Educación contra lacra
discriminatoria
Alicia Fraerman
MADRID, 8/3/2005 (IPS) - Educar con equidad
desde la infancia, en el hogar y en las escuelas, es vital para erradicar
la discriminación de género, y para contribuir a ello, la española
organización no gubernamental InteRed ha editado una guía.
La autora del libro ”Materiales didácticos:
Educación, género, desarrollo”, la profesora de historia Carmen Llopis,
dijo a IPS que el objetivo es ayudar a dar un salto histórico combinando
la teoría con la práctica.
Es muy difícil cambiar los usos y costumbres incorporados al hábito
personal desde la niñez. ”¿Qué se le puede decir a una criatura si
desde que nace ve en su hogar que su madre cocina, lava la ropa y limpia
la casa, mientras su padre pinta una pared, arregla una máquina o
simplemente descansa?”, cuestionó.
”¿Y de qué sirve que en los institutos de enseñanza se hable de
igualdad de derechos, mientras a los estudiantes varones se les encarga
mover de sitio los pupitres, en tanto que a las mujeres se les encomienda
regar las plantas?”, siguió.
La obra, con aportes de 25 activistas e investigadores, ofrece
herramientas para favorecer la toma de conciencia de los desequilibrios de
género.
En su primera parte, explica las ideas clave divididas en tres apartados:
”Naturaleza y cultura”, ”Mujer y educación” y ”Un mundo
diferente y plural”.
El concepto de género es definido como una construcción social e histórica
que se ha ido conformando a partir de los roles que la sociedad y sus
instituciones (familia, escuela, medios de comunicación) han atribuido a
hombres y mujeres, y no como una noción de sexo, conformada por lo biológico
y natural.
Vista así, la perspectiva de género constituye una nueva manera de leer
la realidad que permite el análisis de los desequilibrios desde una visión
más global, dijo la autora.
A pesar de los avances, la discriminación de la mujer es todavía una
lacra, especialmente patente en los países del Sur, en los que las
desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres limita el goce de
derechos humanos como el acceso a salud, educación, vivienda o a la
participación política.
Un aspecto de esa discriminación lo puso en evidencia un informe de las
organizaciones Amnistía Internacional, Intermón Oxfam e International
Action Network on Small Arms, publicado este martes con motivo del Día
Internacional de la Mujer.
El informe documenta que el comercio de armas ligeras, que mueve miles de
millones de dólares al año, hace pagar a las mujeres un precio cada vez
más alto y diferenciado que el de los varones, en su salud y su vida.
En Sudáfrica muere una mujer cada 18 horas por disparos realizados por su
pareja o ex pareja.
Pero también en países desarrollados, como Estados Unidos, se producen
situaciones graves. Según el informe, si en un domicilio de ese país hay
un arma de fuego, el riesgo de que algún miembro de la familia sea
asesinado se incrementa en 41 por ciento, pero ese riesgo se eleva a 272
por ciento para las mujeres.
Ante ello, las organizaciones no gubernamentales que presentaron el
informe reclaman que ninguna persona pueda poseer un arma de fuego sin
licencia y que se excluya precisamente su concesión a quien tenga
antecedentes de violencia familiar.
Además, reclaman un tratado sobre el comercio de armas que prohíba
expresamente las exportaciones a países donde puedan ser utilizadas para
perpetrar actos violentos contra mujeres y otras violaciones de derechos
humanos.
Sobre la situación en los países en desarrollo también incide el libro
de InteRed, recordando que en muchas comunidades, la escuela reproduce el
sistema patriarcal vigente y refuerza los papeles tradicionales asignados
a la mujer y al hombre.
Además, el libro destaca que las Metas de Desarrollo del Milenio y las
conferencias mundiales sobre la situación de las mujeres han contribuido
a situar estos asuntos como una cuestión central. ”Es central porque no
habrá un verdadero desarrollo hasta que no exista la equidad de género”,
subraya Llopis.
Las Metas del Milenio fueron aprobadas en septiembre de 2000 por la
Organización de las Naciones Unidas y son una plataforma para abatir la
pobreza extrema, el hambre y las desigualdades en todo el mundo, con plazo
en 2015.
(FIN/2005)
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