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El
Espiritu Santo y los "prelados"
© Ing. José A Tavera
para Enkidu
He
asistido a varias ordenaciones sacerdotales e incluso a la consagración
de un obispo, no obstante en estas ceremonias a parte de la suntuosidad y
lo ostentoso no he logrado ver al Espíritu
Santo como tal presidiéndolas.
Es
una ceremonia en que el Obispo da la investidura sacerdotal a un hombre
que ha culminado su preparación curricular en Filosofía y Letras y
Teología, ninguna de las dos les hace merecedor de algo sublime, ya que
partiendo de la primera no le capacita siquiera para conocer mejor a ese
animal llamado humano, la segunda es indudable su valía ya que es el
conocimiento de Dios, al que representaran y la capacidad de interpretar
los libros que conforman la Biblia.
Más
en este momento llamado por los “prelados”
sublime no es como para que ese licenciado en dos profesiones de
pensamiento y vida e interpretación se convierta en un ser especial, o un
ser celestial, no hay algo que simule o parezca que acabara en el de raíz
y desde ese instante todas sus ansiedades, sus deseos carnales y de vida
como ser humano, para transformarse en alguien digno de dirigirnos,
aconsejarnos y hasta perdonar nuestros pecados.
No
acontece nada descomunal como para que los asistentes quedemos fuera de
este mundo y menos algo que se asemeje a UN DIOS DE VIDA VIVA como reza
nuestra FE, incluso en las coronaciones Papales que hemos visto
televisadas como la de Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I y Segundo y
ahora Ratzinger tampoco hemos comprobado signo celestial que nos sobrecoja
al punto que por este signo, que ese “elegido” o exaltado se convierta
en alguien infalible, una chimenea que humea un blanco humo dice HABEMUS
PAPAM, mas es humo de hombre no señal divina.
A
lo largo de estos 21 siglos de Iglesia Católica apostólica Romana no se
ha escuchado nada acerca de una unción especial a tal o cual Papa, no hay
ni siquiera una leyenda que mitifique algún papado, ni siquiera el de San
Pedro que en el evangelio APOCRIFO de Maria Magdalena se ve claramente que
no fue el “UNGIDO” o el PRINCIPAL escogido del mismo Fundador de la
Iglesia.
Yendo
a la parte meramente humana no he presenciado ordenaciones en hospitales o
visto algún medico que castre sea biológica o químicamente a ese nuevo diosesito
para que a partir de ese momento entierre su ser vivo a cambio de
convertirse en un ser glorioso.
Es
por lo tanto un hombre normal, corriente que ha terminado una preparación
académica y que le consienten consagrar la eucaristía, además de pronto
se cambia en un oidor de “pecados”, nuestros imperfecciones, las que
ellos han creado a través de la historia y que nunca como tal han
definido.
“¿Qué
es pecado?”.
Nos
bautizan en un acto solemne lleno de amor y de fe, que es también un preámbulo
a la fiesta y el despilfarro, y dicen con ese sacramento quitarnos “EL
PECADO ORIGINAL”
¿Cual?,
Será
acaso el pecado que cometieron los primeros habitantes de la tierra, el
homo sapiens o Lucia la mujer más antigua de la que tenemos conocimiento,
o simplemente del mitológico Adán cuando mordió la manzana del fruto
del bien y del mal ofrecida por la perversa “EVA”. (Hago esta alusión
por el fin de este artículo).
Año
1074: El Papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada
debe hacer primero un voto de celibato: "Los sacerdotes [deben]
primero escapar de las garras de sus esposas".
La
verdad hasta ahora no la han dicho y peor explicado como para que sepamos
porqué somos condenados y cual fue la razón para esta condena, entonces
los Cristianos nacimos condenados, cuando fuimos redimidos en la Cruz, la
verdad que algún “prelado” genio me lo explique ya que por mas que
estudio no logro discernir mi condena eterna antes de abrir mis ojos al
mundo.
La
respuesta es simple, “Nosotros los prelados” así decidimos, entonces
a comer callados y aceptar todo lo que nosotros concluyamos decir que es
pecado.
Pecamos
por avaricia, no importa que ellos tengan sus pechos llenos de oro y que
apenas puedan escribir con la mano cuyo anillo pesa más que la misma
pluma.
Pecamos
por comer de gula cuando ellos solo asisten a banquetes de los gobiernos
de turno en cada uno de los países que tienen al pueblo hambreado.
Más
pecan los que no dan de comer al hambriento, siempre y cuando no sea del
plato del “prelado”.
Pecamos
de orgullosos y ostentosos cuando ellos jamás conocen la miseria y cuando
son los autos de lujo los que les movilizan ya que el bus es para el pobre
que heredara el reino de los Cielos.
El
Reino de Dios es para los pobres, mas el reino de la tierra es para
“nosotros los prelados y curas diosesitos poderosos y los que vivimos
junto al poder”.
Pecamos
de idolatras por venerar una imagen, cuando son ellos los que promocionan
las misas campales de recibimiento de dadivas y subvenciones no pedidas
por el niño Jesús en el barrio 20 de Julio.
Pecamos
de idolatras cuando los templos católicos son llenos de tesoros
invaluables que acabarían con el hambre de África entera.
Comulgamos
con fe de vida viva y de vida nueva, mas no es el cáliz de arcilla de
aquel humilde hombre de Jerusalén, que la consagro sabiendo que iría al
cadalso como un criminal, es el cáliz de oro macizo que representa el
poder económico que tiene por el dinero o que le ha dado la iglesia, pero
la terrena ya que el Cuerpo de Cristo le daría un cáliz de arcilla como
lo es el hombre de barro.
Desobedecemos
de todo aquello que para ellos este fuera de lo que es lo normal.
Si
se tiene sexo antes del matrimonio se peca, si se tiene dentro del
matrimonio y no es para procrear pecamos. Pecamos si evitamos los hijos de
la miseria. Pecamos si enseñamos al ignorante como preservar su vida y
evitar tener hijos de miseria y hambre para que engrosen las calles de las
ciudades y ser explotados inmisericordemente.
Todo
absolutamente todo es pecado, entonces ¿en qué desobedecen ellos?
En
nada, como habrán visto en las ceremonias de ordenación sacerdotal de
ser licenciados pasan en un soplo a ser diosesitos, puros, castos, célibes
y lejos del mundo y sus pompas, no es pues mundano el oro de su mano y de
sus pechos, no es mundano la sotana de corte Ingles, no es mundano el
Mercedes Benz que pasea su señorío, no es mundano los banquetes de las
embajadas o de los gobiernos, no es mundano los paseos a Europa o a sus
fincas vacacionales, no es mundano que el pobre heredero del Reino de los
cielos muera de hambre en las calles mientras ellos gozan de las
inmunidades de los pocos.
Pecamos
por usar preservativo, pecamos por las pastillas anticonceptivas, pecamos
por evitar traer al mundo mas niños que tengan hambre frió y desnudez,
pecamos por todo aquello que les quite a ellos reino y gloria, pecamos por
evitar hijos que les besen su anillo traidor de poder y ostenta.
Peca
la mujer que quiere preservar su vida evitando tener hijos, en fin pecamos
y pecamos al punto que pocos serán los que entren al reino del Dios
inquisidor.
El
sacerdote es hombre antes que nada, nació hombre y creció hombre, luego
de estudiar se hizo piadoso, no se castro ni lo castraron, no se endioso
si lo endiosaron y fuimos nosotros los que permitimos ese envanecimiento,
fuimos nosotros los que permitimos y
pregonamos “es que es el Padre tan bueno, tan santo, tan lejos de todo”,
nosotros somos los culpables y debemos ya llegar a un basta.
Debemos
reclamar lo que es nuestro, nuestros hijos, son para educar y formar en
valores, no para que sirvan de carnada a las estadísticas.
El
peor enemigo de los “prelados” y los curas es el Internet, por causa
de este medio de comunicaron es que cada día se descubren todas las
perversidades, atropellos y asquerosidades que cometen, hasta manuales de
violación tienen en su poder, violar niños pobres y sin padres que no
reclaman ni diezman, mas por unas monedas satisfacen su inmundicia, pero
ellos no pecan, Ratzinger elimina de un plumazo a los homosexuales de los
seminarios, pero como buen homofóbico no es capaz de pronunciar algo
acerca de los pederastas enquistados que hacen tanto daño, ahí guarda
silencio.
Habla
a grito extendido sobre el aborto, sobre la eutanasia, sobre las píldoras,
mas las imperfecciones casa adentro, no dice
nada, pues son sus sustentadores económicos los que los cometen, y si
saca tanto cura y “prelado” depravado entonces de que vivirían los
pobres de Roma.
Por
el Internet se conoció la pederastia de Marial Maciel en México y como
él personalmente quiso taparla diciendo que era mayor el bien de los
legionarios de Cristo que unos niños que dicen ser violados por el
fundador, por el Internet se
conoció como Bernard Law tapaba a sus tapadores en Boston y ahora tiene
un puesto cualquiera en Roma, por el Internet vimos como lo abuchearon en
El Vaticano, por el Internet conocimos de la banda de 40 sacerdotes que
violaban niños en Brasil por el Internet conocimos al obispo homosexual
de Argentina, por el Internet conocimos a los 1700 curas de Brasil, por el
Internet conocimos el manual de violación de los curas, no dejemos que
nada de esto alcance a nuestros hijos.
El
celibato es un negocio, el castidad no es una forma de vida normal o
natural, que tanto pregonan, eso si es antinatura, no es antinatura el
hombre que nació con preferencias sexuales a su mismo sexo, eso no es
contra natura, seria y es contra natura el vivir solo sin pareja, es
contranatura el niño mongolico, es contranatura el niño autista, es
contranatura el siamés, es contranatura el niño que nace sin sus
miembros inferiores o superiores completos, es contranatura todo lo que
salga de lo normal, por eso es contranatura el pederasta y el que violen y
arrebaten la inocencia a nuestros hijos, a los niños de la calle y la
pobreza.
Un
hombre común y corriente al igual que el que escribe, al igual que el que
lee requiere de su esposa y de sus hijos no para preservar la especie,
para ser feliz, para vivir una vida llena de vida viva, no una vida de
apariencia y mitos que lo único que hacen es dañar al ser humano,
trasladándolo de la verdad a la mitomanía del celibato.
No
puede un ser humano vivir en absoluto alejamiento de la sociedad y al
estar enclaustrado en un medio de hombres, esto conlleva y desencadena en
hacer una persona psicotica, llena de problemas sicológicos y sexuales
por ende. Por lógica este ambiente les hace negados para desarrollarse de
una manera activa y equilibrada ante la sociedad y el sexo opuesto, si
fuimos creados hombre y mujer, macho y hembra es porque así debemos vivir
y así debemos interrelacionarnos.
No
es una premisa para el hombre que no es prelado o sacerdote, como nuestra
sociedad es la sociedad del dedo, la sociedad de la censura, la sociedad
del que dirán, el hombre o mujer que descubriendo su homosexualidad a
temprana edad y no siendo capaz de enfrentarla, (ya que hasta el año de
1958 fue retirada por la Organización mundial de la salud como enfermedad),
le quedan dos alternativas, pasar de ser homosexual, enfermo y sodomita o
convertirse por un acto de magia blanca en sacerdote
diosesito capaz de tildar a los demás de pecadores sin que su
vida fuese pecado.
El
homosexual es un ser como nosotros, es un ser que ama y que vive pero que
nació con una preferencia sexual diferente a lo que nosotros hemos
permitido llamar normal.
Para
el es normal ver bello a un hombre, para el es normal amar a un hombre,
para el es normal sentir pasión por un hombre, para nosotros no pues
amamos una familia, amamos unos hijos, amamos de diferente manera, un
diferente horizonte, pero igual amamos y muy a pesar de lo que digan los
“prelados” y los curitas diosesitos no son personas enfermas y que se
deban perseguir, la idea si es perseguir a quienes fungen de sacerdotes,
“prelados” que esconden bajo sus sotanas negras o púrpuras sus mas
nauseabundos instintos sexuales dañando niños, practicando como algo
normal lo que ellos no describen pecado sino amor por lo niños, que es la
pederastia y pedofilia.
Debemos
ser consecuentes con quienes tienen una preferencia sexual diferente a la
nuestra, mas lo que no debemos permitir y esto se lo hace con el
aislamiento y la condena es al pederasta, a este es al que hay que
perseguir, condenar y llevar a la cárcel.
No
tengamos temor de denunciar a quien daña a los niños, que escondido tras
un sotana negra como su alma y haciendo gala de ser sacerdote y por ende
de ser el que es capaz de decir quien peca y quien no, denunciemos los
atropellos, que el PEDERASTA ES COBARDE.
El
pederasta es una persona muy religiosa, llena de espiritualidad, habla de
amor y redención como lo mas bello de la vida, con esta arma finge y engaña
a la sociedad de sus verdaderas pasiones, pasa por alto de ser un
homosexual, pasa por alto ser poco varón y claro pasa por alto el ser un
hombre integro y definido sexualmente, se convierte en un homofóbico tan
apasionado que raya en el punto de demostrar su propia sexualidad.
Es
pues el pederasta o la pederasta la persona que genera confianza en los niños
que le rodean, todo lo hacen por amor, todo lo hacen por el bien, todo lo
hacen por que aman y no quieren defraudar a nadie, piden silencio pues no
seria entendido su amor, mas es claro toda la patraña de su verdad.
El
pederasta no ataca al niño rico, al niño del colegio que prepara en
todos los campos al joven, el pederasta no ataca al niño que tiene un
hogar completo y formado, al niño que tiene una relación de padre e hijo
normal.
El
pederasta ataca al niño sin padre, al niño pobre, que por un nada de
regalo permite que sea abusado sexualmente y que calla por temor a la vergüenza
y al que dirán, que es lo que explotan los pederastas.
No es
en Brasil que tenían un libro de cómo violar niños sin ser denunciados,
este libro lo escriben con sangre de inocencia todos los curas
homosexuales y enfermos de incapacidad de inter relacionarse con el sexo
opuesto y cambio de vender una idea de celibato absurdo y de amor profundo
acaban con inocencias que no les pertenecen bajo ningún punto de vista.
Seis
de cada diez niños son abusados sexualmente, seis el sesenta por ciento,
¿Cuántos son los curas que pertenecen a esta estadística?
El
enemigo del niño esta a las puertas de su casa, el enemigo del niño esta
en la catequesis, el enemigo del niño esta en el ser escogido para
acolito porque es tan lindo.
El
cura sienta al niño en sus piernas pero le corre pierna arriba el ansia y
el deseo, nadie les castro para que sus testículos no generen
testosterona y no les de apetito sexual.
Nadie
les infundió espíritu de Bondad o de santidad en el momento de la
ordenación, entendamos que el cura es un hombre antes que nada y que debe
ser tratado como tal, no confiemos los niños al curita para que acolite
la misa, que lindo se ve el niño con sotana, el niño esta en riesgo o ya
ha sido dañado por el pederastas escondido en la farsa del amor y la
espiritualidad.
La
gran cantidad de madres solas, separadas, divorciadas y viudas son la
carnada para los pederastas, las mujeres que apenas si se dan cuenta de la
sexualidad de sus hijos, a estas mujeres las protege la ley, a estos niños
que no tienen la culpa de no tener dinero, de no poder ir a un mejor
colegio, de caer en manos de los pederastas, a estos niños es a los que
hay que cuidar.
Denunciemos
lo que vemos, no permitamos que nuestros hijos estén en la estadística
del 60% de los niños abusados sexualmente.
No
mandemos a nuestros hijos a los servicios litúrgicos, pues allí esta el
depredador, allí esta el enemigo de su inocencia y de su vida como
hombres adultos y sanos.
La
iglesia protege al pederasta, la iglesia tapa sus porquerías en el espíritu
de cuerpo del YO TE TAPO TU ME TAPAS.
LA
NACION, la Ley, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar protege a su
niño.
Infundamos
valores a nuestros hijos, valores de Dios, de respeto al Creador, pero al
lado nuestro, no lo dejemos solo en manos de quienes viven una vida muerta,
una vida de mentira y falsedad. |