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Giton desde Monterrey...
Hola amig@s, niños, niñ@s, niñas-niños,
niños-niños, niñas-niñas, humm ya me confundí, pero comienzo:
Primero, llevo cerca de 6 meses yendo a Monterrey de manera cotidiana, así
que he decidido contar mis andanzas por aquellos lares. Podemos empezar
con los lugares de ligue, pero para hacerlos más interesantes les contaré
cómo los descubrí Yo, y así
presumo... Sólo un poco.
La primera experiencia que viví en monterrey fue hace mucho tiempo. En
los 90´s, en ese tiempo los lugares de ligue eran la Macroplaza, la
“Zona Rosa”, que es una placita muy mona atrás del Museo
Metropolitano de Arte (que hace 14 años era un museo regional), el
Sanborn´s, lógico y la plaza “La Rosa”. En esos tiempos en la Expo
Guadalupe, exposición gigantesca de ganado y cervecería pública, se podía
ligar muy bien, tener roces amorosos y hasta, para los mas atrevidos, sexo
entre los estands.
Como yo iba de “turista” prefería llevármelos al hotel o aceptar la
invitación a la casa de “cualquier alguien”, pero los tiempos cambian…(suspiro)
También se podía ligar en Plaza Galerías Monterrey: en los pasillos o
en los baños de Liverpool se podía mamar, coger o simplemente
masturbarse con una mano amiga que nunca faltaba.
Bueno, ahora que regresé, encontré varios cambios. Anteriormente, los
“Viena” o los “14” [dos bares populares en Ciudad de México - N/Enkidu],
estaban por la central camionera. Estos todavía siguen, pero muy
cambiados, ya no bajan los niños del Tec, ni los chavos guapos de la
Linda o de San Pedro, porque ya han abierto varios antros a los que ahora
asisten. Todavía están en servicio los Baños Oasis (algo asi como los
Mina del D.F.), frente al Mercado del Norte, en la colonia Sarabia por la
central camionera.
Otra sorpresa: La zona diurna de ligue ya no es la Macroplaza. Allí ya
no he encontrado nada de ambiente, pero la Zona Rosa, todavía tiene un
resquicio para poder ligar o conversar con algún chico gay, ahora es el
Vips, que está a una cuadra, o los cafés del “Barrio Antigüo”, que
es nuevo para mi, es como una colonia Condesa en Ciudad de México.
Un lugar de ligue gay para la tarde-noche, es el lago artificial del
Museo de Historia, allí he visto a varias parejas abrazarse y besarse;
las personas entran solas y salen acompañadas. El Museo de Arte Moderno,
MARCO, es otro lugar donde observe y comprobé que se liga, pero con
chavos de un nivel de estudios mas alto, para aquellos que quieren además
de unos ojos bonitos y un buen culo, que además también piensen. Ahora,
como encontré la zona rosa en estas fechas? Pues un Día que salí
temprano, teniendo mi vuelo hasta muy tarde, decidí ir a comer al Centro,
le pedí al taxista que me llevara al famoso Rey del Cabrito, (que a mi me
gusta más El Gran Pastor, en Gonzalitos), al llegar a la Macroplaza, vi
cruzar en uno de los puentes, a un muchacho como de 25 años, y con algo
que dios nos dio a los gays, casi lo olí. Me dije “este parece gay, y
no esta mal”, sería su forma erguida de caminar, su forma de llevar la
ropa, discreta por cierto, pero con un claro toque gay, no femenino.
Le pedí al taxista que me dejara en el MARCO, así que me dispuse a
tratar de encontrarlo. Me regresé hacia donde lo había visto, cruzando
la Presidencia Municipal, y me dirigí hacia ese puente, con la esperanza
de encontrarlo, y cuál es mi sorpresa que no sólo lo encontré, sino a
unos veinte chavos más. Todos estudiantes por lo que se veía, de muy
buen porte, de clase media y con ese toque gay que hace que nos llamen la
atención, unos en camiseta sin manga, otros en camisas con el pecho casi
descubierto, pantalones de mezcla y tenis, o con pantalones a la
pantorrilla y sandalias. Unos caminaban hacia la Rosa y otros salían de
ella, sí que me dirigí allí. Me fije que se sientan en las bancas a
“leer” un libro, dibujar, platicar en grupo o a caminar por los pequeños
y angostos pasillos del parquecito. No faltó la pareja adoradora de
Lesbos que se dio un beso, pero tampoco falto el mendigo mozo de un hotel
cercano, que se quejó con los polis. Llegaron con su clásico “¡Circulen,
Circulen! –Muévanse, Muévanse-“.
Este ha sido el único incidente de homofobia que me ha tocado presenciar
en esta ciudad. Pero este incidente me dio el pretexto para hablar con
algunos de los chicos que estaban en la plaza, conversación que se
extendió a un café en Vips, con un morenito precioso que responde al
nombre de Irving. Me platicó los últimos detalles de las discos, y me
recomendó unas que a él le parecían buenas. De estas les platicare en
otra ocasión. Al ir al baño, noté las miradas clásicas de chavos que
no te quitan la vista, o que dirigen su visión a tus ojos. Me fijé en el
clásico chavo que se lava dos o tres veces las manos en los baños, se
arregla el pelo, pero no te deja de ver por el espejo. Y ya saben lo clásico:
rascarse los güevitos, pero con la palma de la mano. Bueno, se llegó la
hora de ir al aeropuerto y después de una hora de plácida charla,
conseguir el teléfono y el correo electrónico, un leve manoseo descarado
de mi parte... quedé de hablarle cuando estuviera la próxima vez en
Monterrey. Al salir de Vips no faltó el chavo que se te arrima, la “niño-niña”
anoréxica que se te insinúa, o el clásico bigotón que te roza los glúteos,
con el pretexto de que no puede pasar. Bueno continuamos la próxima
semana...
Atentamente Giton.
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