Excitar adultos e inspirar a niños
Diego Cevallos
MÉXICO, 11/3/2005mar (IPS) - Pinturas y
esculturas eróticas que pretenden excitar al espectador son expuestas
desde este jueves por el mexicano José Luis Cuevas, artista irreverente
cuyos trazos inspiran por igual a adultos que a niños y niñas.
Cuevas asegura que si él no hubiese existido, las
artes plásticas de América Latina serían hoy muy distintas, y sostiene
que la obra erótica debe producir ”excitación sexual, de lo contrario
no funciona”.
Un conjunto de cerca de 60 piezas, entre esculturas y pinturas de corte erótico,
forman parte de la nueva exposición con la que se reinauguró la sala
sobre esa materia, ubicada en el museo que lleva su nombre en la capital
mexicana.
Cuevas, de 71 años, cerró la sala sobre erotismo hace dos años para
renovarla, lo que hizo con un conjunto de 24 nuevas piezas, agregadas a
las preexistentes.
La apuesta es que la nueva sala erótica cause excitación o alguna otra
reacción. ”Mi trabajo provoca molestia o indignación, pero también
admiración, reacciones que no son tan fáciles de lograr en el público a
través de imágenes plásticas”, señaló.
”Cuevas es único, es un provocador vanidoso que ha marcado parte de la
historia de la plástica en México y posiblemente de América Latina”,
dijo a IPS el crítico de arte Marcelo Ríos.
El 6 de este mes, un grupo de 80 niños y niñas se presentó ante él
para mostrarle los dibujos que realizaron inspirados en su pintura.
”Estoy sorprendido y es motivo de orgullo que me interpreten”, dijo el
artista a los menores, que dibujaron personajes deformes similares a los
de Cuevas.
”Voy identificando mi obra a través de los que ellos (los niños) hacen”,
declaró el artista.
Para Fernanda Ordaz, de 12 años, que dibujó un niño con rasgos faciales
similares a los que caracterizan a la obra de Cuevas, el artista ”es
genial, pues hace caras deformes que dicen mucho”.
”Es una pintura muy interesante”, dijo a IPS.
La niña conoció parte de la obra y vida de Cuevas a través de una
visita virtual que hicieron en su escuela al museo del artista en ”Artenautas”,
una página en Internet del estatal Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes.
Polemista irredento y publicista compulsivo de sí mismo, Cuevas, a quien
los críticos llaman el ”padre del deformismo”, escandalizó al medio
artístico de América Latina al romper en los años 50 con el muralismo
nacionalista de sus compatriotas Diego Rivera, José Clemente Orozco y
David Alfaro Siqueiros.
No sólo ha llamado la atención su obra, sino también los
”happenings” organizados por él, como la exposición de su semen en
un frasco o de electrocardiogramas tomados cuando hacía el amor, o su
invitación a mujeres para tatuarles su retrato.
En una entrevista que le realizó IPS a fines de 1999, Cuevas sostuvo que
si él no hubiese existido, las artes plásticas de América Latina serían
muy distintas. En esa ocasión, además sostuvo que en la región no haya
nadie que le iguale en calidad.
Cuevas firmó en los años 50 el manifiesto ”Cortina de Nopal”, un
ideario estético que habla de libertad creativa y propone dejar de lado
el muralismo de contenido político, postulados con los que ha cumplido.
En las escuelas de arte de México, el pintor y escultor es una referencia
de estudio obligatorio.
Además, en cualquier feria de arte local es común encontrar en venta
pinturas que evidentemente usan las técnicas de Cuevas o copian íntegramente
sus creaciones.
La nueva exposición del artista abierta esta semana ”demuestra que es
alguien que siempre está dispuesto a crecer y cambiar a pesar de los
golpes”, opinó el crítico Ríos.
Tal comentario alude a la muerte en 2000 de Bertha Riestra, su esposa por
más de 40 años, a quien consideraba su principal musa y su ”amor
eterno”.
Cuando vivía Riestra, el artista se encerraba en total soledad a crear.
Tras enviudar, se casó en 2003 con la pintora Beatriz Bazán., con quien
empezó a compartir la elaboración de sus pinturas y esculturas, lo que
desembocó en creaciones de mayor color y rasgos más estilizados.
”Hacer obra a cuatro manos es algo completamente legítimo, muchos
artistas lo han hecho desde el tiempo del Renacimiento, y más cuando sus
esposas son pintoras”, aduce Cuevas.
Él y Bazam convirtieron ”el acto de pintar temas eróticos en un acto
amoroso. Podríamos decir que mientras estamos los dos pintando sobre la
misma superficie, de alguna manera estamos llevando a cabo una situación
erótica”, sostiene.
Algunas de las nueva obras de Cuevas que están en exposición fueron
inspiradas, según indicó el artista, en visitas que realizó junto con
su esposa a un cine de baja monta de la capital, dedicado exclusivamente a
exhibifr películas pornográficas.
”Cuevas no ha perdido la chispa ni la energía provocadora, eso está
muy claro en su nueva obra, que aunque es algo diferente sigue en la misma
línea que impulsó en los años 50”, dijo Ríos. (FIN/2005)
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