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EXIGIR RESPETO
por José F. Colón
"Nuestros corazones harán en su palpitar un
homenaje en silencio, que seguramente llegará al destino deseado..."
La dignidad del ser humano debe estar sobre cualquier
otra consideración posible. En momentos que vivimos una guerra
innecesaria, que cada día cobra más vidas de seres jóvenes en su
mayoría tenemos que clamar por esas vidas.
Sin embargo hay otras vidas por las que el clamor debe
ser intenso también. Son las de las millones de personas que viven con
el VIH/SIDA, y sobre todo, las que hemos perdido como consecuencia de la
letal enfermedad que hace del VIH, una amenaza que aterroriza al Mundo
al punto de la negación, o peor quizás, consecuencia de una conspiración
para hacer de nuestras vidas un genocidio a base de discrimen, estigma,
culpa y la criminalización del VIH, convirtiéndonos en las víctimas
de ésta bien pensada, alevosa, cruel conspiración...
Los gobernantes pierden más el tiempo politiqueando y
velando sus intereses, que atendiendo el bienestar de seres humanos con
unas necesidades inmediatas, que no se satisfacen porque ellos son los
dueños del debate público, de lo que debe ser considerado importante,
como por ejemplo sus posiciones en las escalas del poder político del
país; así tratan de convertirnos en entes dispensables...
Frente a esa degeneración enloquecida de los valores que
el poder y el dinero corrompen, nosotros, los que necesitamos por lo
menos tranquilidad y una calidad de vida digna, tenemos que ser
sumamente firmes y rectos en nuestras exigencias de respeto por lo que
representamos y somos: los pobres, los necesitados, los enfermos, las
voces que no se escuchan, los invisibles...
Tenemos que respetar sobre todo el respeto al dolor de
aquellos que han perdido a sus seres queridos , en unas circunstancias
donde sobrevivir ha exigido de nosotros un sacrificio que solamente la
imitación de Cristo es lo que nos ha permitido mantenernos de pie y en
lucha...
Tenemos que respetar la magnitud de la importancia que
las mismas conmemoraciones representan, su excelsitud. Así haremos
honor a la vida de cada una de esas personas. Nuestros corazones harán
en su palpitar un homenaje en silencio, que seguramente llegará al
destino deseado...
Y no habremos claudicado. Ante la adversidad, la
prepotencia, la megalomanía y la locura de los buscadores de tesoros
que no existen, habremos encontrado el tesoro de la piedad, la fuerza de
la misericordia, y la fortaleza de la solidaridad...
Nota: el autor es una activista a favor de los derechos
de las PVVIH/SIDA, los derechos de la comunidad GLBTT y los derechos
humanos engeneral. Para comentarios pueden escribirle a: jfcolon062@aol.com
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