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Celebración
empresarial, desazón social
Por Hilmi Toros (TerraVivaIPS)
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desarrollada por el MIT
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TÚNEZ, 18/11/2005 (TerraViva/IPS) - La Cumbre Mundial sobre la
Sociedad de la Información concluyó este viernes en Túnez con
expresiones de satisfacción empresarial, coincidentes con las de la ONU y
los gobiernos. Pero en la sociedad civil reinaba cierta desazón.
"Éxito y fracaso son palabras muy fuertes para caracterizar la
Cumbre", dijo a TerraViva/IPS la directora ejecutiva de la Asociación
para el Progreso de las Comunicaciones (APC), Anriette Esterhuysen.
"Digamos que la Cumbre fue valiosa. El impacto aún está por
verse", concluyó.
La sociedad civil logró un avance: obtener reconocimiento como "participante"
en un nuevo organismo internacional, el Foro sobre Gobernanza de Internet,
junto con gobiernos, empresas e instituciones multilaterales, recordó la
activista.
Pero, dada la oposición de Estados Unidos, fracasaron los intentos por
trasladar el virtual control del sistema de códigos y números de
Internet de una agencia con sede en ese país, la ICANN, a un organismo
internacional.
El Compromiso de Túnez, presentado al cierre de la Cumbre, contiene el
compromiso de todos los participantes a "construir una Sociedad de la
Información centrada en la gente, inclusiva y orientada al desarrollo".
El objetivo es que "personas de todas partes puedan acceder, utilizar
y compartir la información y el conocimiento", agrega.
El Compromiso también enfatiza que "la libertad de expresión y el
libre flujo de información, ideas y conocimientos son esenciales para la
Sociedad de la Información y para el desarrollo".
"Los resultados son muy positivos y equilibrados", dijo a
TerraViva/IPS el coordinador del Grupo de Trabajo de la ONU sobre
Información, Comunicación y Tecnología, Sarbuland Khan. "Ahora hay
un entendimiento claro de que estos asuntos no pueden ser solucionados sólo
a través de alianzas."
Organizaciones de la sociedad civil, en una declaración conjunta, no
manifestaron demasiado entusiasmo por los resultados. La definición del
Foro propuesto en el Compromiso carece de detalles y tiene un horizonte de
funcionamiento de apenas cinco años, sujeto a una extensión, indicaron.
Por otra parte, el Foro se caracteriza mejor por las facultades de las que
carece que por aquellas que efectivamente tendrá: el organismo en que
cohabitarán representantes gubernamentales, funcionarios internacionales,
activistas y empresas no tendrá, por ejemplo, una función de supervisión
ni de manejo.
La sociedad civil también lamentó la falta de nuevos mecanismos de
financiamiento. Existe un Fondo para el Desarrollo de Internet, pero de
participación voluntaria. Sin contar a Francia, hay incertidumbre sobre
la procedencia de los aportes.
Otra demanda insatisfecha de la sociedad civil es el establecimiento de
una comisión independiente "para revisar las regulaciones nacionales
e internacionales en materia de tecnologías de la información y las
telecomunicaciones y el cumplimiento de los principios de derechos humanos".
Las celebraciones del sector privado contrastaron con la desazón de la
sociedad civil. Las grandes compañías lograron su objetivo de impedir la
asignación del manejo de Internet a una agencia multilateral.
Por otra parte, los representantes de las empresas exhibieron sus avances
tecnológicos en materia de bienes y servicios informáticos y de
comunicaciones, y forjaron contactos que, a su debido tiempo, fructificarán
en contratos.
Tras la clausura de esta Cumbre, quedó claro que el sector privado, al
que se mantuvo fuera de grandes conferencias internacionales anteriores,
está en camino de aumentar su influencia en los asuntos mundiales, mucho
más allá del puro campo de los negocios.
La representación empresarial estuvo fuerte y coordinadamente
representada por la Cámara Internacional de Comercio y otras
instituciones bien financiadas. En cambio, la sociedad civil careció de
una estructura unificada.
Al mismo tiempo, las compañías muestra una actitud novedosa. Las
multinacionales, otrora objeto de sospechas de la sociedad civil, hoy se
asocia en diversos proyetos con gobiernos, la ONU y organizaciones no
gubernamentales del Sur en desarrollo.
"Hay una fuerte ansia de involucramiento en el desarrollo", dijo
Khan, quien pasó buena parte de la Cumbre en reuniones con ejecutivos de
Siemens, Microsoft y otras grandes firmas.
"Finalmente, hay una plena y aceptada conciencia de que el sector
privado debería participar en el desarrollo", dijo Gora Datta,
presidente de la compañía de programas informáticos estadounidense
Cal2Cal.
A las empresas también las beneficia alcanzar a la población de los
mercados emergentes mundiales, añadió. ( (FIN/2005)
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[18.11.2005]: Celebración
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