Mancha negra para imagen nacional
Zofeen T. Ebrahim
KARACHI, Pakistán, 8 mar (IPS) - La absolución
judicial en Pakistán de cinco hombres que violaron a una mujer en público,
por orden de los ancianos de la aldea donde vivían, echa por tierra la
imagen ”más blanda” que este país islámico intenta proyectar a la
comunidad internacional.
La Alta Corte de Lahore pronunció el veredicto en
vísperas del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este martes,
y mientras la ministra pakistaní para el Desarrollo de la Mujer, Nilofar
Bajtiar, destacaba ante miles de delegados reunidos en la sede de las
Naciones Unidas que el parlamento de su país considera un proyecto para
tipificar los ”asesinatos de honor” como homicidio premeditado.
En junio de 2002, Mujtaran Mai, de 30 años, fue violada en público por
seis hombres en la aldea de Meerwala, en la oriental provincia de Punjab,
como castigo a su hermano, quien supuestamente había tenido relaciones
ilegítimas con una mujer de una tribu rival, los mastoi.
Posteriormente, se supo que unos hombres mastoi habían molestado al
hermano de Mai e intentaron encubrir el incidente acusándolo de mantener
relaciones ilícitas con una mujer de su tribu, informó el diario The New
York Times.
Los esfuerzos por resolver la disputa fracasaron y los mastoi, indignados
por lo que consideraron una violación de su honor, exigieron venganza,
que se tomaron violando en masa y en público a la hermana del acusado.
Un tribunal de primera instancia condenó a muerte a seis hombres en
agosto de 2002 por ordenar o perpetrar la violación, y Mai recibió como
compensación del gobierno 8.300 dólares, que utilizó para abrir una
escuela en su aldea.
Pero el 3 de este mes, la Alta Corte de Lahore revocó el veredicto y
absolvió a cinco de los seis acusados, conmutando la sentencia de muerte
del sexto por cadena perpetua. El tribunal arguyó que las pruebas
presentadas fueron insuficientes y las investigaciones policiales tuvieron
graves fallas.
”Estoy muy decepcionada con este veredicto. Mi vida y la de mi familia
están en peligro ahora”, declaró Mai en una conferencia de prensa
organizada por un grupo de derechos humanos.
Tasneem Ahmar, activista y directora de la organización de investigación
Uks, calificó la sentencia de ”mancha negra” para Pakistán.
”No esperábamos esta decisión”, dijo, ”pero ella (Mai) es una
mujer muy valiente y determinada”.
Desde el primer juicio, Mai ha sido acosada y recibido amenazas de muerte
por parte de los mastoi. Aunque recibió varias ofertas para mudarse a un
lugar más seguro, Mai desea permanecer en su aldea de Meerwala y pelear
su caso hasta el final.
El ministro de Información y Difusión, Rashid Ahmed, anunció la decisión
del gobierno de apelar el caso ante la Corte Suprema.
Los incidentes de violación en masa son frecuentes en Pakistán, pero el
caso de Mai ganó notoriedad internacional porque el ataque había sido
ordenado por el ”panchayat” o consejo de la aldea, un vestigio del
sistema feudal.
Kamila Hayat, codirectora de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán,
culpó al sistema legal por el resultado de la semana pasada.
”El gobierno debió garantizar una investigación adecuada del caso, en
lugar de permitir las brechas que identificó la Alta Corte de Lahore”,
dijo Hayat a IPS.
”Esto también indica una falta de compromiso de parte del gobierno para
combatir los delitos contra la mujer, porque precedentes como éstos sólo
pueden estimular más atrocidades. No es posible que la víctima deba
sufrir por omisiones de las autoridades”, agregó la activista.
Un artículo del diario de lengua inglesa Daily Times, de Lahore, preguntó
por qué la policía ”no pudo reunir evidencia si la violación ocurrió
en público”.
La periodista Zubeida Mustafá observó que no se puede afirmar que el
veredicto sea técnicamente incorrecto, pero expresó que el día de la
sentencia fue ”una jornada triste para quienes luchan por los derechos
de las mujeres y las afrentas cometidas contra ellas”.
”Es necesario llamarles la atención a la policía y al sistema en
general, por no ser capaces de producir testigos, que probablemente tenían
demasiado miedo para hablar”, dijo a IPS.
Zohra Yusuf, miembro de la Comisión de los Derechos Humanos de Pakistán,
opinó que la sentencia de la Alta Corte de Lahore ”indica a los
violadores que pueden salir impunes”.
Entre tanto, ”el gobierno sigue complaciendo a los elementos más
conversadores, por ejemplo rechazando enmiendas al proyecto de ley sobre
asesinatos de honor”, señaló Yusuf.
En cuanto a Mai, dijo que ”ahora es más vulnerable y sólo podrá salir
adelante con la ayuda de grupos de los derechos humanos”.
Mientras, Mai, haciendo caso omiso de las amenazas de los mastoi, volvió
a dar clases en la escuela que construyó. ( (FIN/2005)
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