), con sede en Roma, se unió con
las comunidades locales en la zona oriental de Monte Kenia para apoyar
pequeños proyectos cuyo fin es generar ingresos.
Estos incluyen la Iniciativa de Desarrollo Agrícola de Kamurugu, que se
centra en el cultivo de mango y vegetales y cría de pollos y cabras para
vender. Según el gerente de mercadeo Peter Mbogo, el proyecto produce
unos 20.000 kilogramos de mangos anualmente, con ingresos de alrededor de
50 centavos de dólar por kilogramo.
"Enseñamos a los productores que, usando injertos y aplicando
correctamente el abono, un terreno diminuto puede producir algo sustancial
para obtener un ingreso, en vez de la tala, que termina agotando el bosque
y el ambiente en general", dijo Mbogo a IPS.
Otra iniciativa, el Proyecto Piloto de Monte Kenia Oriental para la
Administración de Recursos Naturales, es un esquema de siete años que
busca mejorar las vidas de 580.000 personas en cinco distritos a través
de un uso más efectivo de recursos naturales y mejores prácticas agrícolas.
El gobierno, a través de su Autoridad Nacional de Administración del
Ambiente, también se embarcó en una campaña para informar a las
comunidades sobre la importancia de la reforestación. Esto se hace
mediante "barazas" (reuniones comunitarias) y distribuyendo
material acerca de la reforestación en folletos simples impresos en los
idiomas locales.
Pero algunas iniciativas encontraron obstáculos: los elefantes del bosque
que destruyen los cultivos.
"Bananos, caña de azúcar, maíz y otros no existen en nuestros
predios porque han sido destruidos por los elefantes. Nuestras haciendas
fueron invadidas 42 veces desde 1984", dijo Elisha Njeru, agricultora
y líder comunitaria.
Según Wilson Ndegwa, del Servicio de Naturaleza de Kenia, el año pasado
hubo cuatro muertos y varios heridos por ataques de elefantes en la región.
Sin embargo, continúan los esfuerzos para impedir que las comunidades
vuelvan a la tala ilegal.
"La lucha contra la desertificación es fundamentalmente una lucha
contra la pobreza", dijo Hama Arba Diallo, secretario ejecutivo de la
Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNUD),
en una conferencia celebrada en Nairobi del 17 al 28 de octubre.
El encuentro buscó evaluar el progreso realizado en materia de combate a
la desertificación y reducción de la pobreza por los 191 países que
firmaron la Convención, en 1994.
Durante la conferencia, los estados africanos, organizaciones de
desarrollo y donantes lanzaron la iniciativa "TerrAfrica", para
potenciar esfuerzos dirigidos a impedir la degradación de los suelos y
promover su uso sustentable en el continente. Se espera que unos 4.000
millones de dólares sean destinados a este plan, el más grande en su
tipo, que será administrado por el Banco Mundial.
Según la ONU, alrededor de dos tercios de la población de África está
afectada por la degradación de los suelos, mientras que en las próximas
dos décadas la tierra de cultivo podría volverse improductiva como
resultado de ese deterioro.
TerrAfrica ayudará a los involucrados en esta lucha a compartir
conocimientos y a asegurarse de que quienes elaboran las políticas en
todos los ámbitos consideren una administración sustentable de la tierra.
"TerrAfrica es única, pues se dirigirá a las causas que originaron
la degradación de los suelos, así como las barreras e inconexiones entre
demanda de inversiones para un buen manejo y los mecanismos de distribución
y financiación más importantes, tanto en el plano interno como
internacional", dijo Warren Evans, director de Ambiente del Banco
Mundial. (FIN/2005)
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