El catedrático alemán Robert Spaemann asegura que la
homosexualidad es "un defecto biológico"
Afirma que "la cristiandad europea está
claramente atemorizada"
MADRID, 18/11/2005 (EUROPA PRESS)
El catedrático emérito de la Universidad de Munich (Alemania) Robert
Spaemann aseguró hoy en Madrid que la homosexualidad es "un defecto
biológico" y que es contrario a la razón "institucionalizar de
alguna manera uniones de este género y acercarlas a lo que es el
matrimonio", a la vez que calificó de "absurdo" el tema de
la adopción por parte de parejas del mismo sexo.
"Que un hombre, como también un animal, no sea receptivo a la
fuerza de atracción sexual del otro sexo, es claramente un defecto
biológico, como aparece también en el resto de la naturaleza, un 'fallo
de la naturaleza', como escribía Aristóteles. Pues la supervivencia del
género humano descansa en esta fuerza de atracción. Si un hombre, que
sufre este defecto e inclina sus tendencias sexuales al propio sexo, sigue
o no esta tendencia, es una cuestión moral, que no debe interesar al
legislador estatal. El Estado no tiene nada que buscar en los dormitorios,
excepto en caso de violación o corrupción de menores", afirmó
Spaemann, que intervino en el primer bloque de ponencias del VII Congreso
Catílicos y Vida Pública de la Fundación San Pablo CEU, titulado 'Llamados
a la libertad'.
En su discurso, titulado 'Ciudadanos religiosos y seculares en la
democracia', el catedrático alemán añadió que en lo que sí tiene
interés legítimo el Estado es "en que esta tendencia no se extienda,
por la propaganda o por una pedagogía correspondiente, más allá de los
que ya tienen esta disposición por naturaleza".
A su entender, "contradice completamente a la razón
institucionalizar de alguna manera uniones de este género y acercarlas a
lo que es el matrimonio" porque "el interés público" en
la unión es que puedan provenir niños. En estepunto, añadió que "si
no, también hermanos podrían casarse" o un párroco y quien cuida
de su casa o un matrimonio entre tres o un pequeño círculo de amigos del
mismo sexo. "Que la comunidad de vida privilegiada públicamente
tenga que ser sexual, que no pueda establecerse entre parientes, etc., que
existan todas estas restricciones se basa en una imitación del matrimonio
que no puede fundamentarse ya con ningún argumento racional",
agregó.
ADOPCIÓN GAY: "UN ABSURDO"
En esta línea, Robert Spaemann consideró "completamente absurdo"
que se otorgue a parejas gays el derecho a la adopción de niños. "Esto
esconde un individualismo craso, según el cual los niños existen para
satisfacción de los padres", argumentó. A su entender, la pregunta
legítima sobre qué es lo mejor para los niños "pasa a segundo
plano" en este tipo de adpciones.
"Nada justifica aceptar que para estos niños, que ya tienen el
difícil destino de no poder crecer con los propios padres naturales, sea
indiferente si pueden experimentar el ser hombres desde el inicio en la
forma dual y polar de los dos sexos, es decir, en la forma plena, o han de
hacerlo en la forma reducida de una comunidad homosexual. Que sea una
suerte adquirir un carácter homosexual creciendo en una comunidad
homosexual, no querrá decirlo nadie en serio. Tras esta exigencia hay un
ataque de principio contra algo que pertenece esencialmente a la vida, la
normalidad. Y además una normalidad no arbitraria, sino caracterizada por
la naturaleza específica de una especie", aseveró.
Robert Spaemann comenzó su intervención asegurando que "la
cristiandad europea está claramente atemorizada". En este sentido,
se refirió a que "el año pasado tuvo lugar en Bruselas una
humillación de los ciudadanos cristianos de Europa como nunca antes
había sucedido" y que ésta ha sido asumida y "no ha conducido
a una crisis purificadora de las instituciones europeas", que fue la
obligación a renunciar del candidato presentado por Italia para comisario
europeo de Justicia, el ministro italiano Rocco Butiglione, tras
menifestarse acerca de "sus convicciones personales a propósito de
la familia, de la posición de la mujer y de la homosexualidad".
"Estos acontecimientos no han conducido a una crisis, porque la
cristiandad europea está claramente atemorizada", sostuvo el
catedrático emérito, quien instó a "repensar a fondo el estatus de
los ciudadanos religiosos en el moderno Estado de derecho" y no en el
"estado secular, como se ha hecho muy usual hoy día".
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