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LA DEMOCRACIA DECADENTE
por José F. Colón
"Es nuestro deber, por el amor que
profesamos a la Patria, no guardar silencio y defender con firmeza
todo intento de denigrar y destruir lo que nos define dignamente
como pueblo y civilización..."
El poder de convencer, a pesar de que sea a través de
medias verdades, demagogia o pura falsedad, es la herramienta que
alimenta la maquinaria necesaria para movilizar a las masas y que éstas,
en determinado momento, voten a favor de equis partido o candidato
particular.
Existen además subterfugios insospechados en los cuales,
a fuerza de sobornos o chantajes se muevan las fichas y la voluntad de
un pueblo pueda ser ultrajada, como lo que ocurre hoy día en Puerto
Rico con el advenimiento al Senado del ex-candidato derrotado a la
gobernación de la isla, Pedro Rosselló González. Este perdió, nunca
concedió el triunfo al adversario y mucho menos aceptó, en buena lid,
como debe hacerlo una persona con honor, su derrota.
Ahora, y con un plan maquiavélico que parece ser traído
de una novela sobre la Mafia, viene a sentarse en un asiento que nunca
le fue cedido por el pueblo, pero que a través de artimañas ideológicas
y maquinaciones en cuartos obscuros y a través de terceras y cuartas
personas, piensa que deshonrosamente va a quitarle el puesto de
Presidente del Senado al Senador Kenneth Mcklintock, quién por años ha
trabajado arduamente para ganarse dicha posición. Otra trastada más de
alguien que dice ser una persona de principios y lealtades, pero que en
realidad las tiene nada más que para sí mismo y la adoración
enfermiza que le tiene al poder.
Dentro de todo este cuadro deteriorado de mala política
todavía hay quienes, por una razón u otra, piensan que se le debe
cierta deferencia a quién entre otras cosas sostuvo la administración
gubernamental más corrupta de la historia de Puerto Rico, rodeado de
seres sin escrúpulos que siguieron su plan dis que para defender un
ideal: la estadidad.
La tramoya, el traqueteo, consiste en engatusar al pueblo
puertorriqueño el cual confundido debe dar su apoyo a quién no lo
merece, para luego llevar un mensaje al Congreso de los Estados Unidos
de que en Puerto Rico se quiere la adhesión final y firme como el
estado 51 de la Nación Norteamericana.
Pareciera ser que estos llamados defensores de la
estadidad piensan que nuestros vecinos del norte o son tontos o que se
dejan manipular de una manera tan simple, sin llegar a sus propias
conclusiones. Piensan que los conciudadanos del norte no se han ido
dando cuenta del pillaje, la mentira y el engaño con que un sector del
Partido Nuevo Progresista ha tratado de erosionar las bases de la
democracia para salirse con la suya, a espaldas de la voluntad del
pueblo puertorriqueño.
A su vez, y como arma defensora de Puerto Rico se han ido
aglutinando fuerzas políticas noveles que han surgido como consecuencia
de todo este proceso. A estas las llamaremos la sociedad civil, la cual
poco a poco ha ido adquiriendo base y a pesar de que sus agendas no son
unánimes han ido creando una cohesión lo suficientemente fuerte como
para derrocar y derrotar las intenciones de los políticos porque han
solidificado una base que tendrá, sin duda alguna, un efecto positivo
en la política futura de la isla.
Por ende, ya se está construyendo un escudo humano de
opinión pública para defender el sistema que más se acerca a defender
la libertad y enterrar al libertinaje: la democracia.
Este proceso de inmersión pública en los procesos
gubernamentales y legislativos que usualmente han estado controlados por
la partidocracia por ser neonato es frágil y tiene que ser defendido
con uñas y dientes a través de la participación masiva en todo foro
de opinión pública, ya sea con cartas a los periódicos, denuncias a
las autoridades para detener la corrupción oficialista, protestas,
marchas, la red cibernética, foros, conversatorios y cualquier otro método
que facilite aflore la voluntad clara y expresa del pueblo. Y ello no
debe ocurrir solamente en Puerto Rico. Esto tiene que hacerse por
obligación en todo lugar donde exista la injusticia, el abuso de poder,
la corrupción y dondequiera que se trate de burlar o manipular la
voluntad del pueblo que soberanamente se expresa a través de las urnas
en el sufragio.
Lo que está ocurriendo en Puerto Rico es una vergüenza,
pero aun más, es un ataque a la base de todo lo que hemos defendido por
décadas en las cuales con orgullo y honor hemos votado a favor de
aquellas ideas que nos enaltezcan y en contra de las que nos
menosprecien.
Es nuestro deber, por el amor que profesamos a la Patria,
no guardar silencio y defender con firmeza todo intento de
avasallar y destruir lo que nos define dignamente como pueblo y
civilización...
No podemos, por razón alguna, permitir que unos cuantos,
que no representan la mayoría nos pirateen nuestra libertad. Espero que
podamos hacer que nuestras voces se escuchen y que se oigan aquí y
repercutan como un eco fuerte y sonoro en Washington, donde alegadamente
respetan tanto el valor de la voluntad suprema de los pueblos. De
no ser así sabremos que ha llegado el momento de re-dirigir nuestras
fuerzas y hacer lo propio para que se nos respete y que de decadente, la
democracia vuelva a ser edificante...
El cordero, símbolo de nuestra docilidad, se está
poniendo de pie...
Muchas gracias.
Nota: El autor defiende los derechos humanos, y vive en
San Juan, Puerto Rico, donde aboga por la erradicación del VIH/SIDA,
la pobreza y todo mal que afecte la salud física, mental y espiritual
de los pueblos. Para comentarios puede escribirle a: jfcolon062@aol.com
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