El miedo reina
Devdoot Sharma
KATMANDÚ, 10 feb (IPS) - Kapil Shrestha,
miembro de la Comisión de Derechos Humanos de Nepal, estaba a punto de
abordar un avión que se dirigía a una localidad cercana a la frontera
con India, pero las fuerzas de seguridad se lo impidieron
La intención de Shrestha no era escapar de Nepal,
donde rige el estado de excepción tras el golpe de Estado de la semana
pasada, sino inaugurar una nueva oficina de la Comisión, un órgano
independiente creado por el parlamento, en la occidental localidad de
Biratangar.
Esto ocurrió el lunes, pero Shrestha decidió informarlo a la prensa sólo
el miércoles, ya que temía ser víctima de represalias.
Este incidente demuestra cómo los defensores de los derechos humanos en
este pequeño país del Himalaya tienen grandes limitaciones para luchar
contra los abusos cometidos por las fuerzas del rey Gyanendra, quien
condujo el golpe de Estado el martes 1.
El monarca destituyó al gobierno por su supuesta falta de firmeza en la
lucha contra la insurgencia, declaró el estado de emergencia y asumió
plenos poderes por tres años.
El clima de miedo que reina desde entonces ha impedido el trabajo de
varias organizaciones de derechos humanos.
”Todas las fuerzas democráticas y los líderes políticos deben unirse
para proteger la democracia del país”, dijo el rey en un discurso
transmitido por la televisión estatal el día del golpe.
”Niños inocentes fueron encontrados masacrados, y el gobierno no ha
logrado avances positivos. La corona tiene la responsabilidad de defender
la soberanía, la democracia y el derecho del pueblo de vivir en paz”, añadió.
Grupos maoístas luchan para derrocar el gobierno de Nepal desde 1996. Más
de 10.500 personas han muerto desde entonces.
Poco después del discurso del rey, todas las líneas de teléfonos fueron
cortadas, dejando al país virtualmente aislado del resto del mundo.
El ejército además confiscó teléfonos satelitales en varias embajadas
y oficinas de la Organización de las Naciones Unidas en Katmandú.
El miércoles, policías vestidos de civil detuvieron al presidente de la
Sociedad para la Paz y los Derechos Humanos de Nepal, Krishna Pahadi, un día
antes de una protesta callejera contra Gyanendra convocada por esa
organización.
Cientos de estudiantes fueron detenidos y 54 líderes políticos puestos
bajo arresto domiciliario --incluido el depuesto primer ministro, Sher
Bahadur Deuba-- desde el golpe de Estado, según informó la Sociedad.
También hay varios periodistas y abogados detenidos.
En los últimos días, unos 1.000 activistas políticos, estudiantes y
sindicalistas fueron detenidos en redadas del ejército en todo el país,
dijo a IPS el presidente del Partido del Congreso Nepalés, Arjun Narsingh.
Muchos lograron cruzar la frontera con India y otros permanecen en la
clandestinidad.
Antes del golpe, la Comisión recibía un promedio de siete denuncias
diarias de desapariciones, amenazas, torturas o detenciones arbitrarias.
Desde el golpe de Estado sólo ha recibido dos, una sobre un secuestro al
parecer perpetrado por maoístas y otra sobre la desaparición de un
soldado.
El lunes, el Ejército Real de Nepal anunció que se preparaba para acabar
con los maoístas, con quienes descartó cualquier tipo de negociación.
El portavoz del ejército, Dipak Gurung, señaló que todos los detenidos
podrían permanecer en esa condición ”hasta al menos tres meses”.
Mientras, el independiente Grupo Internacional de Crisis, con sede en
Bruselas, advirtió que el golpe de Gyanendra provocará a los maoístas y
agravará la guerra civil.
”El rey Gyanendra justificó su golpe señalando la necesidad de
derrotar a los maoístas, pero eso tendrá el efecto opuesto. Una monarquía
absoluta que socave la democracia sólo ayudará a los maoístas a
acercarse al poder”, advirtió el presidente del Grupo, Gareth Evans.
”Gyanendra se jugó entero pensando que el mundo no lo criticaría tan
duro ni quitaría apoyo a Nepal mientras los insurgentes siguieran siendo
una amenaza seria. Pero, de acuerdo con lo ocurrido en las últimas
semanas, parece que la apuesta le salió mal”, añadió.
Estados Unidos reiteró esta semana su preocupación por la supresión de
las libertades civiles en Nepal y la imposición del estado de emergencia.
”Estamos en verdad preocupados por el retroceso de la democracia en
Nepal. Vamos a seguir haciéndole saber nuestra postura al gobierno” de
ese país, señaló el lunes el portavoz de la Casa Blanca, Scott
McClellan.
”Instamos a todos a seguir avanzando en las reformas democráticas, y
eso incluye al gobierno de Nepal”, añadió. ( (FIN/2005)
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