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Violencia urbana continúa en Francia, Chirac ordena
reforzar acción policial

FOTO: AFP
PHOTO/FRED DUFOUR
PARIS 06/11/2005 (AFP) - El presidente francés, Jacques Chirac,
anunció el domingo por la noche que "la ación de la policía y de
la justicia" será reforzada ante el agravamiento de la violencia
urbana que sacude desde hace 11 días los suburbios pobres de París y que
llegó a otras ciudades de Francia.
La violencia urbana que sacude a Francia se intensificó este domingo
con más ataques contra edificios, tiendas y 1.300 vehículos quemados, 32
de ellos en el centro de París.
Por otra parte, numerosos vehículos y cubos de basura fueron quemados
en las primeras horas de la noche del domingo en Nantes, Orleans y Rennes
(noroeste) mientras que en Toulouse (suroeste) un grupo de unos 30
jóvenes se enfrentó con la policía, que respondió con gases
lacrimógenos, anunciaron fuentes policiales y de bomberos.
Hasta hace dos días, la violencia se había circunscrito a los barrios
pobres de las afueras de la capital francesa, con fuerte presencia de
jóvenes nacidos en Francia pero procedentes de familias inmigrantes de
origen magrebí y africano.
Ni los llamamientos a la calma, ni el anuncio del gobierno de que la
policía impondrá el orden por la fuerza parecen socavar la
determinación de esos jóvenes que se sienten excluidos de la sociedad
francesa y gritan su odio contra el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy.
En este contexto, el jefe del Estado convocó una reunión de urgencia
del Consejo de Seguridad Interior (CSI) al final de la cual reiteró que
la "prioridad" era restablecer la seguridad y el orden público.
Estas fueron las primeras palabras públicas de Chirac desde el
comienzo de la ola de violencia. La falta de declaraciones del mandatario
había sido causa de sorpresa y crítica por parte de la oposición de
izquierda.
En la reunión del CSI estuvo también presente el primer ministro
francés, Dominique de Villepin, que al término del encuentro anunció
que serán reforzadas "las fuerzas de seguridad en todo el país o
dónde sea necesario".
Villepin también señaló la aceleración de los trámites para juzgar
inmediatamente a los responsables de la actual ola de violencia, al tiempo
que hizo un "llamamiento solemne a la responsabilidad de todos"
para hacer frente a la crisis y reiteró que "la violencia no es la
solución".
Por su parte, la oposición socialista y comunista volvió a la carga
este domingo en sus peticiones de dimisión del ministro del Interior. En
opinión de los socialistas, Sarkozy sólo echó más leña al fuego
cuando definió a los jóvenes del extrarradio de "chusma".
Vehículos, pero sobre todo edificios públicos, escuelas, comercios y
almacenes volvieron a ser la noche pasada, los blancos preferidos de la
furia juvenil, que opera con una gran movilidad, y que se extendió
también a otras regiones de Francia.
El domingo, la policía anunció que detuvo a 349 personas y que 1.295
vehículos fueron incendiados, la cifra más elevada desde el inicio de la
violencia, el 27 de octubre, debido a la muerte accidental de dos
adolescentes de Clichy-sous-Bois, en el departamento de Seine-Saint-Denis,
que se creían perseguidos por la policía.
La violencia se propagó como la pólvora en la periferia de París,
donde el desempleo, la pobreza, el fracaso escolar y el sentimiento de
exclusión social crean un peligroso cóctel.
En los últimos diez días, más de 800 personas fueron detenidas y
3.500 vehículos quemados tanto en el extrarradio de París como en otras
ciudades del país.
En la noche del sábado al domingo la violencia golpeó el corazón de
la capital francesa, con 32 coches quemados, algunos de ellos en la
emblemática Plaza de la República.
En Evreux (oeste), unos violentos enfrentamientos entre policías y
jóvenes armados con bates de béisbol causaron numerosos heridos.
"Hay una competición entre las ciudades, a ver quién quemará
más cosas", escplicó el domingo Amine, de 21 años, que vive en un
barrio pobre de Epinay-sur-Seine, cerca de París.
"Nunca ví esto aquí", señaló por su parte un policía de
25 años al tiempo que confesaba no tener ganas de poner en peligro su
vida "todos los días".
Y es que entre los miles de bomberos y policías que cada noche deben
hacer frente a la violencia ha empezado a extenderse el cansancio. Algo
que les preocupa porque, según un responsable policial que quiso mantener
su anonimato, el "bajar la guardia" "puede causar
incidentes y atropellos".
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