Cristianos, judíos y musulmanes
urgen a Bush
Jim Lobe
WASHINGTON, 14 ene (IPS) - La realineación
del gobierno de Israel y su plan de retiro de Gaza, junto con la elección
de Mahmoud Abbas como nuevo presidente palestino, son una gran oportunidad
para reanudar el proceso de paz entre esos dos pueblos, dijeron líderes
religiosos al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Líderes representantes de 25 organizaciones islámicas,
judías y cristianas de Estados Unidos exhortaron a Bush a designar un
enviado especial de alto nivel para trabajar en la promoción de
conversaciones entre los gobiernos de Israel y la Autoridad Nacional
Palestina (ANP).
El proceso de paz se descarriló en 2001 debido a la negativa del primer
ministro israelí Ariel Sharon a negociar con el presidente palestino
Yasser Arafat, fallecido el pasado 11 de noviembre, y a una nueva intifada
(insurrección) palestina contra la ocupación israelí.
Los líderes, integrantes de la Iniciativa Nacional Interreligiosa para la
Paz en Medio Oriente, solicitaron el miércoles una reunión personal con
Bush y prometieron recabar apoyo entre sus seguidores para la reanudación
del proceso y la aplicación de la llamada ”hoja de ruta” para la paz
en Medio Oriente, patrocinada por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea
y la Organización de las Naciones Unidas.
Si Bush promueve activamente su propia visión de una ”solución
biestatal”, tendrá el respaldo de ”fuerzas bipartidarias y
multirreligiosas de todo Estados Unidos”, dijo el rabino David
Saperstein, director del Centro de Acción Religiosa del Judaísmo
Reformista.
Dennis Ross, quien fuera enviado para Medio Oriente de los dos antecesores
de Bush, George Bush padre y Bill Clinton, apoyó de inmediato la
iniciativa de los líderes religiosos.
”No es importante que la persona tenga el título de 'enviado especial',
pero el gobierno debe designar un alto funcionario para trabajar en este
asunto”, dijo a IPS.
”Este es un momento adecuado para poner fin a la guerra entre israelíes
y palestinos. Si no cambiamos la realidad en el terreno en los próximos
seis a nueve meses, esta oportunidad se perderá”, advirtió Ross.
La exhortación de los líderes religiosos se produce en medio de
crecientes especulaciones en Washington acerca de la oportunidad creada
por la elección el domingo 9 de Abbas, un tecnócrata con imagen de
”moderado” ante Estados Unidos.
También coincide con el clima propicio creado por el Partido Laborista al
gobierno de Sharon, encabezado por el derechista Likud, y por el
compromiso unilateral de Sharon de retirar los asentamientos judíos de
Gaza y parte de Cisjordania para fines de este año.
El gobierno de Bush, que respalda el plan de Sharon en Gaza, exhortó al
gobierno israelí a respaldar a Abbas, conocido también como Abú Mazen,
que no logró ninguna concesión de Israel cuando fue primer ministro de
Arafat, en 2003.
Hasta ahora, Sharon, que el lunes felicitó por teléfono a Abbas por su
victoria electoral y anunció una próxima reunión con el líder
palestino (algo que se negaba a hacer con Arafat), ha cooperado, al punto
de abandonar su posición de que las negociaciones sólo podían
reanudarse cuando la ANP reprimiera y detuviera todos los ataques de
grupos radicales contra objetivos israelíes.
”Hay un reconocimiento de parte de Estados Unidos e Israel de que no es
posible detener por completo los actos terroristas”, comentó Lewis
Roth, experto de la organización Americans for Peace Now (Estadounidenses
por la Paz Ahora).
”Si Abbas logra un acuerdo político en ese sentido, estará bien. Le
darán el beneficio de la duda si hace el esfuerzo”, opinó.
Por otra parte, la preocupación de Sharon por las consecuencias demográficas
y políticas a largo plazo del mantenimiento de enclaves judíos en
territorios palestinos parecen haberlo persuadido de la necesidad de una
solución binacional.
Sharon espera recibir la cooperación de la ANP para su plan de retiro y
así reducir su vulnerabilidad a los ataques de la extrema derecha israelí,
que se opone al proyecto.
En este contexto, los líderes religiosos urgen a Bush a impulsar
activamente la aplicación de la hoja de ruta. ”Creemos que la paz es
posible, y que un liderazgo decidido de Estados Unidos es esencial para
alcanzarla”, declararon. (FIN/2005)
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