|
| |
 |
¿Una cumbre para la
gente?
Por Marty Logan
TÚNEZ, 16/11/2005 (IPS) - Los gobiernos del mundo dejaron de reñir
por el control de Internet, al menos por ahora, pero ¿podrán esta semana
las más de 10.000 personas reunidas en la cumbre de Túnez concentrarse
en cómo crear una sociedad de la información sin exclusiones?
Ésa es, precisamente, la meta de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de
la Información, cuya segunda fase se desarrolla en la capital de este país
de África septentrional hasta este viernes. La primera fase se celebró
en Ginebra en 2003.
La "brecha digital" --diferencia entre ricos y pobres en el goce
de las tecnologías de la información y la telecomunicación-- es un
hecho de la realidad. En los ocho países más ricos del mundo hay casi
tantos usuarios de Internet (429 millones) como en todo el resto del
planeta (444 millones).
Representantes gubernamentales acordaron el martes de noche mantener el
control de la tecnología que procesa Internet --el símbolo más potente
de la era de la información-- en manos de Estados Unidos, y continuar
dialogando sobre la delegación de esa facultad a un foro internacional.
El diplomático estadounidense David Gross se manifestó "emocionado"
por el acuerdo alcanzado a último minuto, luego de tres años de
negociaciones.
La transacción "refirma el rol de la tecnología en el mundo y
preserva el papel único de Estados Unidos", dijo este miércoles
Gross en conferencia de prensa, mientras transcurría la ceremonia de
apertura de la Cumbre.
El secretario de Comercio adjunto de Estados Unidos, M. D. Gallaher,
consideró que el acuerdo representa un voto de confianza por los "principios
de mercado" y por el "libre flujo de información" que, según
él, son los principios rectores de la sociedad de la información de su
país.
Al aplicar "el uso de la tecnología para el desarrollo económico",
el nuevo enfoque ayudará a achicar la brecha digital, agregó Gallaher.
En los próximos tres días de esta enorme conferencia, se realizarán
numerosos seminarios y talleres organizados por organizaciones no
gubernamentales e intergubernamentales, como la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) y sus agencias.
También se prevé el lanzamiento de productos y servicios por parte de
empresas privadas, que han desplegado sus últimos juguetes tecnológicos
en brillantes pabellones.
Todas estas actividades tienen el objetivo de iniciar un proceso de
achicamiento de la brecha digital con miras a 2015, fecha en que los
Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio establecen
en que deberá reducirse la población pobre del mundo a la mitad.
La nube del conflicto por la gobernanza de Internet que sobrevolaba la
Cumbre se ha diluido, pero persiste la de los obstáculos que ha impuesto
el gobierno del presidente tunecino Zine el-Abidine a la participación de
la sociedad civil en la conferencia y en reuniones fuera de la sede
oficial.
Periodistas y activistas por la libertad de expresión están presos en
este país desde hace varios años.
El día 10, menos de una semana antes del inicio de la Cumbre,
organizaciones de la sociedad civil se enteraron de que el hotel
contratado como sede de la paralela Cumbre Ciudadana había cancelado el
compromiso.
Los responsables del hotel aseguraron que sus instalaciones debían ser
repentinamente reparadas, pero los organizadores creen que se trata de la
respuesta presiones del gobierno.
Los organizadores acordaron reunirse en el Instituto Goethe, en el centro
de Túnez. Pero policías de civil les impidieron el ingreso a este centro
cultural, dependiente de la cooperación alemana.
El bloqueo incluyó a periodistas. Un camarógrafo de la televisión belga
dijo a IPS que le requisaron sus equipos mientras intentaba acercarse al
Instituto Goethe y que se los devolvieron sin la cinta 15 minutos más
tarde.
Entre aquellos a quienes se les impidió el ingreso al Instituto figuran
el vicepresidente de la Liga Tunecina para la Defensa de los Derechos
Humanos, Souhayr Belhassen, el dirigente del ilegal sindicato de
periodistas de este país Mahmoud Dhaouadi y representantes de la
organización internacional de derechos humanos Human Rights Watch (HRW).
"Finalmente, algunos delegados se reunieron en un café cercano con
un alto diplomático alemán y otro suizo. Pero todos ellos tuvieron que
abandonar el café cuando el propietario les informó que la policía le
ordenó echarlos, pues de lo contrario lo clausurarían", indicó HRW.
Paradójicamente, el presidente Ben Alí dijo en la ceremonia de apertura
de la Cumbre este miércoles que Túnez está decidido a "proteger
los derechos humanos y el pluralismo político" en "armonía con
los principios fundamentales de la sociedad de la información".
La abogada de derechos humanos iraní y premio Nobel de la Paz Shirin
Ebadi pareció referirse, entre otros, al gobierno anfitrión en la
ceremonia de apertura.
"Por desgracia, defensores de los derechos humanos, escritores y
traductores son encarcelados en algunos países, por el único crimen de
haber ejercido la libertad de expresión y de opinión", advirtió
Ebadi.
"Sugiero que se instale un comité bajo la égida de la ONU para
analizar el problema de la censura de sitios de Internet, y para impedir
que los estados sacrifiquen el interés de su gente en el altar de su
conveniencia política", agregó la abogada. (FIN/2005)
|
|
|
|