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Atentados de Londres
replantean causas del odio
Por Jim Lobe
Los atentados del pasado jueves en Londres
replantearon en Estados Unidos la pregunta que muchos se hicieron tras los
ataques del 11 de septiembre de 2001 en este país: ”¿Por qué nos
odian?”
WASHINGTON, 11/07/2005 (IPS) - Igual que entonces, los
”halcones” de derecha y neoconservadores que luego impulsaron la
guerra contra Iraq (con el apoyo del gobierno británico) afirman ahora
que los radicales islámicos odian a Estados Unidos y a Occidente en
general por ”lo que son” y por sus ideales de libertad y democracia.
Inmediatamente después del 11 de septiembre, cuando presuntos terroristas
islámicos estrellaron aviones cargados de pasajeros contra las torres
gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono, matando a más de
3.000 personas, el presidente estadounidense George W. Bush lanzó lo que
llamó la ”guerra contra el terrorismo”.
En opinión de los neoconservadores, cualquier marcha atrás en la guerra
contra el terrorismo o modificación de la estrategia anglo-estadounidense
en general equivaldría a una contemporización con ”islamofascistas”
y por lo tanto prepararía el terreno para una derrota ante ellos.
En todo caso, la guerra debe ampliarse e intensificarse, exhortan los
neoconservadores, que son políticos, académicos y analistas de los
medios de comunicación de gran influencia en la política exterior dentro
del gobernante Partido Republicano.
Son en su mayoría judíos de derecha, muy vinculados con el gobernante
partido Likud de Israel, y abogan para que la política antiterrorista
internacional de Washington apunte contra todos los grupos y países que
consideran amenazas para los intereses israelíes.
Las fuerzas neoconservadoras son belicistas y hostiles a la ONU y a los
procesos multilaterales en general. Sus postulados sobre política
exterior rechazan el pragmatismo y plantean los conflictos en términos
morales.
”Los terroristas no nos odian tanto por lo que hacemos como por lo que
somos, por lo tanto no existe un lugar seguro donde refugiarnos”, señaló
el diario neoconservador The Wall Street Journal, en una nota editorial
titulada ”7/7/2005”.
”Dejar de combatir a los islamistas en Medio Oriente sólo les facilitaría
traer su lucha hasta aquí, como lo hicieron el jueves en Londres”,
agregó. Los ataques en el transporte público de Londres dejaron 52
muertes confirmadas y cerca de 700 heridos, y fueron reivindicados por un
grupo perteneciente a la organización terrorista Al Qaeda.
”Ahora, esperemos que otros líderes (occidentales) reaccionen con la
misma resolución que mostró el presidente Bush luego del 11 de
septiembre, en lugar de retirarse como lo hizo España tras los atentados
de Madrid el año pasado”, expresó el diario, en referencia a la cadena
de ataques en trenes de la capital española, el 11 de marzo de 2003.
Tras esos atentados, que dejaron casi 200 muertos, los españoles
derrotaron en las urnas al candidato del presidente José María Aznar,
estrecho aliado de Bush, y llevaron al poder al socialista José Luis Rodríguez
Zapatero, que rápidamente retiró las tropas españolas de Iraq.
Michael Scheuer, un funcionario retirado de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) que encabezó la lucha contra el líder terrorista islámico
Osama bin Laden a fines de 1990, manifestó una opinión contraria a la de
los neoconservadores en declaraciones a la cadena televisiva de noticias
CNN.
”Nos atacan por lo que estamos haciendo en el mundo islámico, no por lo
que somos, por lo que creemos ni por cómo vivimos”, afirmó.
Esa visión es respaldada por numerosas encuestas de opinión realizadas
en países islámicos, que han demostrado admiración popular hacia los
ideales políticos occidentales pero resentimiento por las políticas de
Estados Unidos y sus aliados en todo Medio Oriente, en particular su
alianza con Israel, su invasión y posterior ocupación de Iraq, y su
respaldo a regímenes autocráticos en la región.
”Los musulmanes no odian nuestra libertad, sino nuestras políticas”,
sostuvo la Junta Científica de Defensa, del propio Pentágono, el pasado
otoño boreal.
”La mayoría se opone a lo que considera la posición favorable a Israel
y contraria a los palestinos, así como al antiguo y creciente apoyo a regímenes
autoritarios en Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Pakistán y países del
Golfo”, agregó la Junta. (FIN)
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