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Miles de personas salen a las calles contra el matrimonio gay
MADRID
19/06/2005 (AFP) - Miles de personas (166.000 según la policía y 1,5
millones según la organización) se manifestaron el sábado por la tarde
en Madrid contra la legalización del matrimonio homosexual. Al frente de
la marcha estuvieron una veintena de obispos católicos y varios
dirigentes políticos del PP.
"La
Familia sí importa", "Por el derecho a un padre y una madre"
fueron los lemas que agitaron manifestantes de todas las edades, venidos
en trenes o buses especiales desde todos los lugares de España,
respondiendo a la convocatorio del Foro Español de la Familia (FEF), una
federación de asociaciones católicas laicas. El jefe del servicio de
orden de la manifestación, Ignacio García Juliá, dijo a la AFP que los
manifestantes eran unos 500.000 al principio de la manifestación, es
decir, la participación esperada por los organizadores.
Sin embargo,
según el cálculo del diario El País (cuatro personas por metro cuadrado)
sobre la capacidad del recorrido de la manifestación (entre la plaza de
Cibeles y la Puerta del Sol, más calles aledañas), el número de
asistentes fue de 180.000, como máximo. Numerosos jóvenes, niños en los
hombros de sus padres, pudieron verse en el cortejo, colorido y festivo
gracias a la abundante presencia de globos y pancartas, así como banderas
de España.
"El
Gobierno vulnera la familia, el único matrimonio es el de un hombre y una
mujer", dijo en medio de la multitud un joven cura con ropa negra y
gafas de sol, el padre Antonio San Félix, frente a un cortejo con sonido
de fondo de rock español. La manifestación contó con el apoyo oficial
de la Iglesia católica y del Partido Popular, cuyo presidente, Mariano
Rajoy, no asistió. Sí lo hicieron su número dos, Ángel Acebes, y el
portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana. Así como Ana Botella, esposa del
ex presidente José María Aznar.
Entre los
prelados, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, ex
presidente de la Conferencia Episcopal Española, quien fue ovacionado a
su llegada. No fue su sucesor y actual presidente, el obispo Ricardo
Blázquez, ni los obispos de Cataluña y el País Vasco, o el cardenal
arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo.
La
manifestación era el punto culminante de una serie de protestas por la
inminente aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, que
incluye el derecho a la adopción de niños, impulsada por el actual
Ejecutivo del PSOE, como cumplimiento de una promesa electoral del
presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
La mayoría de
los participantes dijeron que no estaban contra los homosexuales, sino por
la defensa del matrimonio entre hombres y mujeres y de la familia
tradicional. "El bien a proteger, el que significa el futuro del
país, es la familia tradicional con niños", dijo a la AFP Juan
Sánchez, director financiero de una empresa madrileña, que vino a
manifestarse con su esposa y sus cinco hijos, de cuatro a 21 años.
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