|
|
|
»
Secciones
|
|
»
Portada
- lo
último
»
Editorial
»
Nunca
en Martes
»
Columnistas
»
Diversidad
y dialogo
»
Literatura
»
Cine
»
Derechos
humanos
»
Derechos
civiles GBLT
»
Religion
y sociedad
»
Salud
»
Focus
»
Deportes
»
Economia
»
Ciencia
»
ADLS
»
RDLS
»
Sociedad
y cultura
»
Obituarios
»
Opinion
»
Homofobia
»
Fotos
|
| »
Foro
de debates |
| Da tu
opinión aqui sobre los temas más actuales participando en nuestro foro
(blog) |
|
»
Ediciones
regionales:
|
|
|
|
»
Ciudad
de México
»
Cd. de México: Calendario
de eventos
»
Puerto
Rico
»
Ecuador
|
|
»
Secciones regionales
|
|
»
America
Latina
»
Asia
»
Africa
»
Europa
|
| »
Eventos Academicos |
|
»
Sida
y Cultura,
Puerto
Vallarta, Mexico, 9 - 12 de diciembre, 2005
|
| » AIDS
in Culture,
Puerto Vallarta, Mexico, 9 - 12 December, 2005 |
| » El
derecho a ser diferente,
Montreal, Canada, 26 - 29 de julio de 2006 |
|
»
Organisaciones en La Familia Enkidu:
|
|
»
Pacientes
de SIDA pro Política Sana (Puerto
Rico)
»
Pais
Canela (Ecuador)
»
HazLOTuyo
(México)
|
|
»
Sobre Enkidu
|
|
»
Contácatanos
»
¿Quieres
unirte a nuestro equipo?
»
Publicidad
en Enkidu
|
|
|
|
|
| |
|

|
|
Espiritualidad
y Religiones
por
J. Álvaro Olvera Ibarra/Enkidu
|
|

|
|
Hola Amig@ de Enkidu:
Hoy quiero compartir contigo mis reflexiones – y
algunas que no son mías – sobre la relación entre espiritualidad y
religión, cosa que me parece de lo más importante cuando se trata de
relacionarnos de forma cada vez más sana con la religión que practicamos
(o que practicábamos)
Recuerda que la visión que te propongo aquí es una
visión holística de la espiritualidad (si te queda alguna duda al
respecto, puedes releer las columnas anteriores de este Rincón). Veamos.
Quedamos en que la espiritualidad es un modo de vivir,
que la vida entera está movida por el espíritu que es anhelo de plenitud.
Afirmamos, además que la espiritualidad es, por su misma naturaleza, una
forma de vivir en relación con: sea con uno mismo (dimensión
personal) con los demás (dimensión social) con la naturaleza (dimensión
ecológica) y, los creyentes, en relación con quien llamamos Dios (dimensión
teológica)
Entonces, la espiritualidad tiene diversas dimensiones
y múltiples manifestaciones que siempre estarán en relación a nuestra
historia personal, a nuestra cultura y a nuestras experiencias personales
y/o comunitarias.
Por ejemplo, puede ser que en tu entorno cultural NO se
considere el salir del clóset como una manifestación de espiritualidad,
aunque tu experiencia personal de “desclosete” haya sido vivida como
algo profundo, que te cambió la vida y que te ha hecho ser más libre y más
pleno. Si es así, estamos hablando de una experiencia espiritual tan
espiritual como la de quien ha experimentado la mano de Dios acariciando
su vida a través del amor de una persona o a través de la oración.
Más adelante profundizaremos sobre las dimensiones de
la espiritualidad. Pasemos a la cuestión de la religión.
¿Qué entiendo por religión? Desde una visión holística,
entiendo la religión como la vivencia de una determinada fe, vivencia que
puede ser pública o privada y que está formada por:
Creencias (la reencarnación, la salvación,
el nirvana)
Símbolos (agua, fuego, incienso)
Mitos (cielo, infierno, shangri-la,
encarnaciones de la divinidad)
Ritos (bautismo, circuncisión, profesión
de votos monásticos, iniciación esotérica)
Grupos (iglesia, congregación, orden,
monasterio)
Todas las religiones del mundo son, primeramente, fenómenos
sociales, es decir, son los grupos humanos quienes se preguntan las
grandes cuestiones de la vida (quienes somos, de donde venimos, a donde
vamos) y tratan de dar respuesta a esas preguntas formando un sistema de
valores, una filosofía de vida, una ética y unos ritos que les ayuden a
manifestar el sentido que han descubierto a la vida personal y del grupo.
Las religiones nos dan identidad cultural porque nos
hacen sentir pertenencia a un grupo determinado, grupo que nos recibe, nos
ayuda a vivir, sanciona nuestra conducta ética y nos da una esperanza en
medio de la vida. En ese sentido, todas las religiones son creaciones
profundamente humanas, que buscan responder a las preguntas más humanas y
provocar las conductas más humanas dentro de los límites del tiempo y la
cultura en la que han sido creadas.
Los creyentes afirmamos que este proceso cultural
religioso se da de esta manera como respuesta a un encuentro espiritual
con la realidad trascendente que recibe en nombre de divinidad. Por eso,
todas las religiones se asumen como “reveladas” por un poder superior,
una divinidad o un ser iluminado; revelación que da posibilidad a la
existencia de libros “sagrados, revelados” o como los llamamos en
algunas religiones, libros que son “palabra de Dios”
Por un lado, entonces, las religiones son creaciones
humanas situadas en una cultura y un tiempo específicos que marcan su
rostro ante los demás seres humanos. Por eso podemos afirmar que todas
las religiones son imperfectas, limitadas y susceptibles de ser
manipuladas, malinterpretadas y torcidas de sus intenciones originales que
tienen que ver con amor, desarrollo humano, felicidad, plenitud, etc.
Por otro, los creyentes hallamos en ellas una expresión
del querer de nuestra divinidad, un proyecto de vida en el que esa
divinidad se manifiesta para invitar a los humanos a algo concreto que, en
su sentido más original, tiene que ver con respeto, aceptación, amor,
justicia, liberación.
Esta forma de vivir en relación con, que llamamos espiritualidad,
aunque casi siempre se ha vivido en el ámbito de la religión, no se
identifica con ella.
La religión es un camino para vivir la espiritualidad,
pero no es la espiritualidad pues ésta la sobrepasa; es la espiritualidad
la que sustenta, anima y da sentido a la religión como tal. No trato de
negar o rebajar la experiencia religiosa, que es una de las más hondas
experiencias humanas, pero sí de ubicarla en su contexto más sano: la
espiritualidad no es la religión, sino que la religión está al servicio
de la espiritualidad.
Una religión sin espiritualidad no tiene sentido, se
convierte en un culto externo y vació en una serie de ritos y palabras
que se repiten sin provocar el más mínimo cambio a mejor. Ejemplos del
daño que provoca una religión sin espiritualidad los podemos ver en
todas las religiones y en todos los tiempos: gente dura de corazón, que
se convierte en juez de los otros, que termina justificando sus
exclusiones y crímenes en nombre de Dios y en su honor.
Más, así como puede haber religión sin
espiritualidad, puede perfectamente hacer espiritualidad sin religión,
como dice el Dalai Lama:
Ritos y
oración... guardan una relación directa con la fe religiosa; pero
aquellas cualidades interiores [las relacionadas con el desarrollo humano y que son manifestaciones de
espiritualidad] no tienen porqué guardar tal relación. No hay, pues,
ninguna razón por la que un individuo no pueda desarrollarlas, incluso en
un grado muy elevado, sin recurrir a sistema religioso o metafísico
alguno.
Ejemplos de personas con una profundísima
espiritualidad – tal como la entendemos aquí – pero vivida fuera del
ámbito religioso, también hemos conocido en los últimos tiempos. Pienso
en Rigoberta Menchú y su lucha por los derechos de las personas indígenas,
en las mujeres que dieron su vida para lograr el derecho al voto, en los
obreros de Río Blanco, en Nelson Mandela y su lucha por la libertad de
los africanos.
* * *
Como siempre me he extendido
en el tema. Bueno, aquí le paramos. Nos vemos en la próxima edición del
Rincón de la Espiritualidad. Si tienes algún comentario, por favor,
ponte en contacto conmigo a través de Enkidu.
Cuídate mucho y lucha por
ser feliz.
J. Álvaro
Olvera Ibarra
|
|
[03.02.2005]: Espíritu y Espiritualidad
por © J. Álvaro Olvera
Ibarra, Comunidad Católica Vino
Nuevo/Enkidu
|
 |
Hola de
nuevo, lector de Enkidu. En
nuestro anterior encuentro
me quede picado con algunas
cosas de las que te estaba
hablando y la verdad es que
me gustaría retomar el hilo
a la cuestión sobre el
significado de
espiritualidad que te
propongo en esta columna... más |
|
|
| |
|

|
|
Espiritualidad
y Religiones
por
J. Álvaro Olvera Ibarra/Enkidu
|
|

|
|
Hola Amig@ de Enkidu:
Hoy quiero compartir contigo mis reflexiones – y
algunas que no son mías – sobre la relación entre espiritualidad y
religión, cosa que me parece de lo más importante cuando se trata de
relacionarnos de forma cada vez más sana con la religión que practicamos
(o que practicábamos)
Recuerda que la visión que te propongo aquí es una
visión holística de la espiritualidad (si te queda alguna duda al
respecto, puedes releer las columnas anteriores de este Rincón). Veamos.
Quedamos en que la espiritualidad es un modo de vivir,
que la vida entera está movida por el espíritu que es anhelo de plenitud.
Afirmamos, además que la espiritualidad es, por su misma naturaleza, una
forma de vivir en relación con: sea con uno mismo (dimensión
personal) con los demás (dimensión social) con la naturaleza (dimensión
ecológica) y, los creyentes, en relación con quien llamamos Dios (dimensión
teológica)
Entonces, la espiritualidad tiene diversas dimensiones
y múltiples manifestaciones que siempre estarán en relación a nuestra
historia personal, a nuestra cultura y a nuestras experiencias personales
y/o comunitarias.
Por ejemplo, puede ser que en tu entorno cultural NO se
considere el salir del clóset como una manifestación de espiritualidad,
aunque tu experiencia personal de “desclosete” haya sido vivida como
algo profundo, que te cambió la vida y que te ha hecho ser más libre y más
pleno. Si es así, estamos hablando de una experiencia espiritual tan
espiritual como la de quien ha experimentado la mano de Dios acariciando
su vida a través del amor de una persona o a través de la oración.
Más adelante profundizaremos sobre las dimensiones de
la espiritualidad. Pasemos a la cuestión de la religión.
¿Qué entiendo por religión? Desde una visión holística,
entiendo la religión como la vivencia de una determinada fe, vivencia que
puede ser pública o privada y que está formada por:
Creencias (la reencarnación, la salvación,
el nirvana)
Símbolos (agua, fuego, incienso)
Mitos (cielo, infierno, shangri-la,
encarnaciones de la divinidad)
Ritos (bautismo, circuncisión, profesión
de votos monásticos, iniciación esotérica)
Grupos (iglesia, congregación, orden,
monasterio)
Todas las religiones del mundo son, primeramente, fenómenos
sociales, es decir, son los grupos humanos quienes se preguntan las
grandes cuestiones de la vida (quienes somos, de donde venimos, a donde
vamos) y tratan de dar respuesta a esas preguntas formando un sistema de
valores, una filosofía de vida, una ética y unos ritos que les ayuden a
manifestar el sentido que han descubierto a la vida personal y del grupo.
Las religiones nos dan identidad cultural porque nos
hacen sentir pertenencia a un grupo determinado, grupo que nos recibe, nos
ayuda a vivir, sanciona nuestra conducta ética y nos da una esperanza en
medio de la vida. En ese sentido, todas las religiones son creaciones
profundamente humanas, que buscan responder a las preguntas más humanas y
provocar las conductas más humanas dentro de los límites del tiempo y la
cultura en la que han sido creadas.
Los creyentes afirmamos que este proceso cultural
religioso se da de esta manera como respuesta a un encuentro espiritual
con la realidad trascendente que recibe en nombre de divinidad. Por eso,
todas las religiones se asumen como “reveladas” por un poder superior,
una divinidad o un ser iluminado; revelación que da posibilidad a la
existencia de libros “sagrados, revelados” o como los llamamos en
algunas religiones, libros que son “palabra de Dios”
Por un lado, entonces, las religiones son creaciones
humanas situadas en una cultura y un tiempo específicos que marcan su
rostro ante los demás seres humanos. Por eso podemos afirmar que todas
las religiones son imperfectas, limitadas y susceptibles de ser
manipuladas, malinterpretadas y torcidas de sus intenciones originales que
tienen que ver con amor, desarrollo humano, felicidad, plenitud, etc.
Por otro, los creyentes hallamos en ellas una expresión
del querer de nuestra divinidad, un proyecto de vida en el que esa
divinidad se manifiesta para invitar a los humanos a algo concreto que, en
su sentido más original, tiene que ver con respeto, aceptación, amor,
justicia, liberación.
Esta forma de vivir en relación con, que llamamos espiritualidad,
aunque casi siempre se ha vivido en el ámbito de la religión, no se
identifica con ella.
La religión es un camino para vivir la espiritualidad,
pero no es la espiritualidad pues ésta la sobrepasa; es la espiritualidad
la que sustenta, anima y da sentido a la religión como tal. No trato de
negar o rebajar la experiencia religiosa, que es una de las más hondas
experiencias humanas, pero sí de ubicarla en su contexto más sano: la
espiritualidad no es la religión, sino que la religión está al servicio
de la espiritualidad.
Una religión sin espiritualidad no tiene sentido, se
convierte en un culto externo y vació en una serie de ritos y palabras
que se repiten sin provocar el más mínimo cambio a mejor. Ejemplos del
daño que provoca una religión sin espiritualidad los podemos ver en
todas las religiones y en todos los tiempos: gente dura de corazón, que
se convierte en juez de los otros, que termina justificando sus
exclusiones y crímenes en nombre de Dios y en su honor.
Más, así como puede haber religión sin
espiritualidad, puede perfectamente hacer espiritualidad sin religión,
como dice el Dalai Lama:
Ritos y
oración... guardan una relación directa con la fe religiosa; pero
aquellas cualidades interiores [las relacionadas con el desarrollo humano y que son manifestaciones de
espiritualidad] no tienen porqué guardar tal relación. No hay, pues,
ninguna razón por la que un individuo no pueda desarrollarlas, incluso en
un grado muy elevado, sin recurrir a sistema religioso o metafísico
alguno.
Ejemplos de personas con una profundísima
espiritualidad – tal como la entendemos aquí – pero vivida fuera del
ámbito religioso, también hemos conocido en los últimos tiempos. Pienso
en Rigoberta Menchú y su lucha por los derechos de las personas indígenas,
en las mujeres que dieron su vida para lograr el derecho al voto, en los
obreros de Río Blanco, en Nelson Mandela y su lucha por la libertad de
los africanos.
* * *
Como siempre me he extendido
en el tema. Bueno, aquí le paramos. Nos vemos en la próxima edición del
Rincón de la Espiritualidad. Si tienes algún comentario, por favor,
ponte en contacto conmigo a través de Enkidu.
Cuídate mucho y lucha por
ser feliz.
J. Álvaro
Olvera Ibarra
|
|
[03.02.2005]: Espíritu y Espiritualidad
por © J. Álvaro Olvera
Ibarra, Comunidad Católica Vino
Nuevo/Enkidu
|
 |
Hola de
nuevo, lector de Enkidu. En
nuestro anterior encuentro
me quede picado con algunas
cosas de las que te estaba
hablando y la verdad es que
me gustaría retomar el hilo
a la cuestión sobre el
significado de
espiritualidad que te
propongo en esta columna... más |
|
|
|