Esta industria del SIDA, (AIDS, Inc.), no piensa realmente en que llegue
el día en que por fin tengan que buscarse otro trabajo porque se logre
la cura del mal. Estos explotadores del dolor de los demás lo menos que
tienen en sus mentes es el sacrificarse para beneficio de sus hermanos o
hermanas enfermos. Lo que tienen en mente es el que sus salarios estén
protegidos y que nadie estorbe los aumentos anuales que se hacen ellos
mismos en cantidades que exceden las seis cifras.
Sabemos que existen porque los hemos visto. Los hemos visto defendiéndose
como gatos patas arriba cuando por algún desliz se les acusa de
malversación de fondos y terminan vestidos de color naranja en las cárceles
federales. Los hay quienes se desempeñan como directores,
administradores, médicos, abogados y políticos, que cabildean por su
propio bienestar, olvidándose en el caso de los médicos de su
juramento de Hipócrates, convirtiendolos en los juramentos de hipócritas.
Son lobos vestidos de ovejas.
En México vive una mujer llamada Gloria Ornelas Hall quien, al
verse amenazada de ir a la cárcel tan pronto pisara tierra
norteamericana, iba a ser arrestada. Para no serlo se convirtió en
testigo de la Fiscalía Federal en el sonado Caso del Instituto del SIDA
en San Juan, Puerto Rico. Sabrá Dios cuanto dinero se echó en el bolso,
negándole la oportunidad de la esperanza a enfermos no solamente en México,
si no también en la República Dominicana y Puerto Rico. Ornellas
Hall trabajó en conciliábulo con pillos como el Dr. Yamil Kourí (cubano
exilado), el Dr. Jorge Garib (puertorriqueño), y el biólogo Rafael Pagán
Santini, (puertorriqueño radicado por algún tiempo en Puebla, México),
y muchos otros más, incluyendo políticos...
Para detener a malhechores similares a éstos la comunidad,
especialmente las PVVIH/SIDA, tenemos que organizarnos y exigir cuentas
a aquellos que dicen que trabajan para nosotros pero lo que hacen es
tratar de satisfacer sus estilos de vida de lujo. Vale la pena sacar el
valor e ir a todo tipo de organización y pedirles cuentas de sus libros,
su contabilidad...
También debemos exigir que haya un máximo en los salarios de aquellas
personas que dicen defendernos, (“salary caps”). Si es tanta su
dedicación y entrega, ¿por qué tienen que tener unos salarios que les
provea carros suntuosos como por ejemplo Jaguares, Volvos o BMW’s? El
dinero que se utiliza para pagar estos sueldos extravagantes muy bien
podría utilizarse en medicamentos, tratamientos, asistencias económicas
y/o investigaciones para erradicar el sufrimiento de aquellos que
padecemos del virus. Hacerlo es difícil, (por el poder que sustentan),
pero no imposible.
Asimismo recomendamos a las organizaciones internacionales a que pongan
presión para que en todo organismo que decida sobre las vidas de las
PVVIH/SIDA haya por lo menos un 33% de personas no alineadas,
asalariadas, parte o voluntarios de organizaciones que reciban dinero
del gobierno para ofrecer servicios. Nosotros lo impulsamos y lo
logramos, con mucho esfuerzo, pero con el fin esperado: representación
y visibilidad de quienes padecemos del VIH/SIDA.
Las manifestaciones de la industria del SIDA son muchas y se manifiestan
en un espectro sumamente amplio. Por eso tenemos que estar pendientes
para poder desenmascarar a quienes dicen por un lado defendernos, pero
por el otro nos acuchillan por las espaldas porque piensan que “nos
vamos a morir como quiera...”
Un ejemplo increíble es el del Alcalde de San Juan Jorge Santini, quien
es receptor de $16 millones de dólares del “Ryan White Care Act” y
se convierte en el receptor y distribuidor de dichos fondos mientras en
las pasadas elecciones de noviembre de 2004 se trepó en una tarima de
su partido e hizo mofa de la comunidad homosexual, con un pato de hule
en la mano, mientras uno de los grupos focales a los cuales están
destinados parte de los $16 millones es el grupo focal de hombres que
tienen sexo con hombres (HSH). Hasta el día de hoy el señor alcalde no
ha hecho ni un amague en disculparse de su atrevimiento y osadía, y las
autoridades federales no han hecho nada para llamarlo a capítulo y
hacer que cese y desista de su discrimen o los fondos le serán
arrebatados y entregados a otro receptor que no sostenga tal discrimen.
Una de sus asistentes en lo que llamamos en Puerto Rico el “AIDS Task
Force”, la licenciada Ruth Martínez fue una de esos que dijo, y
citamos: ¿“para que, si van a morir como quiera?” cuando se le
exigió se utilizase un sobrante de dinero para comprar Fuseon, el último
tratamiento que se utiliza para aquellos pacientes que han desarrollado
resistencia a todos los demás medicamentos.
Con estos ejemplos lo que hemos querido hacerles entender amigos
lectores es que tenemos que organizarnos para detener la industria de la
muerte. La industria de quienes dicen representarnos pero lo único que
hacen es representar sus deseos individuales o del colectivo al que
pertenecen. Pueden estar en cualquier sitio y nuestro deber es uno:
sacarlos fuera de carrera desenmascarándolos y haciendo que la ley del
hombre, (o la Divina, si no podemos encausarlos), les haga pagar por su
mala fe, su mezquindad y su idolatría al dinero y al poder...
Muchas gracias.
Nota: El autor es defensor de los derechos humanos, los
derechos de la comunidad GLBTT y los derechos de las PVVIH/SIDA en San
Juan, Puerto Rico. Para comentarios puede escribirle a: jfcolon062@aol.com