No podemos repetir los mismos errores...
Por José F. Colón
“No podemos permitir ni que intenten
tratar de hacernos responsables a nosotros los homosexuales de algo
que puede tener unos orígenes tan obscuros y malvados que no tenemos
ni la más lejana idea de como alguien puede ser tan miserable para
tratar así a otro ser humano.”
Primero llegaron las primeras noticias e incrédulos
los hombres en la barras gay, especialmente en las grandes ciudades,
murmuraban sorprendidos ante una noticia extraña, terrible y
atemorizante: había surgido una extraña enfermedad que daba un cáncer
en la piel llamado el Kaposis de Sarcoma y una pulmonía fulminante
conocida como Pneumocistis Carinii.
Era el comienzo de la década de los ochenta, pero los
rumores ya se estaban escuchando desde alrededor del 1978. Fue
entonces cuando, en la ciudad de Nueva York, en un viaje que hice para
ir a las vistas del Comité de descolonización de la ONU, que discutía
otra vez el caso colonial de Puerto Rico, me enteré a través de un
amigo de los rumores que pululaban por la ciudad.
Luego nuestra comunidad empezó a morirse como moscas a
las cuales se les había echado veneno. El desconcierto en Nueva York
y San Francisco era absolutamente indescriptible. Había aparecido lo
que luego llamarían la enfermedad de las tres aches: homosexuales,
haitianos y hemofílicos.
Suspicazmente desde el principio pensé que era un
germen creado genéticamente en algún laboratorio para eliminar a un
sector que crecía en influencia política en los EU de A.
Todavía hoy, veinticinco años después, pienso que mi
teoría sigue siendo posible, especialmente después de haber visto un
programa en el cual el Sr. Edward Hooper, autor del libro “The
River” expresa certeramente que sí fue así y que básicamente
lo que sucedió fue que un grupo de científicos hicieron unas vacunas
contra el polio utilizando sangre de chimpancés africanos, los cuales
mataban en un lugar llamado el Laboratorio Stanleyville en el entonces
llamado Congo Belga, (Republique Democratique du Congo), hoy conocido
como Uganda. Hooper menciona al Dr. Hillary Kaprowski, un investigador
polaco, como el responsable de los experimentos. Se piensa que el VIH
se originó del SIV y de un virus específico llamado SV40.
Uno de los primeros artículos publicados sobre esta
teoría de Hooper apareció en el “Rolling Stone Magazine”,
causando un impacto sensacional entre los lectores.
Científicos como el Dr. Cecil Fox expresan que dichos
experimentos comenzaron entre los años 1957 a 1960, tiempo que
fielmente comprende la etapa de gestación del virus, ya inoculado en
cientos de niños en África con una vacuna llamada CHAT, utilizada
con la intención de erradicar el polio.
Claro, Kaprowski negó enfáticamente las acusaciones y
hubo un encuentro entre él y Hooper en el cual la comunidad médica
tomó la posición de Kaprowski como la correcta, dejando lo planteado
por Hooper en el limbo. Sin embargo el cuestionamiento, lo sustancial
del señalamiento, consignado en la posibilidad de que virus extraños
pudieran haberse alojado en la sangre o el tejido de los riñones de
los chimpancés deja la puerta abierta para que continúen
investigaciones que puedan esclarecer los orígenes del SIDA.
Hoy, un cuarto de siglo después y con la pregunta
todavía sin contestar surge la noticia de que una nueva cepa de un
VIH resistente a los medicamentos, que lleva rápidamente a quien lo
contrae a tener SIDA, ha aparecido en tres casos de homosexuales
en la ciudad de Nueva York, y se hace mención de que también en
Massachussets.
No podemos seguir permitiendo que se acuse a nuestra
comunidad GLBTT de ser los responsables, supuestamente por nuestras prácticas
malsanas de uso de drogas (Crystal Meth), y de tener sexo anal sin
protección, (“barebacking”, en inglés).
Hay que recalcar que la amenaza de esta posible nueva
cepa es una amenaza que nos concierne a todos, no solamente a los
homosexuales. Además, tenemos que insistir el que se investigue a la
saciedad donde se produce la llamada “crystal methanphetamin”,
identificando y encarcelando a aquellos que se dedican a distribuirla.
No podemos permitir ni que intenten tratar de hacernos
responsables a nosotros los homosexuales de algo que puede tener unos
orígenes tan obscuros y malvados que no tenemos ni la más lejana
idea de como alguien puede ser tan miserable para tratar así a otro
ser humano.
Hoy, el Dr, Gallo, una eminencia en el tema del VIH/SIDA,
ha hecho unos comentarios sumamente peligrosos en el sentido de que no
da importancia al rápido descenso de la salud de las personas recién
infectadas. Sin embargo el Comisionado de Salud de la ciudad de Nueva
York ha ordenado se haga una investigación de los nuevos casos
diagnsoticados con VIH para examinar la posibilidad de que sí ha
aparecido una cepa resistente y mucho más mortal.
Bajo ninguna circunstancia podemos dejar que
sean unos pocos los que opinen y decidan lo que puede afectar a
millones de seres más de los que han muerto ya o sufren en todos los
continentes de la Tierra del flagelo más atroz en la historia
reciente de la humanidad.
A todo aquel que trate de despachar este tema
como algo sin importancia hay que escucharlo con suspicacia y recelo.
No podemos creer todo lo que se nos dice. Es un lujo demasiado caro
para aceptarlo así no más...
Nota: El autor es defensor de los derechos de las PVVIH/SIDA
en San Juan, Puerto Rico. Para comentarios puede escribirle a: jfcolon062@aol.com